Hallan un gen capaz de proteger de los tumores y de favorecer su crecimiento
"Se trata de un gen que actúa como Doctor Jekyll o como Mister Hyde, ya que puede protegernos de la aparición de tumores o favorecer su crecimiento", explica el jefe del grupo autor del trabajo, Óscar Fernández Capetillo, perteneciente, como sus compañeros, al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).
El trabajo, realizado por Andrés J. López-Contreras y Paula Gutiérrez Martínez y publicado en Journal of Experimental Medicine, estudia la función de Chk1, un gen conocido hasta ahora por su efecto supresor tumoral, es decir, por su capacidad para evitar que una célula de un organismo se convierta en cancerígena.
Chk1 es lo que Fernández-Capetillo llama "un guardián del genoma, un gen que mantiene nuestro genoma libre de mutaciones y que, por lo tanto, nos protege del desarrollo de tumores".
Los investigadores querían estudiar si este efecto podía potenciarse, por lo que crearon un ratón con tres copias del gen Chk1 en lugar de dos; después extrajeron y cultivaron sus células y las convirtieron en tumorales con ayuda de varios genes.
Lo que encontraron fue inesperado: las células se volvían malignas más fácilmente cuando portaban una copia adicional de Chk1.
La explicación a la paradoja es que Chk1 tiene un efecto beneficioso sobre las células sanas, pero también beneficia a las tumorales, una vez que han aparecido éstas en el organismo.
"Al principio, Chk1 previene la aparición del tumor, ya que limita las mutaciones espontáneas que se dan en nuestras células", sin embargo, los tumores avanzados sufren altas cantidades de daño en su ADN, y es aquí dónde Chk1 "favorece al tumor disminuyendo el daño que este sufre en su genoma", explica Fernández Capetillo.
Chk1 actúa protegiendo del llamado estrés replicativo, que es un tipo de daño que se produce en el material genético de las células cuando éstas se dividen.
Así, hay tumores que sufren de manera continua un alto número de lesiones en su genoma debido a sus altas tasas de división.
"El crecimiento de este tipo de tumores puede verse favorecido por la presencia de ’guardianes del genoma’ como Chk1, ya que alivian en parte la carga de lesiones que padecen", puntualiza.
"Este trabajo ayuda a entender por qué Chk1 se encuentra sobre-expresada en muchos tumores, cuando lo intuitivo es que sea la pérdida de este tipo de genes protectores lo que favorece el desarrollo del cáncer", concluye el investigador.
Tras la pista de un medicamento para prevenir el cancer

Actualmente millones de personas en todo el mundo toman estatinas, un medicamento diseñado para reducir los niveles de colesterol, pero que ahora se receta para prevenir infartos y enfermedad vascular cerebral.
Algo similar podría ocurrir con la prevención de cáncer, afirman científicos.
Los ensayos clínicos de fármacos para prevenir el cáncer de mama han demostrado ‘resultados muy alentadores’ en mujeres con alto riesgo de desarrollar la enfermedad.
Ahora científicos británicos están reclutando a miles de mujeres para probar otro de estos medicamentos en lo que parece ser un prometedor campo en la prevención de cáncer: la quimioprevención.
Actualmente la investigación ha estado enfocada en formas de combatir los tumores una vez que aparecen.
Pero la quimioprevención intenta evitar, en primer lugar, su aparición.
‘Los cardiólogos se dieron cuenta de esto hace mucho tiempo’ afirma el profesor Jack Cuzick, uno de los pioneros de la quimioprevención y experto del Centro de Epidemiología y Estadística de la organización Cancer Research UK.
‘Ahora es práctica estándar revisar la presión arterial y dar medicamentos contra la hipertensión a individuos con alta presión arterial, y también medir el colesterol y dar estatinas para reducirles el colesterol’.
‘Pero esa idea no se ha filtrado muy bien en el cáncer’, agrega.
Resultados alentadores
Un estudio presentado en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica en junio, publicado en New England Journal of Medicine, reveló que un medicamento creado para tratar el cáncer, llamado exemestane (nombre comercial Aromasin), logró prevenir la aparición de la enfermedad.
La investigación involucró a más de 4,500 mujeres en Canadá, Estados Unidos, Francia y España.
Todas las participantes eran postmenopáusicas y todas eran consideradas en alto riesgo de desarrollar la enfermedad, por ejemplo por un historial familiar de cáncer o una primera menstruación en edad prematura.
Los resultados mostraron que después de tres años las mujeres que tomaron el fármaco tuvieron 65% menos probabilidad de desarrollar un tumor de mama que quienes tomaron un placebo.
Ahora, el profesor Cuzick está lanzando un ensayo en el Reino Unido para probar los efectos preventivos de otro medicamento, llamado anastrozole (Armidex).
La idea de la quimioprevención surgió cuando los estudios sobre fármacos para tratar la enfermedad -particularmente con uno llamado tamoxifen- mostraron que las mujeres que recibieron el medicamento para tumores en un seno mostraron menos probabilidad de desarrollar tumores en el otro seno.
Este fármaco se aprobó como quimioprevención en Estados Unidos en 1998 para mujeres con alto riesgo de la enfermedad. Pero nunca fue utilizado ampliamente con fines preventivos por sus efectos secundarios serios, principalemte el riesgo de coágulos y cáncer de endometrio.
Tanto anastrozole como exemestane parecen tener efectos menos perjudiciales.
El estudio de exemestane mostró efectos leves y moderados como fatiga, bochornos, insomnio y dolor de articulaciones.
Y se espera tener los primeros resultados sobre anastrozole en unos cinco años.
Pero mientras la quimioprevención se vuelve una práctica estándar hay alternativas para prevenir la enfermedad, en particular para aquéllas mujeres en riesgo, dice el profesor Cuzick.
‘En lo que se refiere a cáncer de mama hay tres opciones claras: minimizar o evitar el uso de terapias de reemplazo hormonal, que sí incrementa el riesgo de la enfermedad’, señala el experto.
‘Las otras dos son evitar la obesidad y mantener la actividad física constante, lo cual sabemos es importante, particularmente en las mujeres de alto riesgo’.
‘En esto también los cardiólogos se dieron cuenta antes, al recomendar una dieta sana y ejercicio físico para todos, incluso para aquellos que toman medicamentos para hipertensión y alto colesterol porque también pueden beneficiarse’.
‘Creo que el mismo modelo e idea funcionan para el cáncer de mama’, expresa el investigador.
Éstos no son los únicos estudios sobre fármacos para prevenir el cáncer.
Según la Asociación Estadounidense de Investigación de Cáncer (AACR) la quimioprevención es ahora un campo muy ‘robusto’.
Actualmente, dice la organización, se están llevando a cabo unos 150 ensayos clínicos de quimioprevención en el mundo en poblaciones de alto riesgo.
BBC Mundo.com
A mayor peso más acoso escolar
La prevalencia del sobrepeso y la obesidad está en aumento, sobre todo, en la población infantil, que registra los índices más altos hasta ahora conocidos. Según un estudio reciente, llevado a cabo por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), un 45,2% de los niños españoles tiene problemas con el exceso de peso: un 26% tiene sobrepeso y el 19% son obesos. Los resultados señalan, además, que los niños de las clases sociales más desfavorecidas y quienes pertenecen a familias con un bajo nivel educativo tienen una mayor probabilidad de alcanzar exceso de peso.

Estos porcentajes son más elevados que los publicados en los últimos años por los medios de comunicación porque, tal y como señaló la ministra de Sanidad, Leire Pajín, en la presentación del citado estudio, es la primera vez que la medición del sobrepeso y la obesidad infantil se ha realizado según los parámetros establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Consecuencias del exceso de peso
La mayor preocupación del sobrepeso y obesidad reside en sus múltiples consecuencias sobre la salud a corto y largo plazo: diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, niveles elevados de colesterol perjudicial, enfermedades cardiovasculares, enfermedades metabólicas, trastornos musculoesqueléticos o riesgo de muerte prematura. Todo este escenario hace mella en el organismo en desarrollo de los más pequeños, que pueden alcanzar la etapa adulta con patologías graves, como apoplejías o cardiopatías.
Los menores con sobrepeso u obesos tienen más probabilidades de sufrir estos dos problemas en la vida adulta. Según un estudio realizado entre 8.668 niños irlandeses de 9 años y presentado por la Universidad de Bristol (Reino Unido) el pasado mes de julio, las niñas con sobrepeso u obesidad tienen un índice significativamente mayor de enfermedades crónicas.
Sobrepeso y acoso escolar
Aunque el dato más novedoso de este estudio es el que relaciona el peso con acoso escolar o "bullying". Los niños con problemas de exceso de peso tienen más probabilidades de sufrir acoso escolar. Este tipo de asedio afecta a niños o adolescentes en su contexto escolar y se define como una serie de actos intimidatorios y agresivos o de manipulación por parte de un alumno o varios contra una o varias víctimas durante un periodo de tiempo más o menos prolongado. En general, ocurre en los pasillos del centro escolar, los patios y a la salida de clase. Los datos estiman que, en España, uno de cada cuatro niños sufre acoso escolar en distintos grados.
Un trabajo del Instituto de la Juventud (INJUVE) afirma que el 16% de los niños y jóvenes encuestados reconoce que ha participado en exclusiones de compañeros o en agresiones psicológicas. De la misma manera, los niños son más proclives a realizar agresiones físicas, mientras que las niñas optan más por ataques psicológicos. Por otro lado, numerosos estudios han señalado que desde los tres años de edad los niños muestran una percepción negativa con respecto a la obesidad y que esta opinión se mantiene a lo largo de la infancia. Los niños que sufren "bullying" tienen alguna característica, sea física o psicológica, que los convierte en víctimas fáciles: defectos físicos, debilidad física, tartamudez o, como señala el estudio británico, exceso de peso.
Consecuencias del acoso escolar
Las consecuencias de este tipo de acoso pueden ser muy graves. El niño o el adolescente está en proceso de maduración, tanto en su vertiente física como psicológica, y las heridas que pueden dejar las continuas humillaciones, patadas, exclusiones o burlas pueden marcarle de por vida. Algunas de las consecuencias más habituales del acoso escolar son: una autoestima cada vez más baja, trastornos emocionales, problemas psicosomáticos, ansiedad, depresión o ideación suicida... Problemas psicológicos que se sumarían al hecho de que causa el exceso de peso en el organismo.
Por tanto, los especialistas recomiendan que los menores obesos o con sobrepeso sigan una dieta sana y practiquen un estilo de vida saludable, en el que cobra especial importancia la práctica deportiva. De este modo, se evitan las temibles consecuencias del exceso de peso y se reduce la probabilidad de sufrir acoso escolar.
TRAS LA PISTA DEL BULLYING
A pesar de que los especialistas insisten en que el mejor consejo es tener una buena comunicación entre progenitores e hijos, hay algunos comportamientos que pueden poner tras la pista de que sucede algo:
- Muchos afectados no quieren confesar que sufren acoso escolar porque sienten vergüenza o se sienten culpables. Por tanto, no es aconsejable interrogarles de forma directa sobre este problema.
- Hay que estar atentos y comprobar si el niño tiene frecuentes heridas o lesiones.
- Algunos cambios bruscos en la personalidad del menor pueden dar pistas: miedo, problemas para dormir, tristeza, se despierta temprano, cambios de humor o problemas en su rendimiento académico, entre otros.
- Temor a ir al colegio.
José A. Rodríguez / Eroski Consumer
Prevencion de las alergias alimentarias
Las alergias alimentarias han experimentando un notable incremento en los últimos años, debido a factores genéticos, ambientales y nutricionales. La introducción en la dieta de nuevos productos y cada vez, a más temprana edad, influye de forma notable. La supresión temprana de la lactancia materna, para pasar al biberón y a la ingesta de cereales, alimentos de gran capacidad alergénica, es otro factor que explica el incremento de las alergias.
Otro de los factores que explican el aumento de las alergias alimentarias es el crecimiento del consumo de frutas exóticas, de reciente introducción en el mercado, a las que nuestro organismo no está habituado. Según la OMS, el bajo peso al nacer es también determinante. Los bebés con peso inferior a 2.500 gramos (el 9% de los recién nacidos en España), muestran una respuesta inmune alterada, deficiente, y son más propensos a las enfermedades alérgicas e infecciosas.
La alergia alimentaria infantil es, en la mayoría de los casos, el preludio de ulteriores enfermedades alérgicas respiratorias, como rinitis y asma por sensibilización a pólenes, ácaros, animales u hongos. En el caso de los niños, se dan principalmente durante los dos primeros años de vida. La leche, el huevo y el pescado son responsables del 90% de los casos en los menores de un año, y el huevo se revela como el alimento más alergénico en niños de uno a dos años.
Alergias en niños
El pronóstico de las alergias alimentarias en niños suele ser benigno. En general, los niños alérgicos a la leche o al huevo acaban tolerando estos productos cuando superan los dos o tres años de edad. Pero a partir de los dos años, la lista de alimentos alergénicos se amplía: pescado, legumbres, frutos secos, frutas y mariscos son los que más frecuentemente causan problemas.
La prevención de la alergia alimentaria debe iniciarse precisamente en la infancia, al poco de nacer La prevención de la alergia alimentaria debe iniciarse precisamente en la infancia, al poco de nacer. Según la OMS, la lactancia materna exclusiva, la introducción retardada de huevos, pescado y frutos secos, y un suplemento de cinc de 1 miligramo por kilogramo de peso durante seis meses, potencia la inmunidad, especialmente en los nacidos con bajo peso.
Los niños que presentan síntomas tempranos de alergia necesitarán más tiempo para tolerar ciertos alimentos, pero transcurridos unos años podrán (generalmente) volver a consumirlos, introduciéndolos de nuevo de manera paulatina y en pequeñas cantidades. La alergia a los alimentos es un trastorno que no conoce límites temporales ni estacionalidad (pueden darse en primavera, verano, otroño o invierno). Por lo general, las personas se diagnostican a sí mismas, y creen que sufren reacciones alérgicas frente a ciertos alimentos o a sus ingredientes. Desafortunadamente, el autodiagnóstico de las alergias alimenticias conduce a restricciones innecesarias que pueden acabar causando deficiencias en el consumo de nutrientes.
En algunos casos se puede, inclusive, poner en peligro la propia vida porque se producen algunos síntomas después de comer, que pueden estar siendo causados por otros trastornos médicos que no son alergias. Es por este motivo que los especialistas insisten en que se debe consultar a un médico alergólogo para obtener un diagnóstico apropiado.
La respuesta del sistema inmunológico
La alergia alimentaria es una respuesta del sistema inmunológico que erróneamente considera a un alimento como nocivo. Una vez que el sistema inmunológico decide que un alimento en particular es nocivo, genera anticuerpos específicos contra él. La siguiente vez que el individuo come ese alimento, el sistema inmunológico libera cantidades masivas de sustancias químicas, incluyendo histamina, para proteger al cuerpo. Estas sustancias químicas dan origen a una serie de síntomas alérgicos que pueden afectar al sistema respiratorio, al tracto gastrointestinal, a la piel o al sistema cardiovascular.
Una verdadera reacción alérgica a los alimentos incluye tres componentes principales:
- Contacto con los alérgenos de los alimentos (sustancia que provoca la reacción; casi siempre se trata de una proteína).
- Inmunoglobulina E (IgE, un anticuerpo del sistema inmunológico que reacciona frente a los alérgenos).
- Mastocitos (células del tejido) y basófilos (células sanguíneas), que cuando se conectan con los anticuerpos IgE liberan histamina u otras sustancias que causan los síntomas alérgicos.
Muchas reacciones alérgicas a los alimentos son leves. Sin embargo, un pequeño porcentaje de personas experimentan una reacción grave. Es la llamada anafilaxis, una situación poco frecuente aunque potencialmente fatal en la que diferentes partes del cuerpo experimentan reacciones alérgicas de manera simultánea. Pueden causar urticaria, obstrucción de la garganta y dificultad para respirar. Se trata de la reacción alérgica, a un alérgeno, más grave que se conoce.
Por lo general los síntomas se producen rápidamente, en ocasiones a los pocos minutos de la exposición al alérgeno. Debido a que estas reacciones pueden poner en peligro la vida, es necesario que cuando se produce una reacción anafiláctica la persona sea atendida de inmediato por un médico.
En ocasiones se presenta la atopia, que es una forma de alergia «familiar», es decir que está determinada genéticamente y que se puede transmitir de padres a hijos. La atopia se puede dar en cualquier situación, con los alimentos, con los ácaros, con medicamentos o con cualquier otra circunstancia que provoque una reacción alérgica.
Los científicos estiman que aproximadamente 11 millones de norteamericanos sufren problemas derivados de su alergia a los alimentos. En Europa se estima que se ven afectados por este problema el 8% de los niños y el 3% de los adultos. En España se calcula que hay cerca de 600.000 afectados. Hasta el momento, no existe una cura para la alergia a los alimentos. Evitarlos, es el único modo de prevenir una reacción alérgica.
Alimentos implicados
Alrededor de 170 alimentos han sido documentados en la literatura científica como causantes de reacciones alérgicas. Claramente, es imposible tratar a todas, y por razones prácticas, los elaboradores de alimentos deben concentrar su atención para atacar efectivamente los alérgenos más serios. Son los llamados «grandes ocho»: leche, huevo, cacahuete, frutos secos, pescado, mariscos, soja y trigo.
El grupo de los «grandes ocho» es el responsable del 90% de las alergias alimenticias. A él deben sumarse los denominados «segundos ocho»: sésamo, semillas de girasol, semillas de algodón, semillas de amapola, fríjoles, guisantes, lentejas, tartrazina, sulfitos y látex.
Existen alérgenos ocultos, cuya detección resulta a veces casi imposible, y que están presentes en los alimentos procesados industrialmente a los que para mejorar su aspecto, color y sabor se les añade sustancias como caseína, proteína de soja, gluten de trigo, derivados de maíz o avena y extractos de levaduras. También el huevo se encuentra oculto en numerosos alimentos, sin que figure en su composición, como en ciertos productos de panadería y pastelería, pincelados con huevo para conferirles aspecto lustroso y brillante. Por ello, se hace especialmente interesante que la industria sea consciente de este problema y declare la totalidad de los ingredientes empleados, aunque se encuentren en muy baja concentración.
EL CONTROL DE ALÉRGENOS EN LA INDUSTRIA
Debido a que hay pocos alimentos a los cuales alguien no es alérgico, surge la necesidad de que los fabricantes consideren el uso de los principales alérgenos como ingredientes. Es decir, que alerten sobre la presencia de ellos en sus productos y prevengan la contaminación cruzada potencial de productos con alérgenos presentes en otra línea contigua de elaboración. Esto no sólo es una tarea de cuidados y requerimientos debidamente gestionados: es esencial minimizar los riesgos de ser sujeto de una reclamación judicial de un producto o de tenerlas por productos con contaminación cruzada.
La ejecución de la gestión en relación a los peligros que pueden resultar en riesgos serios o letales a los consumidores significa comenzar con buenas prácticas de manipulación y luego con un análisis de riesgos y control de puntos críticos, el mismo que cada compañía posee, identificando los peligros y evitando los riesgos de una contaminación del alimento.
Esto significa ir nuevamente a las fuentes y a la manipulación de ingredientes, a través de todas las etapas, incluida la distribución y comercialización. Por lo tanto, incluye examinar ingredientes de proveedores por posibilidad de contacto cruzado en sus operaciones, y requerir que ellos también tomen medidas preventivas apropiadas.
Igualmente, se deben examinar cuidadosamente las formulaciones de los productos nuevos y propuestos, para evaluar si hay posibilidad de excluir un alérgeno. Por supuesto, muchas veces un alérgeno es esencial para caracterizar al alimento: si se hace leche condensada, no se puede evitar la leche, pero con otro alimento lácteo, se pueden reemplazar las proteínas de la leche por otras que cumplan la misma característica funcional.
La presencia de uno de los alérgenos más problemáticos («grupo de los ocho») en un producto puede aparecer de las siguientes formas:
- Contaminación (contacto) cruzado de un ingrediente antes o después de su recepción.
- El contacto cruzado de un ingrediente o un producto con un alérgeno de «los ocho» de otro ingrediente o producto puede originarse en el almacenamiento y manipulación de materias primas, o durante la producción debido a residuos en equipos compartidos, basuras de ventilación, o la incorporación inapropiada de material reprocesado.
- Cuando es inevitable compartir equipos entre uno o más productos debe establecerse un orden adecuado de producción y atender escrupulosamente los procesos de limpieza e higienización.
- Se debe poner especial atención a que la limpieza posterior no garantiza necesariamente que pequeñas cantidades de alérgenos contaminen el producto. Si ello ocurre, la segregación de todo el lote afectado es la única solución aceptable (es suficiente >1ppm para disparar la respuesta alérgica).
- La formulación errónea que resulta en la inclusión de un alérgeno de «los ocho» (o cualquier otro ingrediente) al producto debe prevenirse con la atención adecuada controlando la provisión para asegurar que los productos contienen sólo los ingredientes especificados en la formulación
MARTHA CATALINA RODRIGUEZ MONTOYA
Bibliografía
- Metcalfe DD. Allergic gastrointestinal diseases. In: Rich RR, Fleisher TA, et al. . Clinical Inmunology: Principles and Practice. St. Louis: Mosby- Year book. 1995, pp 966-975.
- Moneret-Vautrin DA, Kanny G.: Allergies allimentaires. Rev. Prat. (Páris, 1996, 46, 961-967).
- Sampson H.A Mendelson L.,Rosen J.P.: Fatal and near fatal anaphylactic reactions to food in children and adolescents. N EngI J Med 1992;327:380-384.
El ayuno y la prevención de enfermedades
El ayuno periódico reduciría el riesgo de sufrir diabetes, enfermedades cardíacas u otras propias del proceso de envejecimiento.
![]()
Ayunar de manera controlada puede reducir el riesgo de sufrir enfermedades del corazón y diabetes. Además, el ayuno también puede tener un efecto beneficioso en la reducción del nivel de colesterol. Estos son los resultados de una investigación reciente, que reafirma los resultados obtenidos en un estudio anterior realizado por los mismos investigadores en 2007. En el primer estudio, se detectó que un grupo de mormones (pertenecientes al movimiento religioso denominado mormonismo), que ayunan el primer domingo de cada mes debido a sus creencias religiosas, disminuían un 39% el riesgo de sufrir enfermedades en las arterias coronarias, con respecto al resto de la población de zonas cercanas.
Los beneficios del ayuno
Los investigadores atribuyeron estos primeros resultados al hecho de que abstenerse de ingerir comida, si se hace de manera controlada y periódica, además de disminuir el peso corporal, reduce el nivel de triglicéridos y glucosa en sangre, factores de riesgo propios de las enfermedades coronarias. Sin embargo, en este estudio no se tuvieron en consideración otros aspectos de riesgo, como el consumo de alcohol, tabaco y cafeína, ya que los mormones siguen restricciones frente al consumo de estas sustancias.
Por este motivo, hace poco se ha publicado otra investigación en la que han participado más de 4.500 personas y que sí ha tenido en cuenta estos factores. Ambos estudios los han realizado investigadores del Instituto del Corazón del Centro Médico Intermountain, en Utah (Estados Unidos). El más reciente se ha presentado con motivo de la reunión anual del American College of Cardiology, celebrado en Nueva Orleans.
En este trabajo se distribuyeron los voluntarios en dos grupos. En el primero, los participantes ayunaron durante periodos de 24 horas (solo podían beber agua) y después se alimentaron de forma normal durante otras 24 horas, así de manera sucesiva. En el grupo control no se impuso ninguna restricción en los hábitos alimenticios. Los investigadores analizaron los niveles de triglicéridos, colesterol y azúcar en sangre durante el estudio y realizaron pruebas de carácter físico general para determinar el estado de salud de los participantes.
Colesterol, diabetes y restricción calórica
Los resultados demuestran que en ayunas aumentan los niveles de colesterol "bueno" y colesterol "malo" en sangre, un hecho que se justifica por pasar hambre y el estrés que provoca este ayuno. En respuesta, el organismo libera más colesterol, lo cual le permite utilizar grasa como fuente de energía, en lugar de glucosa. Otro dato interesante es su influencia ante la diabetes tipo 2. Está bien establecido por la literatura científica que la continua estimulación de receptores celulares puede provocar una pérdida de sensibilidad frente a las sustancias que lo estimulan. Por este motivo, se cree que los periodos de ayuno, durante los cuales se dejarían de estimular los receptores de insulina de las células de los tejidos, permitirían restablecer el equilibrio de los receptores y evitarían problemas de pérdida de sensibilidad a la insulina característicos de la diabetes 2.
En el último estudio, no solo se tuvieron en cuenta factores de riesgo como el tabaquismo, el alcohol y la cafeína, sino que también se evaluaron cuestiones del comportamiento, como el hecho de descansar un día a la semana o asistir a ceremonias religiosas de manera periódica. Es interesante que creencias religiosas diferentes coincidan en el hecho de utilizar el ayuno como práctica religiosa ya que, precisamente, este estudio demuestra que puede influir de forma positiva en la salud.
Los investigadores advierten de que aún es temprano y se necesitarán más estudios para confirmar la hipótesis. Explican que el ayuno podría ser beneficioso "per se" o, tan solo, reflejar un estilo de vida más sano. Sea como sea, consideran que la mejor solución es "seguir unos hábitos de vida saludables y comer bien y equilibrado".
Verdades verdes

El consumo de plantas medicinales no siempre resulta beneficioso, sobre todo, cuando se toman medicamentos a la vez.
En los últimos años, el consumo de plantas medicinales ha experimentado un notable incremento. Algunos estudios han puesto de manifiesto que uno de cada cinco pacientes que está en tratamiento con medicamentos consume a la vez hierbas medicinales. Pero no están exentas de efectos secundarios y son posibles las interacciones entre los efectos de los fármacos y las plantas. Por esta razón, es necesario que tanto los consumidores como los profesionales sanitarios estén alerta respecto a esta posibilidad, que puede comportar un riesgo para la salud.
A menudo, se cree que las plantas medicinales no causan efectos perjudiciales. Se consideran "productos naturales" y muchas personas las consumen en sustitución de medicamentos porque piensan que carecen de efectos secundarios. El hecho de que se empleen desde la antigüedad y que puedan adquirirse sin receta, incluso en grandes almacenes, favorece que se estimen inofensivas y que se utilicen sin tener en cuenta los posibles riesgos y efectos.
No obstante, esta idea es del todo errónea. Al igual que las plantas contienen principios activos que pueden mejorar ciertos problemas de salud, estas mismas sustancias pueden resultar perjudiciales. Además, cabe la posibilidad de que hierbas y medicamentos compartan los mismos principios activos.
Hierbas y medicamentos
Algunos de los problemas del consumo de plantas se relacionan con la confusión con otra especie por identificación errónea o por contaminación del producto, ya sea con microorganismos o con productos químicos. Por otra parte, también son posibles variaciones en el contenido de los principios activos según la zona geográfica, la estación en que se haya recolectado la planta o la parte que se use. Igual que en los medicamentos, pueden provocar intoxicaciones y reacciones alérgicas.
Con frecuencia, el consumo de hierbas se solapa con el del medicamento usado para el mismo problema de salud o para otro distinto. En este caso, los elementos activos de la planta pueden interaccionar con el fármaco y causar variaciones en su efecto. Puede afectar tanto a la absorción del fármaco como a su distribución, metabolismo o excreción. En cuanto a la absorción de medicamentos, cuando hay una interacción, las hierbas medicinales reducen los niveles del fármaco, con lo que disminuye su actividad terapéutica.
Otro aspecto que se debe considerar es que muchas tienen efectos laxantes y provocan una disminución en la absorción de determinados elementos, como el calcio, el hierro, el litio o los anticoagulantes orales. También pueden alterar el pH y la motilidad digestiva y favorecer la formación de complejos no absorbibles.
Las plantas medicinales pueden provocar que el fármaco quede libre en la sangre y se modifique su distribución, es decir, el transporte del fármaco en la sangre hasta el punto donde ejerce su acción. Una de las interacciones más importantes se registra en el metabolismo del fármaco. Sería el caso del hipérico, un inductor del citocromo P450, clave en la metabolización de muchas sustancias. Por otra parte, hierbas con propiedades diuréticas podrían interferir con fármacos de eliminación renal.
También pueden desarrollarse efectos aditivos y potenciadores entre medicamentos y plantas. Esto sucede en las hierbas con propiedades sedantes o hipotensoras, que podrían incrementar la acción de fármacos con estas características. De nuevo, el hipérico, por sus propiedades antidepresivas, puede interaccionar con algunos fármacos antidepresivos con los que comparte similar mecanismo de acción.
Se debe permanecer alerta ante el consumo de plantas, sobre todo, cuando se solapa con el de ciertos medicamentos con potencial para provocar interacciones clínicas relevantes, como los anticoagulantes, los medicamentos usados para la epilepsia, los fármacos para el sida e inmunosupresores, entre otros. De igual forma, estas interacciones pueden tener una gran trascendencia clínica en enfermedades graves o en personas con insuficiencia hepática o renal, así como en pacientes polimedicados, en quienes las probabilidades de una interacción aumentan de manera considerable. En este caso, los ancianos tendrían una mayor susceptibilidad de sufrirlas.
Medicamentos y plantas de consumo frecuente
- Ajo, Angélica, Sauce blanco: potencian los efectos de fármacos anticoagulantes y aspirina, de manera que pueden provocar sangrados.
- Cáscara sagrada: interfiere en la absorción intestinal de fármacos y puede disminuir su efectividad.
- Espino blanco: potencia el efecto de algunos fármacos en pacientes cardiópatas (digoxina) y puede provocar intoxicaciones por incremento de sus efectos.
- Gingseng: potencia los efectos de anticoagulantes y aspirina y puede provocar sangrados. Potencia los efectos de los antidiabéticos orales, con las consiguientes hipoglucemias. Interfiere con algunos antidepresivos y puede causar efectos maniacos.
- Ginkgo biloba: potencia los efectos de anticoagulantes y aspirina y puede provocar sangrados. Puede potenciar los efectos de algunos antidepresivos.
- Goma guar: disminuye el efecto de algunos antidiabéticos.
- Hipérico: interfiere con medicamentos antidepresivos. Puede provocar somnolencia. Disminuye la concentración plasmática de muchos fármacos al interferir con su metabolización.
- Regaliz: puede interferir con los corticoides.
- Salvia: potencia los efectos de anticoagulantes.
- Valeriana: potencia los efectos de los sedantes.
- Zaragatona: interfiere en la absorción de algunos compuestos (hierro, calcio, vitaminas...).
INFORME
En España, estudios realizados estiman que alrededor de un 30% de la población las consume de forma habitual. Sin embargo, dos estudios realizados en Cataluña confirmaron que las consumía hasta un 50%. Según un informe realizado en 2007 por el Centro de Investigación sobre Fitoterapia, cada ciudadano gasta una media de cinco euros al año en estos productos. En este estudio también se constató que 3 de cada 4 consumidores son mujeres y que las personas de mediana edad prevalecen sobre los más jóvenes.
Por otra parte, la mayoría de las personas que las utilizan reconocen que siguen una tradición familiar y que en su entorno también se consumen. Una gran proporción las adquiere de forma usual en herbolarios y la mayoría de los consumidores se muestran entre "bastante" y "muy" satisfechos de la eficacia de estos productos.
Por lo general, las hierbas medicinales se utilizan para remediar alteraciones de salud poco relevantes o como tratamiento preventivo, aunque en algunos casos puedan usarse para cuestiones de mayor importancia. Con frecuencia se busca solución a ciertas afecciones para las cuales la medicina convencional tiene menos recursos. Sería el caso de quienes pretenden adelgazar o buscan efectos estimulantes. Los problemas de salud que con más frecuencia se tratan con la fitoterapia son los digestivos (estreñimiento y problemas de digestión), la ansiedad, el insomnio y los problemas de sobrepeso.
Las especies vegetales medicinales más consumidas en España son: el eucalipto, la manzanilla, el té, la hierbabuena, el regaliz, la salvia, el sen, la tila, la valeriana, el anís verde, el poleo, el boldo, el ginseng, la cáscara sagrada y el ginko-biloba.
Fortalecer las neuronas
Al margen de la química, hay hábitos saludables que endurecen la musculatura de nuestro cerebro. La lectura y el ejercicio físico, sobre todo, han demostrado su eficacia.

La plasticidad del cerebro sigue sorprendiéndonos, a pesar de que Santiago Ramón y Cajal, el padre de la neurología moderna, ya lo apuntó hace un siglo: las neuronas pueden cambiar sus conexiones entre sí, y conviene entrenarlas. Si moldeamos el órgano de pensar con la experiencia. ¿Hasta qué punto es posible mejorarlo? ¡Podemos hacer algo para evitar que el Párkinson y el Alzhéimer succionen nuestra mente cuando seamos mayores, o por lo menos para retrasar su aparición'- Una montaña de respuestas se levanta sobre la tan cacareada gimnasia cerebral. Si nadie duda sobre la necesidad de ejercitar la masa gris. El problema es cómo.
Game over...
La revista Nature se hizo eco de un estudio que demostraba la ineficacia de esos videojuegos anunciados con gente adulta muy feliz cuando logran distinguir con éxito manzanas de peras en una pantalla. Para comprobarlo. 11.430 %-voluntarios de entre 18 y 60 años se entretuvieron con uno de estos softwares. Y aunque fueron obteniendo cada vez mejores resultados -como cabria esperar cuando uno le pilla el truco a los matamarcianos-, sus logros no se reflejaron en las pruebas que medían científicamente la memoria, el razonamiento y el aprendizaje. "No hubo en absoluto ningún efecto de transferencia"", sentenció uno de los autores de la investigación, el neurocientífico Adrián Owen de la Universidad de Cambridge, en Gran Bretaña.
¡Significa que la gimnasia mental no sirve para nada? En absoluto: Cajal tenía razón, como ratifica Juan Lerma, director del Instituto de Neurociencias de Alicante: "El cerebro opera en función de las conexiones que establece entre las neuronas. Es lo que nos hace ser como somos". ¿Qué falla entonces? "La carga intelectual de un videojuego. o de un documental, es bastante menor que la aportada por un libro", asegura este experto. Y continua: "Se han hecho experimentos para observar qué ocurre cuando uno lee: el cerebro recrea paisajes y emociones, y se activan áreas de este órgano acordes a la información que está obteniéndose". En cambio, cuando vemos algo en una pantalla, lo único que encendemos es la zona visual.
Negro sobre blanco.
Primera lección. ¿Quieres mantener tu cerebro en forma? Pues coge un buen libro y sumérgete en sus páginas. O una revista que traiga historias sorprendentes que estimulen tu curiosidad y tu imaginación, como la que tienes ahora entre las manos. O prueba a dejar a un lado la calculadora por un momento para echar las cuentas. O intenta aprender otro idioma, tocar un instrumento musical... El cerebro agradece los desafíos, y en esta época ultra -tecnológica no tienes que ponerte necesariamente un traje virtual y jugar a ser el protagonista de Tron para ponerlo a prueba. Pero, además, no te apoltrones. Corre un poco, sin matarte. Pasea. Apúntale a clase de danza. Haz gimnasia con el balón. "Los experimentos realizados en pacientes y. sobre todo, en animales a los que se les ha sometido a un ejercicio físico moderado y continuo muestran claramente un aumento de su rendimiento cerebral'", asegura Lerma. El ejercicio cambia la cara a nuestras neuronas: sus vínculos aumentan y se hacen más ricos. Crece el número de espinas neuronales unas protuberancias en forma de hongo que surgen en el tronco -el axón- de la neurona y promueven la formación de las sinapsis. las mágicas conexiones nerviosas.
No sabemos muy bien cómo tiene lugar este milagro en términos moleculares, pero sucede. El investigador Art Kramer, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign (EE UU). está convencido de que caminar unos 45 minutos tres veces a la semana incrementa en un 20% el almacenamiento de memorias episódicas y optimiza las funciones cerebrales, según afirmó a la revista Newsweek. Un año de ejercicio casi obra maravillas, revelan los experimentos. Así, un individuo de 70 años podría conseguir la conectividad neuronal de un treintañero, con las consiguientes mejoras en la planificación de tareas, la facultad de hacer varias cosas a la ve?, etcétera. Sabiendo que, con los años, perdemos estas valiosas ligazones entre células nerviosas.
¡Menudo hipocampo!
En otra investigación, las resonancias magnéticas pusieron de manifiesto que los niños de entre nueve y diez años en buena forma tienen más grande el hipocampo, hasta un 12%. Una consecuencia es que sacan mejor nota en las pruebas de memoria. Por lo visto, son mis eficientes a la hora de utilizar el oxigeno. El cerebro es un órgano tan extraordinario que incluso refleja el nivel social de sus usuarios, asegura Lerma. La calidad de desarrollo mental en un niño que crece en una familia con estatus socioeconómico alto es mejor y mis competente. Esto cuestiona la igualdad de oportunidades". Crecer en un barrio marginal supone recibir menos estímulos intelectuales, lo que influye en el desarrollo cognitivo. Además, estos entornos son propensos a generar estrés, alteración que estimula la producción de una hormona llamada cortisol. Generada en exceso, esta sustancia ataca las vainas protectoras de mielina de los neuronas y dificulta la creación de nuevas conexiones. Sin caer en el cliché de que los niños pobres son menos inteligentes, los estudios confirman la importancia decisiva del ambiente. Algunas estadísticas incluso apuntan que la probabilidad de sufrir Alzheimer es diez veces menor entre los científicos e individuos con preparación universitaria que en el resto de la población.
Hay que aprovechar lo que nos dice la neurociencia para desarrollar los planes de estudio. "Por ejemplo, se sabe que. tras 40 minutos de una charla, el cerebro corta y se pone a pensar en otra cosa. Ignoramos la razón. Es posible que los buenos profesores, sin saberlo, lo hayan advenido y cuando pasa ese tiempo cambien de tema". Aprendemos por repetición, necesitamos un tiempo de reposo, y también actividad. "Si se conoce bien la biología del sistema, se le puede sacar mucho más partido".
Muy Interesante / Abril 2011
DIU contra el cáncer de endometrio
El cáncer de endometrio es el sexto más común del mundo entre las mujeres, ya que supone el 4,8% de todos los tumores que padece la población femenina y el 2,2% de las muertes por esta causa. Es una enfermedad más propia de las mujeres postmenopáusicas y rara vez afecta a quienes están en edad fértil. Se estima que lo padecen entre un 3% y un 5% de las mujeres menores de 40 años y que el 70% de ellas son nulíparas (no han tenido ningún hijo). El impacto que tiene la noticia para quienes sufren un cáncer de endometrio es enorme, ya que su tratamiento puede suponer la pérdida irreversible de la fertilidad.

Pacientes jóvenes
La causa de los tumores endometriales en pacientes tan jóvenes no se conoce bien, pero la comunidad científica sospecha que puede tener un origen hereditario y algunos factores podrían favorecer su desarrollo, como las alteraciones del ciclo menstrual, la poliquistosis ovárica, la obesidad o la diabetes, aunque todavía no se ha confirmado que alguna de ellas sea la causa concreta de esta neoplasia maligna en mujeres jóvenes.
Este cáncer se desarrolla en la capa interna del útero, que consta de otras tres: la capa más externa, denominada capa serosa o perimetrio; la capa media, que es un músculo interno denominado miometrio; y la interna o endometrio, que se descama todos los meses con la menstruación. Uno de los factores que a menudo dificultan su diagnóstico es, precisamente, que uno de sus síntomas más importantes, el sangrado genital, se confunde con la menstruación. Con frecuencia, cuando una mujer en edad fértil sangra en un periodo diferente al de la regla, lo más probable es que padezca distintos tipos de patología benigna, como una alteración fisiológica del ciclo menstrual, pólipos y otras enfermedades. Todo ello conduce a demorar el diagnóstico de los tumores de endometrio.
Tipos de DIU
En la actualidad, hay dos tipos de dispositivos intrauterinos en el mercado que se utilizan, sobre todo, con fines anticonceptivos. Por un lado, los DIU tradicionales o de cobre y, por otro, los más nuevos, que están revestidos de una hormona progesterona, el levonorgestrel. Aparte de este último, por ahora, no hay más DIU recubiertos de otras sustancias.
El levonorgestrel es una hormona conocida por parte de la población porque, en dosis altas, figura en la composición de la píldora del día después. Sin embargo, en los DIU recubiertos con ella, se libera de manera muy progresiva y lenta, a lo largo de hasta cinco años.
Los especialistas creyeron que el DIU liberador de levonorgestrel podía ser útil para tratar el cáncer de endometrio porque su principal mecanismo de acción -cuando se administra por vía local- es que causa atrofia, es decir, genera la inactividad de las células endometriales. "Esto significa que, si se coloca directamente en el lugar del tumor a través del DIU, se puede lograr la desaparición de las células tumorales", precisa Lucas Minig, coordinador del Programa de Ginecología Oncológica del Hospital Universitario Madrid Sanchinarro (HMS)-Centro Integral Oncológico Clara Campal (CIOCC), que ha liderado un estudio sobre el uso de estos dispositivos para tratarlo.
Ventajas del nuevo tratamiento
El cáncer de endometrio se ha abordado, de manera tradicional, con la extirpación del útero y los ovarios, técnicas quirúrgicas que, en lenguaje médico, se denominan histerectomía con doble anexectomía. "En una paciente joven sin hijos, este tratamiento supone, de manera radical, no poder concebir. Por eso en los últimos años se han buscado otros mecanismos para conservar la fertilidad, como la administración de progesterona por vía oral", expone Minig.
Una de las ventajas de utilizar el DIU recubierto de levonorgestrel para el tratamiento es, respecto a la cirugía de extracción del útero y de los ovarios, que "se preservaría la posibilidad de quedar embarazada", destaca el especialista. Otra mejoría tras la aplicación local de levonorgestrel con el DIU es que se evitarían los efectos adversos que causa la administración de progesterona por vía oral en dosis altas, como la distensión abdominal, las reacciones alérgicas y las complicaciones tromboembólicas. Sin embargo, a pesar de sus ventajas, el uso de los DIU liberadores de levonorgestrel está bajo examen y todavía no se aplica en la práctica clínica habitual.
EN ESTUDIO
Uno de los estudios pioneros en este campo es el efectuado entre 1996 y 2009 en el Instituto Europeo de Oncología, en Milán (Italia), por un grupo europeo de investigadores que ha liderado Lucas Minig y cuyos resultados se han publicado en "Annals of Oncology". Su importancia estriba en que es el primero en analizar qué sucede si se trata a las mujeres de 40 años o menos, afectadas por cáncer de endometrio, con un DIU liberador de la hormona levonorgestrel progestina durante un año, en combinación con seis administraciones mensuales de otra, la hormona liberadora de la gonadotropina (GnRH). Para ello, se han seleccionado 39 pacientes de entre 20 y 40 años y, de momento, se han obtenido óptimos resultados en 34, ya que las cinco restantes siguen bajo tratamiento.
Tras un año de terapia, todas las pacientes siguen con vida y sin la enfermedad. El 95% de las afectadas (20 de las 34) por hiperplasia de endometrio atípica (un tipo de cáncer de endometrio) se curaron, el 57,1% de quienes tenían neoplasia en fase temprana también respondieron bien al tratamiento, el 28% sufrieron una progresión de la enfermedad y sólo dos de ellas, a pesar de haber tenido una buena respuesta inicial, recayeron más tarde. En los casos de recaída se volvió a tratar a las pacientes y, cuando no hubo otra solución, se les practicó una histerectomía. En los casos de respuesta satisfactoria, se animó a las mujeres a concebir, gracias a lo cual se han logrado 11 embarazos espontáneos y han nacido 9 bebés.
Según Minig, la mayoría de las mujeres tratadas respondieron durante los primeros seis meses, por lo que en próximos estudios se les administrará el mismo tratamiento durante un semestre, en vez de durante un año. El hecho de que algunas respondieran y otras no se puede atribuir a que es una enfermedad genética, que determina el tipo de respuesta a los tratamientos. Esto explica que dos pacientes con la misma enfermedad, pero con alteraciones genéticas distintas, respondan de forma diferente a un mismo tratamiento.
"A raíz de los resultados preliminares, está previsto realizar un estudio internacional y multicéntrico para determinar cuál es el mecanismo conservador de la fertilidad más efectivo en las mujeres con cáncer de endometrio, el menos tóxico y que mejora más su calidad de vida", informa Minig.
Alteraciones de la respiración durante el sueño
Tanto los ronquidos más insignificantes como el trastorno más grave, la apnea obstructiva del sueño, pueden provocar serios problemas de salud
Las personas pasan una cuarta parte de su vida en la cama y el bienestar durante las horas de sueño es básico. Además de ocupar gran parte del día a día, un descanso deficiente puede provocar alteraciones importantes en la salud. Uno de los problemas más habituales son los ronquidos. Éste y otros trastornos del sueño aumentan de forma considerable en los países desarrollados, de la mano del envejecimiento de la población y el incremento de los casos de obesidad, entre otros factores.

Dormir solos aportaría al organismo 49 minutos adicionales de buen sueño cada noche, porque se calcula que las parejas que comparten cama tienen un 50% más de probabilidades de padecer diversos inconvenientes mientras duermen. Estos problemas están provocados, sobre todo, por el hecho de que la pareja ronque o sufra insomnio. Especialistas del sueño en la Universidad de Surrey (Reino Unido) revelan el motivo por el que muchas personas se desvelan por la noche con sensación de agotamiento.
Exceso de movimientos, ruidos de la cama, la lucha por los cojines o calor excesivo son motivos que alteran la calidad del sueño cuando se comparte el lecho. Pero la causa principal son los ronquidos, un aspecto que hace años se consideraba inocuo para quien lo sufría -no para quien lo padecía-, pero que en la actualidad ha tomado especial importancia porque afecta a la salud de ambos miembros de la pareja.
Según la Asociación Británica de Ronquidos y Apnea de Sueño (BSSAA), los hombres roncan el doble que las mujeres y calculan que solo en el Reino Unido hay 15 millones de roncadores. La American Sleep Disorders Association (ASDA) señala que prevalencia de los trastornos respiratorios es muy alta; diferentes estudios de los últimos años evidencian un porcentaje del 25,4%. El ronquido simple es un fenómeno frecuente que se dá entre un 4% y un 29% de los hombres y entre un 3% y un 14% de las mujeres, que se incrementa con la edad y que está asociado a la obesidad. Por géneros afecta al 10% varones y al 5% mujeres a partir de los 30 años, y más allá de la década de los sesenta, al 60% de los hombres y al 40% de las mujeres.
El número de afectados aumenta, además, junto con otros trastornos del sueño, como los trastornos del ritmo circadiano, la narcolepsia, el sonambulismo o el insomnio. Esto se debe al aumento de la población anciana, de los casos de obesidad y del consumo de alcohol, principales factores de riesgo para el desarrollo de estas afecciones.
Un tercio de la población pediátrica, que incluye a niños y adolescentes, sufre también algún tipo de trastorno del sueño, según han indicado los expertos que han asistido a la XX Reunión Anual de la Sociedad Española del Sueño (SES), celebrada en Sevilla.
Controlar el ronquido
Los ronquidos se generan en la nariz y en la garganta por la vibración que se origina en el paladar suave al inspirar y espirar. Durante el sueño, los músculos que se encargan de mantener abiertas las vías respiratorias se relajan, por lo que se estrechan y vibran más hasta causar los molestos ruidos, que pueden alcanzar grados variables de volumen. Es involuntario y, según los expertos, no puede curarse, aunque sí controlarse. El alcohol o los fármacos para dormir ayudan a relajar los músculos y, por tanto, potencian esta situación.
El sobrepeso y la obesidad también ejercen más presión sobre las vías y favorecen el aumento de los movimientos vibratorios. Procesos gripales, resfriados, alergias, pólipos o lesiones nasales pueden estar de la misma manera implicados en los ronquidos, así como fumar, que provoca inflamación o bloqueo de los conductos respiratorios. Por ello, los expertos insisten en que, ante estos factores de riesgo, hay que asumir un cambio de hábitos para controlarlos o evitarlos al máximo. En el caso de resfriados o gripe, la BSSAA recomienda usar un humidificador o inhalar vapor, para mantener limpias las vías respiratorias, entre otras medidas.
Cuando la realidad se agrava
En la mayoría de los casos, adoptar unos hábitos saludables ayuda a controlar, en cierta medida, los ronquidos más leves (hipoapnea). Sin embargo, un pequeño porcentaje de afectados podría sufrir un problema subyacente mucho más grave. Es el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS), que en general afecta a personas de mediana edad obesas o con sobrepeso y que provoca una obstrucción repetida de las vías respiratorias superiores mientras se duerme, lo que ocasiona pausas en la respiración durante la noche. En España, este trastorno afecta a más de un millón y medio de personas.
La afección causa una reducción en los niveles de oxígeno y un pequeño despertar para recuperar el ritmo normal, casi siempre inconsciente, hasta que ocurre el siguiente episodio. Esta falta de sueño continuo puede provocar somnolencia excesiva durante el día, trastornos respiratorios y cardiovasculares (reducción del nivel de oxígeno en sangre y taquicardia). La mala calidad de sueño, además, puede desembocar en problemas emocionales y alteraciones del comportamiento y en el rendimiento cognitivo.
La apnea del sueño es susceptible de causar un círculo vicioso en el que las razones del trastorno se convierten en consecuencias: la falta de sueño favorece la obesidad, hipertensión (más del 40% de los afectados padece hipertensión) y diabetes mellitus. Una cifra que llama la atención es que el 86% de la población española desconoce que el SAOS puede afectar a la salud. Quizá por ello, un 80% de los afectados están sin diagnosticar y un 34% no sabe siquiera qué es.
Dormir las horas suficientes, de forma regular e intentar dormir de lado, además del cambio de hábitos, son algunos de los consejos ante situaciones leves. Aunque estas medidas ayudan a frenar su progresión, muchas personas necesitarán un tratamiento con un dispositivo de presión positiva continua (CPAP) para mantener las vías respiratorias abiertas, de manera que la respiración no se detenga durante el sueño y permita el descanso a los afectados. No obstante, algunas personas no lo toleran demasiado bien y abandonan el tratamiento en menos de un año. Los especialistas, sin embargo, aseguran que un adecuado control y un apoyo especializado, a menudo, ayudan a superar cualquier problema con su uso.
Una alternativa a estos dispositivos podría ser un nuevo aparato creado por el odontólogo español Pedro Mayoral. Es una estructura de avance mandibular que evita el bloqueo de las vías y mejora la respiración durante la noche. Esta férula hecha a medida impide que la lengua tire hacia atrás, uno de los principales motivos de los ronquidos. No obstante, Mayoral recomienda un CPAP para casos muy severos de apnea.
MÁS TRAS LA MENOPAUSIA
Entre todos los trastornos del sueño (ronquidos, apnea, hipersomnia o exceso de somnolencia, sonambulismo, enuresis, narcolepsia...) hay una prevalencia destacada entre el sexo masculino. No obstante, estas cifras tienden a igualarse cuando la mujer supera la menopausia, debido a los cambios hormonales. Antes de la menopausia, las hormonas femeninas "protegen" de los ronquidos porque mantienen el tono muscular y evitan la acumulación de grasa en el cuello. En la menopausia, los niveles de estrógenos y progesterona disminuyen y el riesgo aumenta.
Aunque no tiene por qué resultar grave si se controlan, sí es cierto que, por mecanismos no del todo dilucidados, roncar en la mujer se ha asociado con un porcentaje bajo, pero significativo, de padecer enfermedades cardiovasculares.
Durante la vida, no obstante, otros factores pueden afectar al sueño de la mujer: cambios en los niveles hormonales, estrés, determinadas enfermedades, estilos de vida poco saludables o embarazo, entre otros. Ejemplo de ello es el insomnio, uno de los síntomas más comunes del síndrome premenstrual.
Núria Llavina Rubio/ Eroski
Sexualidad y salud (6)
LA INFLUENCIA DE LOS MEDICAMENTOS EN LA SEXUALIDAD

Muchos medicamentos a los que con frecuencia se les achacan efectos sexuales adversos se utilizan para tratar enfermedades que por sí mismas pueden producir alteraciones en la esfera sexual. Los antihipertensivos y los psicofármacos se han relacionado con estas alteraciones, pero la impotencia es frecuente en pacientes hipertensos, incluso sin tratar, y la incidencia de trastornos sexuales en pacientes psiquiátricos no tratados puede alcanzar al 70%.
También las disfunciones sexuales son más frecuentes entre la población enferma que entre la sana, y la edad influye negativamente en el rendimiento sexual, lo mismo que el alcohol y el tabaco. El hecho de que muchos pacientes sepan que algunos fármacos pueden afectar su sexualidad puede llegar a provocar esos efectos.
La fisiología de la respuesta sexual, con matices, parece ser similar en ambos sexos, por lo que en teoría los fármacos afectan de forma muy parecida al hombre y a la mujer. No obstante, la respuesta sexual de cada persona es variable y la influencia que los fármacos pueden ejercer sobre ella depende de la dosis y duración del tratamiento, de la acción de otros medicamentos tomados de manera simultánea y de diversos factores físicos (integridad de los órganos sexuales, suficiencia hormonal y función vascular y neurológica) y psicológicos. Así, un fármaco puede ser tolerado por un paciente y en otro, por el contrario, causar problemas sexuales.
La respuesta sexual de cada persona es variable y la influencia de los fármacos depende de la dosis y la duración del tratamiento
En general, el trastorno sexual inducido por los medicamentos suele remitir cuando se reduce la dosis o se retira la medicación. El comienzo de las alteraciones puede suceder pasadas unas horas, semanas e incluso meses, desde el inicio de la toma del medicamento o del incremento de su dosificación.
De los fármacos a los que se les ha achacado efectos sobre la esfera sexual destacan los siguientes:
- Fármacos utilizados para el tratamiento de la hipertensión arterial (antihipertensivos). Entre ellos, los diuréticos tiazídicos pueden provocar disminución del deseo sexual, disfunción eréctil y disminución de la lubricación vaginal. Los betabloqueantes pueden generar alteraciones en la libido, así como de la función eréctil. Los antihipertensivos de acción central (clonidina, metildopa), cada vez más en desuso, pueden disminuir la libido y provocar alteraciones en la eyaculación (retrógrada y retrasada) y ginecomastia. En el campo del tratamiento de la hipertensión es bueno comentar que los medicamentos más utilizados -IECAS, ARA II y calcioantagonistas- carecen de efectos sexuales adversos.
- Medicamentos indicados para los trastornos mentales. Los antipsicóticos, utilizados para trastornos mentales severos como paranoias, psicosis o esquizofrenia, se han vinculado con la producción de alteraciones sexuales, disfunción eréctil o eyaculatoria y, en menor grado, disminución de la libido y aún con menor frecuencia aumento de la libido y priapismo, que consiste en una erección persistente y a veces dolorosa que se presenta a menudo sin estimulación sexual y que requiere atención médica urgente. Estos efectos suelen ser dosis-dependientes (sólo aparecen cuando se está tomando la medicación), salvo en el caso del priapismo, y se relacionan con cualquier tipo de antipsicóticos. En la mujer, además del descenso de la libido, puede provocar alteraciones menstruales.
Los antidepresivos se han relacionado con trastornos sexuales que pueden afectar a cualquiera de las fases de la función sexual. En relación a los fármacos antiparkinsonianos se han notificado casos aislados de aumento de la libido e hipersexualidad en pacientes tratados con levodopa y cabergolina. El efecto parece ser dosis-dependiente y reversible.
No es común el perjuicio de la función sexual por el uso de tranquilizantes mayores, y entre los menores, las benzodiacepinas pueden disminuir la libido, aunque en algunos pacientes la disminución de la ansiedad que les causan estos fármacos favorece la función sexual.
En cuanto a los tratamientos hormonales, destacamos que los esteroides anabolizantes, corticosteroides y estrógenos disminuyen los niveles de testosterona, lo que provoca disminución de la libido e impotencia, y los andrógenos, además de los efectos comentados en el hombre con problemas de próstata, pueden producir atrofia testicular y ausencia de espermatozoides en el semen (azoospermia). Los estrógenos, utilizados como método contraceptivo en la terapia hormonal sustitutiva o en algunos cánceres (sobre todo de mama y próstata) pueden producir en la mujer tanto incremento como disminución de la libido, y disminución de la libido e impotencia en el hombre.
La cimetidina, muy utilizada en tiempos pasados para el tratamiento de la hipersecreción gástrica y hoy en desuso, puede producir disminución del deseo sexual, impotencia y ginecomastia (desarrollo mamario excesivo en el hombre) que se explica por la disminución de los niveles de testosterona. Los fármacos más empleados como famotidina, ranitidina y omeprazol no parecen tener dicho efecto.
Eroski
Sexualidad y salud (5)
LA SEXUALIDAD EN EL HOMBRE CON PROBLEMAS DE PRÓSTATA

La próstata es una glándula masculina situada debajo de la vejiga que recubre la uretra (conducto que comunica la vejiga con el exterior). Tiene el tamaño aproximado de una almendra, produce gran parte del líquido que se expulsa con la eyaculación y por ella circula la orina y el semen.
La próstata se contrae durante el orgasmo y durante la eyaculación descarga en la uretra el líquido prostático que se vierte al exterior junto con los espermatozoides producidos en los testículos y otros fluidos procedentes de distintas glándulas. Este órgano no juega ningún papel en el mecanismo de la erección del pene, pero tiene relación directa con los nervios implicados en ella.
A partir de los 40 años, el hombre puede tener problemas prostáticos; a los 50 años más de la mitad presentan síntomas y por encima de los 80 años afectan al 90%. La causa más frecuente de estos problemas es el adenoma de próstata, también conocida como hipertrofia benigna de próstata o tumor benigno, que provoca agrandamiento de dicho órgano y dificultad para orinar, a menudo muy severa. Se cree que su origen está relacionado con las hormonas masculinas (andrógenos), en concreto con la testosterona. En determinados ambientes (gimnasios, competiciones deportivas, etc.) a veces se aconseja, sin conocer las consecuencias, la toma de andrógenos orales o con inyectables. A menudo, los médicos o farmacéuticos reciben presión para su prescripción y dispensa. Los riesgos que comporta el uso reiterado de andrógenos sin el debido control médico son elevados porque pueden provocar aumento de la presión arterial, disminución de la producción de espermatozoides y favorecen que un adenoma de próstata oculto aumente de tamaño e incluso que surja un cáncer de próstata.
La aparición del tumor no guarda relación con la frecuencia sexual que un hombre haya tenido a lo largo de su vida, mucha o poca, y su presencia tampoco condiciona la actividad sexual, aunque es posible que las molestias que provoca (dolor o dificultad al orinar), disuadan de cualquier intento sexual. No obstante, la capacidad eréctil no se ve directamente afectada por el agrandamiento de la próstata.
El cáncer de próstata es el tercer tumor por orden de frecuencia en el hombre después del cáncer de pulmón y del de colon-recto (Ministerio de Sanidad, periodo 1997-2000) y suele aparecer después de los 50 años. Se puede diagnosticar con precocidad mediante la realización de pruebas analíticas (determinación del PSA o antígeno prostático específico) y del tacto rectal.
El tratamiento de los trastornos prostáticos suele repercutir en la función sexual. Por ello es muy recomendable, antes de comenzar, informarse, primero con el médico de familia y después con el urólogo. Es frecuente utilizar fármacos con efecto bloqueador de las hormonas sexuales masculinas, antiandrógenos, que pueden provocar una marcada disminución de la libido y disfunción eréctil, que una vez reconocidos y cuando la salud lo permita, pueden ser tratados por un sexólogo para recuperar lo perdido.
En los adenomas (tumores) severos que obstruyen el conducto urinario y no responden al tratamiento médico, y en los cánceres de próstata puede ser necesaria la cirugía. Ésta puede tener como secuela una disfunción eréctil, lo que depende en esencia del tipo de intervención realizada. Si consiste en la extirpación radical de la próstata (prostatectomía total) que se suele realizar ante un cáncer generalmente muy avanzado, la sección de los nervios pudendos responsables de la erección provoca una disfunción eréctil prácticamente segura. Si por el contrario, como suele ser cada vez más habitual, se realiza una resección parcial, ya sea vía abdominal o a través de la uretra, el riesgo de impotencia tras la intervención es mínimo. De ahí la importancia de estar bien informado por el urólogo sobre el tipo de cirugía a realizar así como de la conveniencia de una u otra.
Después de cualquier intervención quirúrgica sobre la zona genital es frecuente que se produzca un fuerte impacto psicológico y ello puede acarrear trastornos sexuales de causa emocional como problemas de deseo, disfunción eréctil o insatisfacción sexual.
En ocasiones, con la toma de algunos medicamentos, en pacientes con diabetes y operados de próstata se produce eyaculación retrógrada, denominada así porque durante la eyaculación, el semen pasa a la vejiga en lugar de salir por la uretra; en el momento del orgasmo no se expulsa semen al exterior y se elimina después con la orina. Si la eyaculación retrógrada es debida a medicamentos, su suspensión suele restaurar la eyaculación normal, pero si es causada por cirugía prostática o diabetes no se suele corregir. La sensación de experimentar un "orgasmo seco" provoca con frecuencia un fuerte impacto psicológico tanto en el hombre como en su pareja. Tan inesperado proceso suele generar pensamientos negativos acerca de la capacidad sexual e inducir trastornos severos. Es importante saber que su origen está en una anomalía en el cierre del cuello vesical y no representa disfunción sexual alguna, por lo que no debe ser motivo para abandonar unas relaciones sexuales que resultaban satisfactorias.
Eroski
Sexualidad y salud (4)
LA SEXUALIDAD EN LAS PERSONAS QUE SUFREN DEPRESIÓN

Las enfermedades mentales suelen provocar con frecuencia trastornos sexuales. La depresión se cuenta entre las enfermedades que más a menudo genera estos problemas y, dada su elevada frecuencia (en España por ejemplo, afecta aproximadamente al 10% de los adultos y al 20% de los pacientes que tienen alguna enfermedad), supone un problema de salud de gran magnitud.
La depresión puede tener diferentes grados de severidad. Varía desde una depresión reactiva provocada por algún acontecimiento que se vive de una manera muy negativa, como la pérdida de un ser querido, a la depresión mayor de extrema gravedad, o a los trastornos bipolares en los que se alternan fases de depresión con otras en las que el ánimo está elevado, expansivo o irritable.
Lo más frecuente es que la depresión se presente con una serie de síntomas entre los que sobresale la tristeza profunda, el humor depresivo, las ideas de ruina y de ausencia de futuro, el llanto fácil y constante, y la incapacidad para disfrutar con actividades que antes resultaban placenteras. Son frecuentes los intentos de suicidio, que consuman entre el 10% y el 15% de los pacientes. A menudo el cuadro es más sutil y se evidencia desgana, desánimo, pesimismo, pocas ganas de levantarse por la mañana, insomnio, trastornos en el apetito, etc. Otras veces la enfermedad es difícil de reconocer porque se presenta enmascarada con otras como alcoholismo, drogadicciones, fobias, trastornos de pánico o consumo de fármacos como los ansiolíticos.
En la depresión es muy corriente la desaparición de cualquier tipo de deseo sexual, así como de la capacidad para disfrutar de las fantasías sexuales, tanto en el hombre como en la mujer. Sólo en un tercio de los pacientes deprimidos se producen trastornos sexuales graves, disfunción eréctil en el hombre y ausencia de orgasmos (anorgasmia) y coito doloroso (dispareunia) en la mujer.
La disfunción eréctil sucede entre el 18% y el 35% de los pacientes depresivos, pero el porcentaje aumenta hasta afectar al 90% en depresiones muy graves, lo que no es sólo debido a la enfermedad, sino también a la inhibición del deseo sexual y a los efectos secundarios de los psicofármacos, que contribuyen de forma importante a su aparición. Los medicamentos más utilizados para tratar la depresión, los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina), que son magníficos fármacos antidepresivos, inducen disfunción eréctil como media en casi el 30% de los pacientes. Otros medicamentos también utilizados, como la clomipramina, provocan trastornos sexuales hasta en el 50% de los casos. La velanfaxina lo hace en un 36% de los pacientes y la risperidona en el 44%.
En los pacientes con depresión que sufren problemas sexuales, lo prioritario, sin duda, es tratar la depresión. No obstante, diversos estudios han demostrado que los resultados terapéuticos mejoran si se realiza un tratamiento integral, con intervención simultánea sobre la depresión y el trastorno sexual. Gran parte de los pacientes que toman antidepresivos sufren, durante el tratamiento, menoscabo de su capacidad sexual, que si es identificada por el paciente (lo que sucede con frecuencia), suele ser muy mal tolerada y le empuja al abandono del fármaco antidepresivo, tan esencial para tratar su enfermedad. Esta actitud comporta un grave riesgo para su integridad, dada la alta incidencia de suicidios entre los pacientes que no son tratados de forma correcta. Diversas investigaciones han confirmado que el abordaje terapéutico simultáneo de depresión y disfunción sexual mejora la calidad de vida del paciente y facilita una recuperación más rápida de la enfermedad depresiva porque potencia el cumplimiento del tratamiento.
De especial interés en los pacientes es el uso de ansiolíticos como las benzodiazepinas, medicamentos utilizados con profusión, casi siempre por automedicación o facilitados por familiares o vecinos. Aunque en el inicio del tratamiento de la depresión suelen estar indicados, no lo están en la fase posterior y el médico de familia o el psiquiatra los suele retirar con rapidez (suelen comenzar a hacerlo a las 3-4 semanas de tratamiento), debido a los problemas que su uso crónico conlleva, entre los que destacan: el posible empeoramiento de la depresión (con incremento del riesgo de suicidio), su capacidad de generar adicción o dependencia con necesidad de incremento de dosis y la inducción de trastornos de memoria.
En otras enfermedades mentales como la ansiedad y las fobias relacionadas con temas sexuales también hay un alto índice de disfunciones sexuales. En la esquizofrenia alcanza porcentajes superiores al 50%.
Eroski
Sexualidad y salud (3)
LA SEXUALIDAD EN LAS PERSONAS QUE SUFREN OBESIDAD

El exceso de peso supone un riesgo para la salud porque se sobrecarga el corazón y compromete en general todo el sistema circulatorio. De hecho, las personas que sufren obesidad son muy propensas a sufrir enfermedades como diabetes, hipertensión, arteriosclerosis y problemas coronarios.
Aunque la mayor parte de las veces el exceso de peso se debe a un descuido personal, tanto de la dieta como de la práctica de ejercicio físico, es preciso hacer una evaluación metabólica y descartar enfermedades como el hipotiroidismo, que pueden estar en el origen del problema.
Los obesos mórbidos (muy severos), con independencia de sus trastornos orgánicos, pueden sufrir el rechazo de su pareja y con frecuencia ellos mismos manifiestan una baja en la autoestima, lo que agrava cualquier trastorno sexual.
Los trastornos sexuales son derivados por las enfermedades que complican la obesidad, sobre todo por las limitaciones físicas que provoca: fatiga fácil, cansancio, dificultad para moverse, ocultamiento y difícil acceso a los órganos genitales. Todo ello influye e impide una adecuada respuesta sexual.
Llevar a cabo un tratamiento contra la obesidad no es cuestión de capricho o estética. La salud se ve seriamente afectada cuando el Índice de Masa Corporal (IMC) soporta cifras altas o muy altas. Para conocer esta cifra es necesario dividir la altura en centímetros entre el peso al cuadrado: IMC (Kg/m2) = Peso real / Talla x Talla. Si la cifra resultante es igual o superior a 30 la persona padecerá obesidad. Si llega a 40 la obesidad es considerada extrema. Para definirla como mórbida es necesario acompañar al dato otras variantes, como la presión arterial o la presencia de colesterol en la sangre. De cualquier forma, sea ligera o severa, la obesidad es una patología que debe tratarse. Combatirla beneficia a la salud, y esta mejora posibilitará la vuelta a la actividad sexual satisfactoria.
Eroski
Sexualidad y salud (2)
LA SEXUALIDAD EN LAS PERSONAS CON PROBLEMAS CARDIACOS O CIRCULATORIOS

La frecuencia de infartos de miocardio anuales en España es de 100 a 250 casos por cien mil habitantes. Para que nos hagamos una idea de su incidencia, esta cifra representa sólo el 20% de los que se producen en EEUU. En términos absolutos, el número total de pacientes con infartos anuales oscila entre 45.000 y 90.000, de los logran sobrevivir entre el 80% al 90%. En relación a la actividad sexual de los pacientes que han sufrido un infarto, se calcula que uno de cuatro afectados no la reanudan, la mitad la reducen de manera muy intensa y tan sólo uno de cada cuatro la equipara a la que tenía antes de sufrir el ataque cardiaco. El descenso tras el infarto tanto en la frecuencia como en el nivel de satisfacción de la actividad sexual se produce de igual manera en el hombre que en la mujer.
Esto supone un grave problema sanitario y, aunque las cosas van cambiando, tanto los médicos como los pacientes rehúsan hablar de la vida sexual del afectado, con lo que no se realiza ni una correcta educación sanitaria ni una adecuada rehabilitación. La baja frecuencia o ausencia de actividad sexual se atribuye a la medicación, a que ya existía con anterioridad algún trastorno sexual (en el hombre con frecuencia suele haber antecedentes de disfunción eréctil) y, sobre todo, al miedo a que después de haber sufrido un infarto la actividad sexual pueda desencadenar otro.
En contra de lo que se cree, la continuidad de la actividad sexual incrementa de manera muy escasa el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio o muerte entre las personas sanas de mediana edad (tan sólo es responsable de un infarto por cada 10.000 producidos) y algo más entre los individuos con riesgo coronario (responsable de un caso por cada 1.000 infartos producidos).
El esfuerzo físico que requiere la realización del acto sexual es, en general, de intensidad ligera-moderada y el gasto energético que requiere es similar a caminar un kilómetro en 15 minutos (en la fase previa al orgasmo) y subir después deprisa a un segundo piso por la escalera (fase del orgasmo). Si se compara el riesgo que tiene la actividad sexual con otras posibles situaciones que pueden desencadenar un infarto, resulta ser semejante al que supone una crisis de cólera o enfado, y desde luego muy inferior al que se corresponde con el ejercicio físico intenso, y esto es así tanto en personas sanas como en las que tienen problemas coronarios. Está demostrado que el factor que más influye en la prevención de un accidente coronario durante la actividad sexual es el estado de forma física, que depende de la práctica habitual de ejercicio físico.
Si han pasado de 6 a 8 semanas después del infarto y no han surgido complicaciones se puede reanudar la actividad sexual siempre con la previa información del cardiólogo y del médico de familia, manteniendo una serie de precauciones básicas:
- Informarse de manera adecuada a fin de eliminar los miedos y dudas que se puedan tener a la hora de retomar con naturalidad su vida sexual tras el infarto.
- Seguir un control médico de todos los factores que incrementan el riesgo de sufrir una nueva crisis: tabaquismo, hipertensión, dislipemia (elevación de los niveles en sangre del colesterol o los triglicéridos), sobrepeso, diabetes, etc.
- Realizar un programa de ejercicio físico para aumentar la capacidad por encima de los valores mínimos requeridos para realizar el coito.
- Practicar actividad sexual que no sea extenuante ni que requiera esfuerzo intenso.
- Evitar las relaciones sexuales que generen estrés porque suponen un riesgo añadido.
- Evitar practicar el coito después de una comida copiosa, de haber ingerido alcohol o realizado un ejercicio agotador.
Eroski
Sexualidad y salud (1)
Iniciamos un ciclo de temas relacionados con la sexualidad y la salud, espero sean de su agrado. Les agradecemos hacernos llegar sus comentarios.
LA SEXUALIDAD EN LAS PERSONAS QUE SUFREN DIABETES

La salud en su relación con la sexualidad integra cuestiones de bienestar orgánico, psíquico, social y, por supuesto, sexual. Son, por tanto, amplios y cotidianos los problemas que afectan a la sexualidad, pero por lo general se miran de soslayo y no son tenidos en cuenta. En las habituales relaciones del médico con los pacientes, la sexualidad suele ser un tema tabú que no se aborda y sobre el que no se suele consultar por propia iniciativa. Sin embargo, numerosos estudios demuestran una clara relación entre calidad de vida y vida sexual satisfactoria. En algunos, incluso se asocia esta última a una mayor longevidad. En consecuencia, es cada vez más habitual que el personal sanitario se conciencie de lo importante que es abordar las cuestiones sexuales con los pacientes en su consulta, dada la alta frecuencia de trastornos, fácilmente curables, que repercuten en la calidad de vida. Una calidad que mejorará si se logra terminar con la escisión habitual entre sexo y salud, algo que lleva a que muchas personas con trastornos sexuales no reconozcan su relación con alguna enfermedad que pudieran padecer. La persona que sufre hipertensión o que tiene diabetes y presenta capítulos de problemas sexuales puede no ser consciente de que están directamente relacionados con su enfermedad, tal vez con la dieta poco saludable que lleva, o de que esos problemas son consecuencia de los fármacos que ingiere.
De hecho, para que el ciclo de la respuesta sexual se desarrolle de manera satisfactoria, tanto en la mujer como en el hombre, es esencial la adecuada irrigación sanguínea de las zonas genitales y de los órganos y sistemas implicados. Cualquier enfermedad que afecte a los vasos comprometerá también el rendimiento erótico.
Los mecanismos por los que una enfermedad puede menoscabar la vida sexual son numerosos y conviene conocerlos. Están reconocidos como factores de riesgo la diabetes, hipertensión, dislipemias (elevación de los niveles en sangre del colesterol o los triglicéridos), estrés, una vida sedentaria, obesidad, tabaquismo y la toma abusiva de sustancias como alcohol, drogas, etc.
La diabetes es una alteración del metabolismo de los hidratos de carbono que se caracteriza por un aumento excesivo de la glucosa en sangre.
Existen dos tipos de diabetes, la diabetes Tipo I, que suele presentarse de manera brusca, en personas jóvenes y requiere tratamiento con insulina, y la diabetes Tipo II, que comienza de manera insidiosa, con pocos síntomas, habitualmente en personas mayores de 35 años y que suele tratarse con fármacos orales.
La diabetes Tipo II está muy relacionada con la obesidad y es más frecuente que provoque trastornos circulatorias, sobre todo cerebrales y cardíacas. También suelen asociarse en mayor medida a otras enfermedades como hipertensión y dislipemia (colesterol alto).
La diabetes, en cualquiera de su dos tipos, produce, dentro de los 10 primeros años de su diagnóstico, disfunción sexual en aproximadamente la mitad de los pacientes y según avanza la enfermedad la cifra aumenta. Los trastornos sexuales afectan sobre todo a la fase de excitación y provocan dificultades de excitación y de lubricación en la mujer, y disfunción eréctil en el hombre. Esta afectación de la excitación sexual en las personas con diabetes es más progresiva y grave que la que ocurre con otras enfermedades, y a lo largo de su evolución se le asocian trastornos de deseo y también en el orgasmo. A la acción negativa de la diabetes sobre la función sexual se suma la de otras enfermedades que suelen ser simultáneas como hipertensión, colesterol alto e incluso la toma de algunos medicamentos.
La disfunción eréctil, mal llamada impotencia, consiste en la incapacidad para obtener o mantener una erección apropiada hasta el final de la actividad sexual. En el hombre con diabetes es muy frecuente y tiene su origen en los trastornos circulatorios y neuropáticos que la enfermedad provoca, y si no se trata médicamente, aumenta con la edad y los años de evolución de la enfermedad. Con el tiempo, la disfunción eréctil genera pérdida de confianza en la propia capacidad para alcanzar la erección, temor a fracasar e incomunicación con la pareja, que podrá malinterpretar algunas conductas (suele pensar que ha perdido atractivo o que hay otra persona de por medio) y es fácil que se produzca un grave conflicto. Todo ello tiende a perpetuar la disfunción eréctil y a que se asocien trastornos del deseo y del orgasmo si no se realiza un adecuado tratamiento. La diabetes agrava y acelera los trastornos vasculares en el pene típicos del varón que envejece.
En la mujer con diabetes se han comprobado los trastornos del deseo, las dificultades en la lubricación vaginal y la anorgasmia. La disminución o ausencia de la libido o del deseo puede tener un origen psicológico (relaciones insatisfactorias, ansiedad, sentimiento de inferioridad, vergüenza, baja autoestima), pero también a menudo está relacionada con la enfermedad, debido a que los altos niveles de glucosa pueden ocasionar cansancio intenso, lo que conlleva descenso del deseo. El problema sexual más frecuente son las dificultades para obtener una adecuada lubricación por afectación de la excitación asociada a una falta de expansión vaginal, lo que conduce a unas relaciones coitales irritables y dolorosas (dispareunia) y que suelen acarrear disminución del deseo e incluso rechazo a las relaciones sexuales. La anorgasmia o incapacidad para alcanzar el orgasmo la produce la falta de lubricación y el coito doloroso. Un factor añadido que multiplica el rechazo sexual es la frecuente aparición de infeccione s vaginales, propiciadas por los elevados niveles de glucosa, que provocan molestias (mal olor, picor, sensación de suciedad).
Los factores psicológicos sobre cómo se vive la diabetes y cómo se adapta la vida a la enfermedad afectan de manera significativa a la relación sexual. La diabetes puede tener repercusión en la autoestima y en la imagen personal, favorecer los sentimientos negativos de inseguridad, de ser diferente, de haber perdido atractivo y capacidad de seducción y miedo al rechazo. Todo esto favorece conductas que evitan la actividad sexual por miedo al contacto íntimo.
En algunas mujeres el temor a un embarazo no deseado, con todo lo que ello comporta (miedo a las posibles consecuencias sobre el feto y sobre la propia salud) provoca estados de ansiedad que propician el desinterés sexual y, si se lleva a efecto, a adoptar una actitud tensa que ahuyenta cualquier sensación placentera.
En la diabetes Tipo I los trastornos sexuales referidos aparecen de manera más tardía y son menos graves que en la diabetes Tipo II, entre otras razones porque el Tipo I suele asociarse en menor grado a enfermedades como hipertensión, dislipemia y trastornos circulatorios, que también menoscaban la función sexual.
En el tratamiento de los trastornos sexuales inducidos por la diabetes, el correcto seguimiento de la enfermedad de base ocupa un papel relevante. Es esencial cumplir de manera adecuada con la dieta, la toma regular de los fármacos que el médico aconseje (antidiabéticos orales o insulina), la práctica de ejercicio de manera regular y la corrección de los otros factores que pueden agravar la disfunción sexual (depresión, hipertensión arterial, colesterol alto, tabaquismo, vida sedentaria, alcoholismo, ingesta de algunos fármacos).
Los trastornos sexuales en las personas con diabetes pueden precisar una terapia sexual. Asimismo, pueden utilizarse fármacos específicos que, como en la disfunción eréctil o la sequedad vaginal, han demostrado su eficacia.
Eroski
La zanahoria, fuente importante de vitamina A
Uno de los vegetales que posee gran cantidad de nutrientes y propiedades es la zanahoria. Su coloración naranja, es llamativa a la vista de las personas y su sabor un tanto dulce gusta a niños y adultos. Letmarié Sánchez, nutricionista, explicó que este vegetal es una raíz que debe su coloración a los carotenoides y betacarotenos que contiene. Estos dos compuestos son precursores de la vitamina A. "Es una provitamina que tiene propiedades antioxidantes, pues ayuda al organismo a combatir la producción de radicales libres (moléculas que les falta un electrón) que se generan en el organismo de forma natural".
Sin contar que existen factores externos que condicionan una mayor producción de radicales libres, como el consumo en exceso de bebidas alcohólicas, el tabaco, la cafeína y las carnes rojas. Resaltó además que la vitamina A y la C, ambas presentes en la zanahoria, tienen la propiedad de unirse a los radicales libres y evitar que el organismo tenga que usar otras moléculas y causar daños.
"Los radicales libres están relacionadas con los procesos de envejecimiento, cancerígenos y las alteraciones inmunológicas, por ello el consumo de este vegetal es importante".
Indicó Sánchez que es un mito que el poco contenido de carbohidratos que posee la zanahoria, altere el índice glucémico de un paciente, por el contrario por ser rico en fibra, se recomienda para pacientes diabéticos.
Bondades de la zanahoria
La zanahoria es considerada buena para la vista, cicatrizante intestinal, diurética y astringente, así como para curar la afonía. Cruda o cocida es un alimento nutritivo. Es de las pocas verduras que incluso pierden muy poco valor al cocinarla.
Casi el 90 por ciento del vegetal es agua e hipocalórica (bajo en caloría), pues sólo aporta un 40 por ciento. El organismo necesita cerca de dos miligramos de vitamina A y la zanahoria contiene entre cuatro y 10 por cada cien gramos.
Para variadas aplicaciones se puede utilizar la zanahoria, según reseñó el portal electrónico www.plantasquecuran.com. Como antiparasitario, se debe consumir la raíz cruda rallada, mientras que para diarrea se hierve con una cucharada de sal y luego se tritura. Esto se toma el tiempo que dure la diarrea. Para la acidez es recomendable comerla cruda. Aplicar cataplasmas de jugo de zanahoria en el rostro, ayuda a mejorar el acné fuerte, ya que actúa como tonificante y refrescante. Para reforzar y mantener el bronceado se prepara un litro de jugo de zanahoria con dos cucharadas de aceite de oliva y dos cucharadas de jugo de limón.
Dieta y estabilidad emocional
La mayor parte de los estudios que relacionan la alimentación y el estado de ánimo están centrados en el papel de los distintos nutrientes por separado, en especial el de los ácidos grasos omega-3 y el de algunas vitaminas del grupo B, pero no tanto en el perfil general de consumo de alimentos. Un artículo publicado en noviembre de 2009 en la revista "British Journal of Psychiatry" pone de manifiesto que, entre la población de mediana edad, un patrón de consumo caracterizado por una ingesta elevada de alimentos procesados (con dietas ricas en azúcares y grasas) está más asociado con desequilibrios emocionales, e incluso cuadros de depresión, que otros patrones dietéticos diversificados y caracterizados por un mayor consumo de frutas, verduras y pescado. No es casualidad que estos alimentos sean portadores de nutrientes que equilibran el sistema nervioso y el tejido neuronal.
Nutrientes y bajo estado de ánimo

En los últimos años, se ha hecho especial énfasis en la importancia del aporte de determinados componentes de los alimentos por su asociación con el equilibrio en el plano emocional. Se han identificado las vitaminas del grupo B implicadas en el metabolismo de la homocisteína, como B6, B9 y B12, y los ácidos grasos omega-3, con un especial rol en el desarrollo de trastornos emocionales y síntomas depresivos.
Aunque esta asociación no se pueda obviar, recientes artículos publicados sobre esta materia inciden en la necesidad de realizar más estudios con el fin de establecer una relación causa-efecto clara. Al parecer, hasta la fecha, los resultados no son concluyentes como para poder hacer una recomendación directa a la población. Estas deficiencias se detectan en varias investigaciones, como la publicada en febrero de 2008 en "Nutrition", que puso en evidencia que una mayor ingesta dietética de folatos se asociaba con una menor prevalencia de síntomas depresivos entre la población masculina, pero no así entre las mujeres. Incluso otros estudios, como el publicado en agosto de 2008 en la revista "European Journal of Clinical Nutrition", no han encontrado vínculo entre el bajo consumo de estas vitaminas, los altos niveles de homocisteína y la depresión, en una población de 332 adultos sanos entre 70 y 90 años.
Con respecto a los ácidos grasos poliinsaturados omega-3, una revisión sobre esta materia publicada en marzo de 2010 en la revista "American Journal of Clinical Nutrition" concluye que resulta difícil realizar recomendaciones claras en cuanto al papel de estos nutrientes en la depresión, debido al carácter heterogéneo de las pruebas clínicas realizadas hasta la fecha. Parece ser que la actual evidencia apunta a un potencial efecto beneficioso de los omega-3 en pacientes con enfermedad depresiva diagnosticada, pero no así en el caso de individuos sin un diagnóstico previo.
El papel de la dieta en conjunto
Algunos autores han preferido estudiar el efecto de determinados patrones dietéticos detectados en su conjunto. En un artículo publicado en noviembre de 2009 en la revista "British Journal of Psychiatry", se estudiaron los hábitos dietéticos de 3.486 personas de mediana edad. En esencia, se identificaron dos patrones característicos: el primero, distinguido por una alimentación integral con un alto consumo de alimentos de origen vegetal y pescado; el segundo, caracterizado por un consumo importante de alimentos procesados (postres azucarados, chocolate, carne procesada, fritos, cereales refinados) y lácteos enteros. Después de 5 años, los participantes cumplimentaron un cuestionario con el fin de establecer los distintos grados de bajo estado de ánimo entre ellos. Los resultados fueron claros. Un perfil dietético caracterizado por un alto consumo de alimentos procesados supuso un factor de riesgo respecto a síntomas depresivos autopercibidos, mientras que el perfil de alimentación integral resultó protector.
TIPOS DE GRASA Y SALUD MENTAL
Recientes investigaciones apuntan que el tipo de grasa que se agrega a los alimentos podría tener un papel determinante en distintos aspectos de la salud mental.
Sin alejarse de la depresión, una investigación llevada a cabo entre la Universidad de Navarra y la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, publicada en la revista "PLoS One" (Public Library of Sciences One), aúna algunos de los determinantes nutricionales relacionados con las grasas y su relación con la depresión y con la enfermedad cardiovascular.
Los ácidos grasos trans tienen un perfil perjudicial, mientras que los ácidos grasos poliinsaturados y monoinsaturados son protectores para ambas dolencias. Tal y como señala Miguel Ángel Martínez González, coautor del estudio, de esta forma se vuelven a poner en valor las características inherentes a la dieta mediterránea, en cuanto a su riqueza en determinados ácidos grasos (mono y poliinsaturados), distintas a las de alimentos propios de una dieta más occidentalizada (trans y saturados).
Consumer
La música como tratamiento para mejorar la salud
Gracias a la escucha de la música que más le agrada a una persona se liberan compuestos químicos que producen un bienestar. Es la conclusión de un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de McGill, en Montreal (Canadá), y que ha sido publicado en "Nature Neuroscience". No es la primera vez que se asocia con bienestar y diversos trabajos han corroborado ya su capacidad de cambiar los estados de ánimo. La novedad está en que, por primera vez, se ha demostrado que los niveles de dopamina, la sustancia química que produce tal efecto, son hasta 9% más altos cuando se escucha algo que agrada.
La dopamina actúa a través de muchas funciones: influye en el comportamiento y la cognición, la actividad motora, la motivación y la recompensa, la regulación de la producción de leche, el sueño, la atención y el aprendizaje (sus niveles aumentan en respuesta a estímulos o actividades de recompensa como la comida, las relaciones sexuales u obtener dinero). Y, ahora, tras los resultados de la investigación canadiense, también está relacionada con el humor y el bienestar.
Ya se conocía que la dopamina produce un estado de bienestar con ciertos estímulos tangibles, como estar enamorado. Los investigadores añaden que el hecho de recibir placer a través de la música podría deberse también a un sistema de recompensa abstracta, alejado del placer que se obtiene a través de la comida u otros instintos más básicos.
Ventajas para la salud
Este trabajo da garantías a otros hallazgos pasados, entre los que está uno realizado en la Universidad de Maryland (EE.UU.) que afirma que escuchar la música que más alegra favorece una buena salud cardiovascular: cuando los voluntarios de este estudio escuchaban la que les complacía, sus venas y arterias se dilataban un 26%, lo que en términos médicos se considera una respuesta muy saludable. Si bien los expertos insisten que no puede considerarse como tratamiento para enfermedades de este tipo, sí que indican que puede constituir otra estrategia preventiva fácilmente incorporable en las costumbres cotidianas.
Los mismos investigadores explicaban en otro estudio parecido que escuchar 30 minutos diarios no solo sirve como relajante mental, sino que tiene otros beneficios que se extienden al resto del organismo. La clave no está tanto en el tipo de música, sino en el volumen, el ritmo y en el hecho de que sea la preferida del oyente. Aunque los efectos en la corriente sanguínea duran unos segundos, la acumulación de beneficios perdura y son muy positivos en todas las edades.
Tanta es su influencia que los expertos aseguran que, del mismo modo que escuchar aquella que a uno le agrada aporta muchos beneficios, hacerlo con música "desagradable" puede producir efectos contraproducentes en el humor e, incluso, provocar una constricción de los vasos sanguíneos. Los dos trabajos confirman otros previos llevados a cabo por la Universidad de Brunel, en Londres (Reino Unido), en el que se concluía que ayuda a mejorar el humor y aumentar el rendimiento atlético hasta un 15%.
Como terapia
Pero la música no sólo interviene en el bienestar del organismo. También desarrolla la capacidad de atención y favorece la imaginación y la capacidad creadora, estimula la habilidad de concentración y la memoria a corto y largo plazo, y desarrolla el sentido del orden y el análisis, facilita el aprendizaje y ejercita la inteligencia.
Las mismas áreas del cerebro implicadas en la percepción musical intervienen también en el lenguaje y en tareas de lectura. Investigadores del Laboratorio de Neurociencia Auditiva de la Universidad Northwestern (EE.UU.) sugería hace justo un año en la reunión anual de la "American Association for the Advancement of Science" (AAAS) que la formación musical mejora las habilidades lingüísticas y cognitivas en niños, tanto con problemas de aprendizaje como sin ellos. De la misma manera, la instrucción musical, según los científicos, induce una mayor sensibilidad a las emociones.
La música como terapia se utiliza en el tratamiento de dolencias como la hipertensión arterial, estados de ansiedad, depresión y estrés, y alteraciones del sueño. También se emplea en la rehabilitación de trastornos psicóticos, autismo y de adolescentes con trastornos del comportamiento. Como su escucha interviene en la producción o inhibición de neurotransmisores en el organismo, a través de ella, se intenta provocar reacciones químicas que mejoren, aceleren o favorezcan el aprendizaje.
Desde el nacimiento
Educar en la música desde la niñez es importante para que los más pequeños puedan sacar provecho de todos sus beneficios fisiológicos y psicológicos. No solo desarrollarán su sensibilidad estética, sino también su emotividad. Lo cierto es que hay una relación directa entre lo que uno escucha y cómo piensa o actúa. También es importante cómo se escucha la música, es decir, un volumen más o menos alto, el ritmo o la velocidad, las intensidades, la cantidad de tiempo, el contenido de las letras de las canciones o el tipo de baile asociado a cada canción.
Todos estos elementos constituyen diversas formas y hábitos sociales que influirán en la manera de ser del niño e, incluso, en su manera de vestir. No obstante, es recomendable hacer un buen uso de todos los elementos. Respecto al volumen, por ejemplo, cuando es demasiado alto puede provocar falta de concentración, alteración el sistema nervioso y alteración de la salud del oído.
Según un método oficial estadounidense, el método Tomatis, la educación musical y del oído puede iniciarse en el útero materno. Alfred Tomatis era un otorrinolaringólogo francés que reveló a mediados del siglo pasado que el embrión codifica las vibraciones. Este descubrimiento fue el inicio la audiopsicofonología. Según esta teoría, es aconsejable que las embarazadas canten (aunque desafinen), porque la voz, vía columna vertebral y filtración por parte del líquido amniótico, llega al embrión. Éste escucha y percibe el sonido a través de un "preoído" que se desarrolla a partir de las tres semanas de gestación.
La música, por tanto, puede activar la escucha ya en el embrión, fundamental para todas las etapas de la vida, según Tomatis. Tan importante es la escucha que si no funciona el sentido del oído se pueden producir graves problemas de aprendizaje y del habla. En resumen, bienestar y salud desde, incluso, antes del nacimiento.
Nature Neuroscience
Luz y calidad del sueño
La calidad del sueño podría estar afectada por la cantidad de luz eléctrica a la cual nos exponemos antes de dormir, según una nueva investigación.

El estudio afirma que esta exposición -entre el crepúsculo y el momento de irse a la cama- suprime los niveles de la hormona melatonina, que se sabe es responsable de los patrones de sueño.
Y esto, dice la investigación publicada en Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism (Revista de Endocrinología Clínica y Metabolismo), podría también tener un impacto en otros procesos fisiológicos regulados por la melatonina, como la hipertensión y la diabetes.
La melatonina es producida en la noche por la glándula pineal en el cerebro. Esta producción comienza cuando oscurece y dura toda la noche.
Además de ser responsable de la regulación de los ciclos de sueño y vigilia, se ha demostrado que también puede reducir la presión arterial, los niveles de glucosa en la sangre y la temperatura corporal.
Tal como afirman los investigadores del Hospitales Brigham y de Mujeres y la Escuela Médica de Harvard, en Boston, Estados Unidos, en la vida moderna los seres humanos estamos cambiando constantemente nuestros patrones de sueño debido al trabajo o actividades recreativas.
Y también estamos cada vez más expuestos a la luz eléctrica en las horas nocturnas cuando nuestro reloj biológico supone que deberíamos estar durmiendo.
Los científicos querían investigar si esta exposición a la luz artificial tenía algún impacto en la producción de la melatonina.
Producción suprimida
En el estudio participaron 116 voluntarios de entre 18 y 30 años que pasaron cinco días en un cuarto donde la cantidad de luz y de sueño estaban controlados.
Primero debían estar despiertos durante 16 horas y dormidos durante ocho horas cada día.
Al principio fueron expuestos a 16 horas de luz eléctrica durante sus horas despiertos. Posteriormente se les cambió a un patrón de ocho horas de luz eléctrica en la mañana y ocho horas de luz tenue en la noche.
Asimismo fueron sometidos a continuos análisis de sangre para medir sus niveles de melatonina.
Los investigadores encontraron que la luz eléctrica entre el atardecer y el momento de irse a la cama redujo 90 minutos la producción de melatonina.
Con la luz tenue, la producción de melatonina se mantuvo durante esos 90 minutos.
Pero con la exposición a la luz eléctrica durante las horas normales de sueño la producción de la hormona quedó suprimida durante otros 45 minutos.
Según el doctor Joshua Gooley, quien dirigió la investigación, "nuestro estudio muestra que esta exposición a la luz interior tiene un efecto supresor fuerte en la hormona melatonina".
"Esto, a su vez, tiene efectos en la calidad de sueño y en la capacidad del organismo para regular la temperatura corporal, la presión arterial y los niveles de glucosa", agrega.
Según el científico mantener la luces encendidas durante la noche también reduce la producción de la hormona.
"Dado que se ha planteado como hipótesis que la supresión crónica de melatonina incrementa el riesgo relativo de algunos tipos de cáncer y que los genes receptores de la melatonina han sido vinculados a la diabetes tipo 2, nuestros hallazgos podrían tener implicaciones importantes para la salud" expresa el doctor Gooley.
El investigador subraya, sin embargo, que es necesario llevar a cabo más estudios para confirmar si la supresión de melatonina realmente es un factor de riesgo de estas enfermedades.
BBC Mundo.com
Concientizarse ante la hipertensión arterial
En la actualidad, hay una gran evidencia científica de que el control de la presión arterial reduce el riesgo cardiovascular. Si se tiene en cuenta que en torno al 35% de los ciudadanos adultos padecen hipertensión, los riesgos de desarrollar a largo plazo enfermedades cardiovasculares en una parte importante de la población son evidentes. Sin embargo, si bien hay tratamientos farmacológicos que han demostrado ser muy eficaces, más del 50% de los afectados por esta patología registran cifras de presión arterial descontrolada.
El control es esencial, ya que las complicaciones de la hipertensión pueden ser muy graves: accidentes cardiovasculares, insuficiencia renal, hemorragias cerebrales o lesiones en la retina, entre otras. Los especialistas afirman que una de cada cuatro muertes en los países desarrollados se debe a una enfermedad cardiovascular. Un estudio reciente llevado a cabo por investigadores de la RECAVA (Red de Investigación Cardiovascular perteneciente al Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Ciencia e Innovación), en el que han participado 79 médicos de Atención Primaria pertenecientes a centros de salud de toda España, ha mostrado por primera vez evidencias científicas de que hay una estrategia adecuada para mejorar el control de la hipertensión.
Control global
Esta estrategia ha merecido el reconocimiento de la revista "Circulation", una de las principales revistas del mundo en su especialidad, en un editorial que destaca la facilidad con la que se puede implementar. En el fondo, ésta incide en la simple necesidad de implicar a todos los involucrados en la patología concreta: pacientes, médicos y gestores de salud. Para estos últimos debe ser una buena herramienta que ayude a mejorar la adherencia al tratamiento con fármacos antihipertensivos.
Para los pacientes, los planes de actuación deben fijar una nueva conciencia de control de la enfermedad basada en la propia conducta. Es imprescindible una alimentación sana y equilibrada: en el 15% de los casos, si el paciente introdujera pequeños cambios en su estilo de vida para mantener los objetivos de salud, no sería necesario un tratamiento farmacológico. No obstante, datos recientes de la Sociedad Española de Hipertensión - Liga Española para la lucha contra la hipertensión arterial indican que el 85% de los pacientes hipertensos incumple las recomendaciones de su médico y abandona el tratamiento durante el primer año. Entre los motivos que se esgrimen con más frecuencia figuran la falta de tiempo, el rechazo a sentirse enfermo y las dietas severas.
Reglas de oro
La Sociedad Española de Hipertensión establece cinco reglas de oro tanto para prevenir como para tratar la hipertensión: ejercicio, que se concreta en andar al menos media hora al día, usar escaleras en vez de ascensor, bajar una parada antes si se coge el autobús o tratar de aparcar un par de manzanas lejos de casa; alimentación con horarios fijos de las comidas, comer despacio y llevar una dieta sana y equilibrada en la que predominen frutas, verduras y hortalizas; no fumar; vivir sin estrés y tomarse la vida con optimismo y calma; y limitar el consumo de alcohol, sobre todo, por su alto contenido calórico.
El consumo elevado de sal es, por otro lado, el principal factor que incrementa las cifras de presión arterial. Los datos en este sentido son preocupantes: España es el segundo país de la Unión Europea que más la consume, con diez gramos diarios, el doble de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El control de la obesidad es otro de los puntos clave, ya que la presión arterial aumenta de forma proporcional al exceso de peso. Un porcentaje muy elevado de pacientes con hipertensión tiene un peso excesivo y más de la mitad de las personas obesas es hipertensa. No obstante, a pesar de las terribles consecuencias a largo plazo, el número de personas con obesidad en España aumenta cada año y, hoy en día, entre el 40% y el 50% de los españoles está por encima de su peso adecuado y cerca del 20% está en rango de obesidad. Este problema supone cada vez más una verdadera preocupación en la edad infantil.
HIPERTENSIÓN INFANTIL
Cada año se diagnostican más jóvenes y niños con hipertensión, si bien el número de afectados es inferior al de los adultos (una de sus causas es el inevitable paso de los años, que provoca el desarrollo de arterioesclerosis). Afecta a cerca del 3% de la población infantil y su principal motivo es la obesidad. Un reciente estudio de la Organización Mundial de la Salud afirma que los niveles de obesidad infantil en España han superado las cifras de EE.UU., país que siempre se ha asociado con una tasa notable de sobrepeso.
El control de la obesidad a estas edades es muy importante, porque el 80% de los jóvenes obesos lo serán también en la edad adulta, según datos de la Sociedad Europea de Hipertensión. Como en los adultos, a menudo, está relacionada con un estilo de vida sedentario, consumo excesivo de sal y grasas en la dieta o exposición al humo del tabaco.
Otros factores exclusivos son antecedentes familiares, niños prematuros o que nacen con bajo peso. Los menores con hipertensión sufren, con frecuencia, dolor de cabeza, mareos, agotamiento, coloración rojiza en rostro y orejas o sangrado de la nariz, entre otros síntomas. El tratamiento es muy parecido al de los adultos. Como en ellos, es esencial el control higiénico-dietético que, en muchos casos, será suficiente para reducir los niveles de presión en sangre.
El problema ha tomado tal calibre, que a finales de 2009 la Sociedad Europea de Hipertensión publicó la primera guía infantil, en cuya redacción participó el Centro Español de Investigación Biomédica en Red sobre la Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (Ciberobn) español. El documento incluye la definición y clasificación de la hipertensión arterial, medidas preventivas, pruebas, estrategias y enfoques terapéuticos en condiciones especiales, así como la detección de sus formas secundarias.
Consumer






