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DIAGNÓSTICO

El Colesterol: mitos y realidades

En los últimos años se ha catalogado al colesterol como una de las sustancias más nocivas, debido a los problemas de salud que ha generado en millones de personas. Sin embargo, la realidad es muy diferente, ya que existen dos tipos de colesterol, uno bueno y uno malo, es decir, el que nos daña y el que nos beneficia.
Pero para saber cómo podemos evitar que nos perjudique, necesitamos conocerlo mejor.

Con exactitud


Aunque su reputación no es muy buena, el colesterol en sí no es malo, es una de las grasas o lípidos que produce nuestro propio organismo. “Este tipo de grasa es necesario para la formación de diferentes hormonas, como las sexuales y otras más que ayudan a nuestro organismo a mantenerse en equilibrio”, afirma el doctor Melchor Alpizar Salazar, presidente del Comité Interdisciplinario de Diabetes, Obesidad y Enfermedades Cardiovasculares, A.C, en México. Diariamente  utilizamos colesterol  para producir hormonas (estrógenos, progesterona y testosterona) y corticoesteroidales (cortisol y aldosterona), vitamina D y ácidos biliares, que digieren la grasa. Pero sólo requerimos una cantidad pequeña para satisfacer nuestras necesidades. El hígado produce suficiente colesterol. 
El colesterol se sintetiza principalmente en el hígado, aunque también el intestino delgado y casi todas las células pueden sintetizarlo en mayor o menor proporción.

 
Lo peligroso


No es el colesterol en sí lo que es bueno o malo para nosotros, sino el “transporte” a través del cual viaja, es decir , la sangre. Como es ceroso, no se puede mezclar con ésta, que es acuosa. Entonces para entrar en las células y tejidos donde es indispensable, se enlaza con las proteínas creando las lipoproteínas, las cuales transportan el colesterol por todo el cuerpo. Algunas son buenas, pero la mayoría son malas.
LDL: Lipoproteínas de baja densidad. Son las principales enemigas. Transportan la mayor parte del colesterol (75 a 80%) en la sangre y lo depositan en las células, incluyendo las arterias.
HDL: Lipoproteínas de alta densidad. Son los “camiones de basura”, como lo describe el Dr. C. Noel Bairey Merz, director del Centro de Prevención y Rehabilitación Cardiaca, en el Cedars-Sinaí Medical Center, de Los Ángeles. Transportan de 20 a 25% del colesterol en la sangre, lo llevan de los tejidos al hígado,
el cual lo desecha.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 de la Secretaría de Salud, refiere que
más del 26 % de la población adulta en México presenta altos niveles de colesterol y triglicéridos elevados en sangre.

Silenciosa y mortal
La hipercolesterolemia (exceso de lípidos y colesterol en la sangre), no presenta síntomas hasta que el daño en las arterias está muy avanzado. Cuando la aterosclerosis se presenta, la formación de depósitos de colesterol y otras sustancias en las paredes internas de las arterias bloquean el paso del a sangre y ocasionan graves enfermedades. Los factores que influyen en este grave problema de salud son: antecedentes familiares, llevar una dieta rica en grasas saturadas y trans, aunado a una vida sedentaria, tabaquismo y enfermedades asociadas como obesidad, hipertensión y diabetes.

Para reducir el riesgo
Para evitar el riesgo de contraer enfermedades ocasionadas por los altos niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre, no hay nada mejor que cambiar ciertos hábitos y costumbres de nuestro estilo de vida.  El doctor Alpizar sugiere:
• Dejar de fumar. El cigarro es el responsable de aproximadamente 1 de cada 5 muertes por enfermedad cardiovascular.
• Hacer ejercicio. Aunque la falta de ejercicio es mala para todo el cuerpo, e incluso para la mente, es en particular mala para el corazón.
• Disminuir el estrés. El estrés, en especial el de tipo crónico (que se padece por problemas económicos, de salud o conyugales) afecta en gran medida la salud de nuestro corazón.

De gran importancia
Nuestro propio cuerpo produce una parte del colesterol que poseemos y el resto lo obtenemos de los alimentos que consumimos. Por ello  es muy importante cuidar nuestra dieta diaria. “Se recomienda racionar los alimentos de origen animal elevados en grasa”, aconseja la nutricionista Ana Campos Haces.

NO TE EQUIVOQUES
Por querer reducir el colesterol muchas veces cometemos errores, como:

  • No saber leer la información nutrimental de las etiquetas. Si dice “No contiene colesterol”, creemos que ya estamos seguros al consumir ese alimento, cuando en realidad a veces contienen altos niveles de grasas saturadas o trans. Busca la cantidad de grasas saturadas y las totales, colesterol y calorías de una porción del producto.
  • Revisa también cuántas porciones contiene. La mayoría de las veces es más pequeña de lo que pensabas.
  • Creer que si nuestro doctor nos da un medicamento para reducir el colesterol ya estamos protegidos, y que no necesitaremos cuidar lo que comemos. Además de las medicinas es importante cambiar el estilo de vida, reducir la cantidad de grasas saturadas de la dieta y hacer ejercicio todos los días.
  • Eliminar todas las grasas y aceites de la dieta. Sin embargo, existen muchas que son saludables como las vegetales (nuez, almendra, cacahuate, etc.), que si las consumimos con moderación pueden ayudarnos a reducir los niveles de colesterol y el riesgo de enfermedad cardiovascular, ya que poseen grasas poliinsaturadas.
  • Calentar el aceite de oliva por arriba de 190° C, pues se satura y pierde su efecto protector. Utilízalo crudo en ensaladas.
  • Usar margarina en lugar de mantequilla. Para que la margarina se haga sólida es necesario hidrogenarla y esto hace que se sature. Es mejor elegir las que no tienen ácidos grasos trans.
  • Pensar que las personas delgadas no deben preocuparse por el colesterol alto. Sí, es cierto que aquéllos con sobrepeso tienen más probabilidades de tener colesterol alto, pero muchas veces las delgadas están menos conscientes de qué tantas grasas saturadas comen. Nadie puede “comer lo que quiera” y tener un corazón saludable. Es necesario revisar el colesterol constantemente, sin importar el peso que se posea.
  • Creer que sólo las personas mayores necesitan revisar sus niveles. Es importante hacerlo desde una edad temprana. Incluso en niños, sobre todo si provienen de una familia con antecedentes de enfermedades cardiacas. Nunca se es demasiado joven para adquirir un estilo de vida saludable para el corazón.
  • Tener la creencia de que es un problema sólo de hombres. Por lo general, antes de la menopausia, las mujeres están protegidas contra los altos niveles de colesterol LDL (malo), ya que el estrógeno tiende a elevar el nivel de HDL (bueno). Pero si estás próxima a la menopausia  es importante que cheques tus niveles.
  • Consumir demasiados huevos al día. Un huevo contiene 213 miligramos de colesterol necesario, eso es bastante ya que el límite de colesterol diario es de 300 miligramos. Uno al día es suficiente para cubrir las pautas de un corazón saludable, sólo si se limitan otras fuentes de colesterol, como carne roja, aves y lácteos.  

Los nutricionistas  recomiendan:

  1. Consumir fibra soluble (avena, leguminosa, fruta) e insoluble (fruta, verdura y cereal integral.
  2. Utilizar aceites vegetales líquidos (de canola y oliva).
  3. Aumentar el consumo de alimentos que contengan ácidos Omega 3 (saludables para el corazón), que disminuyen los niveles de LDL, la presión arterial y la formación de coágulos sanguíneos (pescados azules: salmón, sardinas y atún); semilla de linaza, frijol de soya, tofu, nueces y aceite de nuez.
  4. Evitar la comida rápida y alimentos procesados con grandes cantidades de aditivos químicos, como el sodio.
  5. Reducir en lo posible la grasa de origen animal; vísceras, tocino y embutidos.
  6. Optar por la leche descremada, y quesos blancos (cottage o panela).
  7. Disminuir el consumo de alcohol y café, que favorecen el aumento de lípidos.
  8. No consumir grasas trans, que se encuentran en aceites vegetales hidrogenados (como la margarina), en las galletas, panes y los  alimentos fritos.
  9. Acudir con un nutricionista para determinar una dieta adecuada.
  10. Aceptar que la salud es una responsabilidad personal. Es importante examinar periódicamente el colesterol en la sangre y aprender más sobre cómo interpretar las cifras, como colesterol HDL (bueno), colesterol LDL (malo) y triglicéridos. 

 Fuente: Irma Teresa Murillo (Tu belleza Interior)

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