Blogia
DIAGNÓSTICO

Espiritualidad

El tazón de madera

El tazón de madera
El viejo se fue a vivir con su hijo,su  nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos  le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban.
La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacían el alimentarse un asunto difícil. Los guisantes caían de su cuchara al suelo de y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.
El hijo y su esposa se cansaron de la situación.
"Tenemos que hacer algo con el abuelo",dijo el hijo."Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo".
Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor.
Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia  disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un tazón de madera.
De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado sólo.
Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.

El niño de cuatro años observaba  todo en silencio.
Una  tarde antes de la cena,  el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo.
Le preguntó dulcemente: "¿Qué estás haciendo?" Con la misma dulzura el niño le contestó: "Ah, estoy  haciendo un tazón para ti  y otro para mamá para que  cuando yo crezca, ustedes coman en ellos."
Sonrió y siguió con su tarea.

Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla.
Las lágrimas rodaban por  sus mejillas. Y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.
Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia.
Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos.Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa,  parecían molestarse más cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.

Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus mentes procesan los mensajes que absorben.
Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas. Los padres y madres inteligentes se percatan que cada día colocan los bloques con los que construyen el  futuro de su hijo. Seamos instructores sabios y modelos a seguir.

He  aprendido que puedes decir mucho de una persona por la forma en que maneja tres cosas: un día lluvioso, equipaje perdido y luces del arbolito enredadas.
He aprendido que independientemente de la relación que tengas con tus padres, los vas a extrañar cuando ya no estén contigo.
He aprendido que aún cuando me duela, no debo estar solo.
La gente olvidará lo  que dijiste y lo que hiciste, pero nunca cómo los hiciste  sentir.


¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

Una reflexión de fin de año

Con motivo de estas fiestas un relato que nos puede servir de ayuda para reflexionar en este fin de año y formular propósitos que orienten nuestro caminar.

 Sucede que había una vez una persona llamada "Vela", que cansada de las tinieblas que rodeaban su existencia, se quiso abrir a la luz. No se conformaba con estar apagada y su ansia era recibir la luz. Hasta que un día, "la Luz verdadera que alumbra a todo hombre", llegó y la iluminó. La encendió.

"Vela" se sintió feliz por haber recibido la luz que vence las tinieblas. Ahora todo adquiría sentido y color. Pronto se dio cuenta, de que tener esa luz, además de ser una alegría, era una fuerte exigencia, pues no todos tenían esa luz...

Tomó conciencia de que para que la luz perdurara en ella, tenía que alimentarla desde su interior, a través de un diario derretirse, de un permanente consumirse… Entonces se alegró más y aceptó con más fuerza su vocación. A veces pensaba que hubiera sido más cómodo no haber recibido la luz, pues en lugar de derretirse, su vida hubiera sido más tranquila, estando ahí nada más. Le vino la tentación de no alimentar su llama, pero la venció, pues pensó que valía la pena tener esa vida llena de luz, y no, en cambio, una existencia de tinieblas y oscuridad.

Pero también vio que hay muchas corrientes de aire en el mundo que trataban de apagar su luz y comprendió que además de alimentar su luz tendría que defenderla firmemente contra las corrientes del mundo. No podía permitirse descuidos o exponerse inútilmente a vientos contrarios que la dejaran sin su luz.

 Su luz le permitía ver a su alrededor, y se dio cuenta de que hay muchas velas apagadas, unas porque nunca tuvieron la oportunidad de recibir la luz, otras por miedo a derretirse, otras porque no pudieron o no quisieron defenderse de las corrientes del mundo…

Y se preguntó: ¿Podré yo encender otras velas? Entonces descubrió su vocación a transmitir esa luz que tenía. Podía dar esa luz sin quedarse a oscuras. No solo permanecía iluminada, sino que al compartirla, se iluminaba más el espacio, y mientras más la compartía a otras velas apagadas, más luz había.

Así que dedicó su vida a encender velas de todas las características, tamaños, edades… para que hubiera más luz en el mundo. Cada día crecía su alegría y su esperanza, porque en su diario consumirse, encontraba por todas partes "velas": velas desechadas de hombre y mujeres, velas apagadas, velas jóvenes, velas recién nacidas sin estrenar, y a todas las encendía.

Cuando presintió que se acercaba el final, porque se había consumido totalmente al servicio de la luz, pensó que había podido identificarse con la Luz, y dijo con voz muy fuerte y con profunda expresión de satisfacción en su rostro: “¡Cristo ha vivido en mí, Cristo vive en mí!

En Verdad, Cristo es la Luz, y quien la recibe, no solo ha de cuidarla, sino también ha de compartirla. Este relato recuerda una enseñanza de San Josemaría Escrivá: la de ser como esas lámparas de cera encendidas que se ponen junto al Sagrario de las Iglesias para indicar la presencia de nuestro señor Jesucristo y que se van consumiendo día a día. De esa manera, humilde, hemos de aprender a gastarnos día a día, en nuestros deberes, casi imperceptiblemente, del todo por el Señor.

Fuente: Pequeñas Semillitas

espiritualidad

¡¡¡Para todo el Mundo!!!

¡¡¡Para todo el Mundo!!!

¡FELIZ NAVIDAD!

  

 

Nace de nuevo el Señor en este mundo sin paz.

Brille la aurora de amor de tu eterna Navidad.

Cuando un hombre y una mujer nacen, naces Tú.

Cuando una planta germina, naces Tú.

Cuando un hombre y una mujer se arrepienten, naces Tú.

Cuando una fe se confirma, naces Tú. Si una lágrima se seca, naces Tú.

Cuando brota una ilusión, naces Tú. Cuando nace una amistad, naces Tú.

Cuando florece un amor, naces Tú. Cuando brilla una sonrisa, naces Tú.

Cuando una guerra termina, naces Tú. Cuando un odio se ha apagado, naces Tú.

Si una ofensa se perdona, naces Tú. Cuando un herido camina, naces Tú.

Cuando se cumple un proyecto, naces Tú. Cuando una vida termina, naces Tú.

Navidad es Esperanza, Navidad es Alegría, Navidad es el Camino que recorres cada día.

Navidad es cercanía, Navidad es comprensión.

¡¡¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra Paz y Bien!!!

 

 

Esto es lo que celebramos hoy, por eso hacemos fiesta. Maravillados, contemplamos a Jesús acabado de nacer. Es un recién nacido… y, a la vez, Dios omnipotente; sin dejar de ser Dios, ahora es también uno de nosotros.

Ha venido a la tierra para devolvernos la condición de hijos de Dios. Pero es necesario que cada uno acoja en su interior la salvación que Él nos ofrece. Tal como explica san Juan, «a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios» (Jn 1,12). ¡Hijos de Dios! Quedamos admirados ante este misterio inefable: «El Hijo de Dios se ha hecho hijo del hombre para hacer a los hombres hijos de Dios» (San Juan Crisóstomo).

Acojamos a Jesús, busquémosle: solamente en Él encontraremos la salvación, la verdadera solución para nuestros problemas; sólo Él da el sentido último de la vida y de las contrariedades y del dolor.  

 

« Alegrémonos todos en el Señor, porque nuestro Salvador ha nacido en el mundo.

Hoy, desde el cielo,  ha descendido la paz para nosotros. » 

 Espiritualidad

Decálogo de la serenidad

 

1.      Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo a la vez.

 

2.     Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mi mismo.

 

3.     Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo sino en este también.

 

4.     Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.

 

5.     Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura: recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

 

6.     Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

 

7.     Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que deseo hacer; y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

 

8.     Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

 

9.     Sólo por hoy creeré firmemente aunque las circunstancias demuestren lo contrario, que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.

 

10. Sólo por hoy no tendré.  De manera particular  no  tendré  miedo  de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.

 

                      Juan XXIII

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

Mentiras que Roban y Verdades que Sanan


truthpromise.jpg

 

  • Nuestra vida esta rodeada de mentiras y verdad. Cuales predominan más en nuestra vida? Desde niños personas significativas han dicho de nosotros mentiras y verdades, Lo que somos y como operamos se determina por que es lo que estamos creyendo.
  • Muchas personas funcionan en la vida como producto de mentiras que les han robado la bendición de su vida. La Biblia esta llena de verdades que redimen. Efesios 2:10 dice: “ Somos hechura suya creados en Cristo Jesús para buenas obras las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.
  • Necesitamos permitir que la verdad de Dios sea la que nos rescate de los pozos de mentiras donde hemos estado por muchos años. Muchos han estado en el pozo de la depresión, el suicidio o las adicciones sexuales por las mentiras que el mismo infierno ha vertido sobre ellos.
  • El Dr , Ted Roberts en su manual de Sanidad para hombres con adicciones sexuales habla de Las Mentiras que Roban y las Verdades que sanan. Dejemos presentar esta lista como aparece en el Libro de trabajo de Deseo ser Puro del Dr. Ted Roberts:
  • MENTIRAS QUE ROBAN
  • En la siguiente lista de creencias, ponga un círculo a aquellas que ocurren como verdad durante su charla de identidad.

1. No necesito a nadie.
2. No puedo confiar en alguien.
3. Si yo no estoy en control, algo malo ocurrirá.
4. Soy una víctima.
5. Soy un caso especial.
6. Soy superior a otros.
7. Si soy vulnerable, seré lastimado.
8. Si dejo que otros vean mi vulnerabilidad, ellos me despreciarán.
9. Soy una persona mala.
10. Soy un fracaso en la vida.
11. Soy estúpido.
12. Soy inútil.
13. Soy imperfecto en alguna manera.
14. No puedo rivalizar sin drogas, alcohol, sexo y/o comida.
15. Tengo que ser necesitado.
16. Las reglas no son aplicables para mí.
17. Las personas son prescindibles y están ahí solo para ayudarme.
18. Las personas me demuestran que me quieren dejándome tener mi propia manera.
19. Soy inferior a otros.
20. No importa lo qué haga, no creo que me lastimaré.
21. Todos se vuelven contra mí.
22. Mi valía está basada en lo bien que yo me desempeño
23. Si dejo que las personas me conozcan, a ellos no les gustaré.
24. Dios realmente no me quiere tanto como El ama a otras personas.
25. Dios realmente no está ahí cuando yo lo necesito.
26. La vida debería ser más justa de lo que es.
27. No puedo confiar en las personas con autoridad.
28. No merezco ser feliz.
29. No nunca puedo cambiar, así que ¿para qué tratar?
30. El cambio es malo.
31. Pedir ayuda es una señal de debilidad.
32. No debería necesitar a otras personas.
33. Dios y yo podemos sanarnos y eso es todo lo que necesito.
34. Si yo soy perfecto, las personas me aceptarán.
35. Nunca seré exitoso.
36. Estoy completamente solo.
37. No me merezco buenas cosas.
38. Soy responsable del dolor de otros.
39. Cuando cosas malas ocurren, es mi culpa.
40. Mis necesidades no son tan importantes como las de otros.
41. Soy una desilusión para mi familia, para Dios etc.
42. Cualquier cosa que haga, no seré lo suficientemente bueno.
43. Si me pongo bien, todos me dejarán.
44. Si me voy, todo se vendrá abajo.
45. Siempre estaré solo.

  • Cuales de estas mentiras te han robado la bendición de verse victorioso en la vida? En Juan 10:10 Jesús dijo: “ El ladrón vino para matar, hurtar y destruir, más yo he venido para que tengan vida.
  • Necesitamos en la vida detenernos y no permitir que Satanás nos siga roban la calma, la victoria y la felicidad. Recordemos que Jesús para que vivamos abundantemente y son Sus verdades que sanan o que nos levantará.
  • Veamos ahora la lista de verdades que Sanan que el Dr. Ted Roberts presenta en su libro de trabajo “Deseo ser Puro”

LAS VERDADES QUE SANAN 

  • ¿Quien Soy en Cristo? Mi posición en Cristo.

• He sido trasformado del dominio de la oscuridad al el reino de la luz (Col. 1: 13).
• He muerto, y mi vida ahora está escondida con Cristo en Dios (Col 3:3).
• Aunque antes estaba lejos de Dios, he sido acercado por la sangre de Cristo (Efesios 2: 13).
• He sido comprado con un precio (1ª Cor. 6: 20) y le pertenezco a El (1ª Cor. 3: 23).
• Soy una nueva criatura (2ª Cor. 5: 17).
• No he recibido un espíritu de esclavitud que me conlleve al miedo sino un espíritu de adopción como hijos de Dios (Rom. 8: 15).
• He sido hecho vivo con Cristo y resucitado con El y sentado con El en lugares celestiales (Efesios 2: 5 - 6).

  • ¿Y el pecado?

• He muerto con Cristo y soy libre del poder del pecado (Rom. 6: 7 - 8).
• He sido crucificado con Cristo. Ya no soy yo el que vive sino Cristo vive en mí. La vida que vivo en el cuerpo, la vivo por la fe en Jesús (Galatas. 2: 20).
• Estoy muerto al pecado pero vivo para Cristo Jesús (Rom. 6: 11).
• El pecado ya no tiene dominio sobre mí, porque no estoy bajo la ley sino bajo la gracia (Rom. 6: 14).
• Cristo me rescató de la maldición de la ley (Galatas. 3: 13).
• He crucificado la carne en Cristo Jesús. Ya no tiene autoridad sobre mí (Galatas. 5: 24).

  • Mis palabras versus la Justicia de Cristo

• He sido salvado a través de la fe, no como consecuencia de obras (Efesios 2: 8-9).
• Ninguna obra que haga puede justificarme ante Dios (Rom. 3: 20).
• Estoy revestido con la Justicia de Dios en Cristo (Galatas. 3: 27).
• Soy elegido de Dios y soy santo y amado (Col. 3: 12).
• Soy perfecto en Cristo y estoy siendo hecho santo por él (Heb. 10: 14).

  • Cristo en mí

• Soy el templo de Dios; el espíritu de Dios vive en mí (1ª Cor. 3: 16).
• Tengo la mente de Cristo (1ª Cor. 2: 16).
• Tengo dones espirituales, dados a mí por el Espíritu Santo (1ª Cor. 12: 7).
• En El, he sido hecho completo (Colosenses 2:10).

  • Cuando las pruebas vienen en mi camino

• Tengo la victoria a través de mi Señor Jesús (1ª Cor. 15: 57).
• Nada puede separarme del amor de Dios (Rom. 8: 38 - 39).
• Mayor es el que está en mí que el que está en el mundo (1ª Jn. 4: 4).
• Dios está conmigo (Rom. 8: 31).
• Sé que mi trabajo no es vano en el Señor (1ª Cor. 15: 58).
• Dios siempre provee una vía de escape en la mitad de mi tentación, así que puedo soportarlo (1ª Cor. 10: 13).

  • Si vale la pena en la vida intercambiar las mentiras que nos han robado por las verdades que nos han sanado.
  • Determine hoy permitir que la Verdad te libere de cualquier depresión, ansiedad, baja autoestima o cualquier adicción y Vive solo para Dios.
  • Que Dios te bendiga ricamente
  • Con amor

Fuente: Dr. Serafín Contreras Galeano.
Miembro de la AACC.
Asociación Americana de Consejeros Cristianos-

Gotas de Sabiduría

Gotas de Sabiduría

EL TESORO EN LA COCINA

Un cuento hasídico

 

Una noche, le fue ordenado en sueños al rabino Isaac que acudiera a la lejana Praga y que, una vez allí, desenterrara un tesoro escondido debajo de un puente que conducía al palacio real. Isaac no se tomó el sueño en serio; pero, al repetirse éste cuatro o cinco veces, acabó decidiéndose a ir en busca del tesoro.

 

Cuando llegó al puente, descubrió consternado que estaba día y noche fuertemente vigilado por los soldados. Todo lo que podía hacer era contemplar el puente a una cierta distancia. Pero, como acudía allá todas las mañanas, el capitán de la guardia se le acercó un día para averiguar el porqué. El rabino Isaac, a pesar de lo violento que le resultaba confiar su sueño a otra persona, le dijo al capitán toda la verdad, porque le agradó el buen carácter de aquel cristiano.

 

El capitán soltó una enorme carcajada y le dijo: "¡Cielos! ¿Es usted un rabino y se toma los sueños tan en  serio? ¡Si yo fuera tan estúpido como para hacer caso a mis sueños, ahora estaría dando vueltas por Polonia! Le contaré un sueño que tuve hace varias noches y que se ha repetido unas cuantas veces: una voz me dijo que fuera a Cracovia y buscara un tesoro en el rincón de la cocina de un tal Isaac, hijo de Ezequiel. ¿No cree usted que sería la mayor estupidez del mundo buscar en Cracovia a un hombre llamado Isaac y a otro llamado Ezequiel, cuando probablemente la mitad de la población masculina de Cracovia responde al nombre de Isaac, y la otra mitad al de Ezequiel?

 

El rabino estaba atónito. Le dio las gracias al capitán por su consejo, regresó apresuradamente a su casa, cavó en el rincón de su cocina y encontró un tesoro tan abundante que le permitió vivir espléndidamente el resto de sus días.

 

La búsqueda espiritual es un viaje en el que no hay distancias. De donde estás en este momento, vas adonde has estado siempre. Pasas de la ignorancia al reconocimiento, porque lo único que haces es ver por primera vez lo que siempre has estado mirando.

 

¿Quién ha oído hablar de un camino que te lleve a ti mismo, o de un método que te convierta en lo que siempre has sido? A fin de cuentas, la espiritualidad es cuestión únicamente de ser lo que realmente eres.

 

 

 

CIELO E INFIERNO DESDE AQUÍ.

(De una leyenda china).

  

Cierto día, un sabio visitó el infierno. Allí, vio a mucha gente sentada en torno a una mesa ricamente servida. Estaba llena de alimentos, a cuál más apetitoso y exquisitos.

 

Sin embargo, todos los comensales tenían cara de hambrientos y el gesto demacrado. Tenían que comer con palillos; pero no podían, porque eran unos palillos tan largos como un remo. Por eso, por más que estiraban su brazo, nunca conseguían llevarse nada a la boca.

 

Impresionado, el sabio salió del infierno y subió al cielo. Con gran asombro, vio que también allí había una mesa llena de comensales y con iguales manjares. En este caso, sin embargo, nadie tenía la cara desencajada; todos los presentes lucían un semblante alegre; respiraban salud y bienestar por los cuatro costados.

 

Y es que, allí, en el cielo, cada cual se preocupaba de alimentar con los largos palillos al que tenía enfrente.

 

1.            Para describir el cielo se utiliza aquí la imagen del banquete. Busca otras imágenes. Y sabiendo que el cielo y el infierno son un estado más que un lugar, concreta los lugares de la tierra que los hemos convertido en cielo o infierno ("Eres un cielo", "Esto es un infierno").

 

2.            El cielo o el infierno no consisten en algo exterior, sino en actitudes internas: donde hay egoísmo hay infierno, donde hay fraternidad hay cielo. ¿Qué te sugiere todo esto?

 

3.            ¿Qué podemos hacer aquí y ahora para adelantar el cielo y para destruir el infierno?

EL ESCLAVO Y LA TORMENTA

 

Un Majarajá se hizo a la mar y, al poco rato, se desató una gran tormenta. Uno de los esclavos de  a bordo comenzó a llorar y a gemir de miedo, porque era la primera vez que subía a un barco. Su llanto era tan insistente y prolongado que toda la tripulación comenzó a irritarse, y a punto estuvo el Majarajá de arrojarlo personalmente por la borda.

 

Pero su primer Consejero, que era un sabio, le dijo: "No. Dejadme a mí ocuparme de él. Creo que puedo curarlo".

 

Y ordenó a unos cuantos marineros que arrojaran a aquel hombre al mar atado con una cuerda. En el momento en que se vio en el agua, el pobre esclavo, totalmente aterrorizado, se puso a chillar y a debatirse frenéticamente. Al cabo de unos segundos, el sabio ordenó que lo izaran a bordo.

 

Una vez en cubierta, el esclavo se tendió en un rincón en absoluto silencio.

 

Cuando el Majarajá quiso saber a qué se debía semejante cambio de actitud, el consejero le dijo: "Los seres humanos nunca nos damos cuenta de lo afortunados que somos hasta que nuestra situación empeora".

 

COMPARTIR EL MEJOR MAÍZ

 

Un agricultor, cuyo maíz siempre había obtenido el primer premio en la Feria del Estado, tenía la costumbre de compartir sus mejores semillas de maíz con todos los demás agricultores de los contornos.

 

Cuando le preguntaron por qué lo hacía, dijo:

 

"En realidad, es por puro interés. El viento tiene la virtud de trasladar el polen de unos campos a otros. Por eso, si mis vecinos cultivaran un maíz de clase inferior, la polinización rebajaría la calidad de mi propio maíz. Esta es la razón por la que me interesa enormemente que sólo planten el mejor maíz".

 

Todo lo que das a otros te lo estás dando a tí mismo.

 

 

LOS MIEMBROS CONTRA EL ESTÓMAGO

 

En cierta ocasión, los diversos miembros y órganos del cuerpo estaban muy enfadados con el estómago. Se quejaban de que ellos tenían que buscar el alimento y dárselo al estómago, mientras que éste no hacía más que devorar el fruto del trabajo de todos ellos. De modo que decidieron no darle más alimento al estómago. Las manos dejaron de llevarlo a la boca, los dientes dejaron de masticar y la garganta dejó de tragar. Pensaban que con ello obligarían al estómago a despabilar.

 

Pero lo único que consiguieron fue debilitar el cuerpo, hasta el punto de que todos ellos se vieron en auténtico peligro de muerte. De este modo, fueron ellos, en definitiva, los que aprendieron la lección de que, al ayudarse unos a otros, en realidad trabajaban por su propio bienestar.

 

 ¿SACARLO O DESPERTARLO?

 

Dice la historia que se declaró un incendio en una casa en la que había un hombre profundamente dormido. Trataron de sacarlo por una ventana, pero en vano. Luego intentaron sacarlo por la puerta, pero sin éxito. No había modo, porque el tipo estaba demasiado gordo y pesado. Todo el mundo estaba casi desesperado, hasta que alguien sugirió: "¿Por qué no lo despertamos y sale él por su propio pie?"

 

Sólo los que duermen y los niños, necesitan ser cuidados. ¡Haz que despierten!  ¡O que crezcan!

El Enemigo está dentro de ti

Había una vez un monje que en todo buscaba la perfección. No soportaba el menor desafino en los cánticos religiosos, una arruga en la ropa, un plato mal lavado, una palabra mal dicha, un error o equivocación por insignificante que fuera. Le resultaba intolerable si algún compañero bostezaba en los oficios religiosos o si veía una mota de polvo en los bancos de la iglesia.

 

Sufría mucho con sus compañeros en el monasterio y convencido de que allí no le iba a ser posible encontrar la perfección, pidió permiso al abad para irse a vivir completamente solo. Se llevó lo imprescindible; algunas ropas, sus libros de rezos y un cántaro para agarrar agua del río.

 

Eligió para su morada un lugar muy bello, pasó la noche en oración, y cuando irradió el amanecer se despertaron los pájaros y flores, pensó agradecido que allí sí, por fin, encontraría Ia perfección. A media mañana tuvo sed, fue al río a buscar agua, y al cargar el cántaro se le derramó un poco. No aceptó esa mínima imperfección, arrojó el agua con despecho y se le mojaron y embarraron los pies con el polvo del camino. Volvió a tomar agua de nuevo y otra vez se le volvió a derramar. Repitió la operación inquieto y, a la tercera vez, lleno de cólera, quebró el cántaro...

 

La causa de mi cólera no está en los demás - se dijo cuando comenzó a calmarse -. El enemigo está aquí adentro”. Regresó al monasterio, pidió perdón y desde aquel día empezó a ver con ojos nuevos y cariñosos a sus compañeros.

 

Nadie resulta más intolerable que el que se cree perfecto. La conciencia de nuestras limitaciones nos vuelve comprensivos con los demás. No culpes a los demás de tus errores, ni te quejes de las consecuencias de tus acciones. Si le empeñas en recorrer caminos escabrosos, no le lamentes cuando te duelan las espinas. Sólo quien reconoce sus limitaciones, sus propias contradicciones, sus carencias, y las acepta como propuesta de superación, de crecimiento, es decir, de formación, será capaz de recibir amor y por ello podrá darlo. Será capaz de aprender y por ello de enseñar.

 

El que cree que lo sabe todo, el que se coloca con autosuficiencia frente al alumno, el que piensa que no necesita de los demás, será incapaz de establecer una verdadera relación educativa, será incapaz de entender la necesidad de su propia educación, será por ello, incapaz de educar.

 

La personalidad del docente, su manera radical de ser y de estar en el mundo y con los demás, las palabras que hace y no tanto las palabras que dice, son el elemento clave de la relación educativa. Uno explica lo que sabe o cree saber, pero uno enseña lo que es.

 

Si eres humilde, estás promoviendo y enseñando la humildad. Si eres superficial y vano, comunicas trivialidad. Si vives amargado y te la pasas quejándote, enseñas desconfianza, amargura, pesimismo. SI eres sencillo, cercano, transmites cercanía, confianza,

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres