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DIAGNÓSTICO

Ciencia y Salud

Frutos secos, a diario: no engordan y reducen el riesgo de enfermedad cardiovascular

 

El científico Joan Sabaté, pionero en las investigaciones que relacionaron los frutos secos con la disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular, asegura que un consumo moderado de estos alimentos no engorda y recomienda que se coman a diario. Catedrático de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Loma Linda (EE UU), Sabaté ha constatado los notables beneficios que reportan los frutos secos a la salud.Si una persona come habitualmente frutos secos le puede cambiar el metabolismo

Sabaté, que lleva investigando durante más de veinte años, explicado a aquellas personas que todavía tienen reticencias a comer frutos secos por miedo a ganar kilos, que una de las razones por las que no engordan, si se comen de forma moderada, es por el poder saciante al ser ricos en grasa y proteína. "Al comerlos dejamos de comer otras cosas", afirma.

Además, mientras que la energía de un aceite líquido se asimila en su totalidad, el que aporta un fruto seco masticable y con fibra hace que entre el 10 y 20% de grasa nunca llegue a nuestra sangre, "igual que entra, sale".

Aunque todavía no está probado científicamente, Sabaté también menciona que es posible que la composición de los frutos secos aumente el metabolismo basal. "Si una persona come habitualmente frutos secos le puede cambiar el metabolismo y consumir más calorías sin hacer nada, al contrario del que no come nueces", apunta.Hay que comer todo tipo, pero en un país mediterráneo no te olvides de las nueces

El profesor asegura que las nueces son el fruto seco que mejor se complementa con la dieta mediterránea al ser rico en ácidos poliinsaturados u omega 3, mientras que en una dieta anglosajona, que utiliza el aceite de maíz, es más recomendable los pistachos, almendras y avellanas, con ácidos moninsaturados, una grasa similar a la del aceite de oliva. También se ha demostrado que baja el colesterol."Hay que comer todo tipo de frutos secos, pero si estás en un país mediterráneo, no te olvides de las nueces, y en un país anglosajón no olvidar las almendras, pistachos y avellanas", apunta Sabaté.

El investigador considera que en las dos últimas décadas ha aumentado la ingesta de frutos secos tanto en las sociedades que lo consumían ya en su dieta, como en aquellas que solo los tomaban tradicionalmente por navidad. “A nivel individual se ha multiplicado el consumo por cinco”, ha precisado, al igual que se ha quintuplicado la producción, en especial en zonas como California.La percepción de que los frutos secos son sanos es un hecho.

En los últimos veinte años, tras diferentes estudios, como los precursores de la Universidad de Loma Linda, se ha ratificado que comer regularmente frutos secos (30 gramos diarios es la cantidad recomendada) disminuye en un 50% el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o de morir de una cardiopatía isquémica.

"Que un solo alimento sea capaz de disminuir de una forma tan drástica ese riesgo era inaudito, nosotros fuimos los primeros que no nos lo creíamos", manifiesta Sabaté, quien recuerda que tras varias investigaciones, los resultados se publicaron en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine en un momento en el que la fama de los frutos secos era que al ser ricos en grasas, engordaban.

Pero la abrumadora mayoría de las investigaciones (el más reciente es el estudio PREDIMED) apuntan a que comer un puñado al día disminuye un 10% del colesterol malo y no varía el bueno, mientras que los triglicéridos también bajan, reduciendo así el riesgo cardiovascular.

Ana Soleras/ EFE

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Litiasis renal en edad infantil

Los más recientes reportes de literatura científica, evidencian un aumento en la incidencia de esta enfermedad en infantes, lo que pudiera estar asociado a cambios ambientales, factores dietéticos y al aumento de la obesidad infantil en edad escolar

La presencia de cálculos renales no solo afecta a personas adultas,  aunque muchos desconocen la posibilidad de que recién nacidos y niños en edad escolar padezcan de litiasis renal (presencia de cálculos en los riñones o en las vías urinarias, bien sea, uréteres o  vejiga), los más recientes reportes de literatura científica evidencian un aumento en la incidencia de esta enfermedad en infantes, lo que pudiera estar asociado a cambios ambientales,factores dietéticos y al aumento de la obesidad infantil en edad escolar( niños entre 6 y 12 años de edad).

Para conocer de este tema consultamos al doctor Elías Mora Kumboz, urólogo de la Policlínica Metropolitana, de amplia experiencia en el tratamiento de litiasis renal. “En líneas generales, explica el especialista,  la mayoría de esos cálculos se encuentran en el riñón y en el uréter. Tiene igual incidencia en el sexo masculino como en el femenino, y es muy alta cuando se han hecho derivaciones urinarias por malformaciones congénitas asociadas a infecciones. Entre los  factores de riesgo asociados a la presencia de  cálculos urinarios en niños, se encuentran los genéticos, ambientales, y los que se producen por los cambios que se registran en los hábitos dietéticos”.

Refiere, como ejemplo, la alta ingesta de bebidas carbonatadas, el aumento de sodio en las comidas, la obesidad infantil y el riesgo metabólico, que se relacionan con la eliminación de calcio por la orina debido a los cambios ambientales. En relación a los factores ambientales, en Estados Unidos, se ha registrado un aumento en la incidencia en la época de verano, entre los meses  de julio a septiembre, por las altas temperaturas que hace que el cuerpo pierda más líquido.

Los síntomas

Un recién nacido puede presentar litiasis, en muchos casos debido  al uso de ciertos medicamentos, como, por ejemplo, el diurético lasix utilizado en niños con algunas patologías

- Un recién nacido no habla, no puede expresar dónde le duele, ¿es complejo hacer el diagnóstico en estos casos?

- Aunque no es muy frecuente, un recién nacido puede tener cálculos. La presencia de sangre e infección en la orina, y el dolor abdominal hace suponer que hay litiasis. Para hacer el diagnóstico se recurre al ultrasonido, a una placa simple de abdomen y/o a una tomografía de abdomen, sin contraste y baja radiación, que arroja un  mejor resultado diagnóstico tanto en niños como en adultos.

Aclara el doctor Mora Kumboz, que no todos los cálculos que se diagnostican a niños necesitan intervención quirúrgica. En muchos casos, se expulsan espontáneamente, sobre todo,  si son  de menos de 4 mm de diámetro.  Si no es así, al igual que en los adultos, se recurre a la endourología, es decir, cirugía mínimamente invasiva,  ya casi no se emplea la cirugía abierta.

“El manejo quirúrgico para tratar los cálculos renales ha cambiado con la aparición de la endourología.Los aparatos que se emplean en adultos han sido modificados para poder ser utilizados en niños. Si la piedra mide menos de un centímetro, y está ubicada a nivel de riñón,  se emplea la pulverización o litotricia con ondas de choque, con una tasa de retratamiento de 30 por ciento. Es bueno destacar, que un 30 por ciento de pacientes con cálculos de menos de un centímetro, necesita una nueva sesión de litotricia, que siempre es mejor que una cirugía abierta. Usualmente se hace una nueva sesión transcurrido un mes a tres  meses, después de la primera, con el fin de asegurarse que desaparezca por completo el cálculo renal”.

Cuando el cálculo mide más de un centímetro, tanto en niños, como en adultos,  se recurre a la cirugía renal  percutánea. Los instrumentales son más pequeños en longitud y diámetro para poder ser empleados en forma más segura en niños.

Otro procedimiento quirúrgico que se emplea es la ureterolitotricia,  pulverización de los cálculos cuando están en el uréter, con  aparatos miniaturizados que se introducen por la uretra, con una mínima tasa de complicaciones y  muy alta efectividad. Si el paciente presenta anomalías anatómicas congénitas, deben ser corregidas simultáneamente.

-           Un niño que presente cálculos renales en edad escolar, ¿está condenado a tenerlos toda su vida?

-           Después que se resuelve la emergencia, se elimina el o los cálculos con alguno de los procedimientos descritos, el paciente se remite al nefrólogo, especialista encargado de estudiar, desde el punto de vista metabólico, las causas de la litiasis para evitar la recurrencia. Si se corrige el problema metabólico, el niño no está condenado a sufrir siempre de cálculos, porque se le proporciona un tratamiento preventivo.

Publicado en: www.dreliasmorakumboz.blogspot.com

El apoyo de la pareja ante un diagnóstico de cáncer

El apoyo de la pareja ante un diagnóstico de cáncer

 

El papel del cónyuge es esencial en la supervivencia del enfermo oncológico, según investigaciones recientes.

El cáncer afecta no solo a los pacientes, sino también a los familiares más allegados que cuidan de ellos, como la pareja. El papel del cónyuge es esencial en la supervivencia a medio y largo plazo de los enfermos oncológicos. Sin embargo, tampoco hay que olvidar el bienestar del cuidador, ya que solo con energía plena puede ayudar de forma efectiva a su pareja enferma. En este artículo se aborda el valor del respaldo social en el manejo y el tratamiento del cáncer y de la adecuada comunicación para una buena relación paciente-cónyuge.

Los pacientes con cáncer de pulmón localmente avanzado sobreviven más tiempo tras el tratamiento que los pacientes solteros, según un nuevo estudio presentado en el Simposio Multidisciplinario de Oncología Torácica de 2012, celebrado en Chicago (EE.UU.). Los autores, de la Universidad de Maryland, atribuyen esta mejora de la supervivencia al mayor apoyo del cónyuge. Aunque el análisis es de tamaño reducido (170 voluntarios), los resultados son importantes porque se suman a otros trabajos que habían llegado a conclusiones parecidas.

Una investigación publicada en la revista ’Cáncer’, en 2009, indicaba no solo que la pareja es beneficiosa para los pacientes, sino que un proceso de separación paralelo a la enfermedad podría influir de forma negativa en los índices de supervivencia. Los voluntarios estudiados padecían la forma más común de cáncer de pulmón (células no microcíticas) en estadio bastante avanzado, tratados con quimioterapia y radioterapia entre 2000 y 2010. Tres años después del tratamiento, el 33% de los pacientes emparejados seguía con vida, frente al 10% de los solteros. Las mujeres con pareja tenían el índice más alto de supervivencia (46%), y los hombres solteros la más baja (3%). Las mujeres solteras y los hombres emparejados mostraron el mismo índice (25%).

Los resultados sugieren la importancia del respaldo social en el manejo y el tratamiento de los pacientes con cáncer. Los científicos concluyen que este hallazgo, sumado a unos mejores mecanismos de apoyo, podría tener más impacto en el aumento de la supervivencia que muchas nuevas técnicas terapéuticas. Por tanto, parece esencial no solo la búsqueda de nuevos fármacos y tratamientos, sino también la exploración de nuevas formas para respaldar mejor a los pacientes.

 La cónyuge del enfermo de cáncer puede sufrir una angustia emocional comparable a la del propio paciente.

Una buena comunicación es esencial para ofrecer el respaldo y apoyo adecuado a una pareja que sufre cáncer. En esencia, implica hablar de forma abierta y honesta sobre los pensamientos y emociones, como el miedo, de ambos miembros de la pareja. También supone aprender a escuchar de verdad. No es tarea fácil, porque en ciertos momentos puede caerse en el reproche y en la búsqueda de culpas.

Hay técnicas que pueden ayudar a que la comunicación sea beneficiosa:

  • Escucha activa, es decir, concentrarse en entender lo que está contando la pareja, no en lo que se va a decir después.
  • Tratar de no asumir que se sabe lo que piensa o siente la pareja. Asimismo, dejar el tiempo necesario al paciente para que encuentre las palabras que desea utilizar sin presionar. Es recomendable hablar de forma alternada y sin interrumpirse el uno al otro.
  • Describir los sentimientos negativos sin culpabilizar a la pareja.
  • Evitar la crítica, el sarcasmo, los insultos, la injuria y los gritos.
  • No tratar de resolver problemas importantes en una sola conversación

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La sal de la vida

 

Componente básico de toda comida, hoy existen nuevas variedades de sal que permiten hacer elecciones más saludables

A la hora de prevenir la aparición de condiciones como la hipertensión la primera indicación es reducir el consumo de sal. Es un consejo tan diseminado que forma parte de aquellas cosas que sabemos antes de pisar el consultorio médico. Porque en el imaginario popular el sodio, el principal componente de la sal, es un sazón de alto riesgo para el organismo.

Y, por supuesto, no se trata de eliminar la palabra sal de nuestro diccionario cotidiano, sino de iniciar pequeños que la vuelvan a colocar en su justa medida. Según el manual “¡Coma menos sal y sodio!” de la Oficina de Investigación de la Salud de Minorías del Instituto del Corazón, Pulmón y Sangre de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por su siglas en inglés) “usted puede hacer algunos cambios sencillos que le ayuden a usted y a su familia a comer menos sal y sodio”.

Y son tres los pasos clave que indica esta guía:

“Escoja fruta y vegetales para comer como bocadillos en vez de papas fritas y galletas saladas”.

“Lea las etiquetas de los alimentos. Compre los que tienen marcado ‘reducido en sodio’, ‘bajo en sodio’ o ‘sin sodio’”.

“Reduzca el consumo de alimentos enlatados y procesados, como chorizo, mortadela, peperoni, salami, jamón, sopas enlatadas o en sobre, pepino encurtido y aceitunas”.

La sal de mesa, la que utilizamos para salar o sazonar los alimentos, está compuesta de sal y cloruro. El organismo requiere de este componente para estimular el funcionamiento del sistema nervioso y del sistema muscular. En la cantidad adecuada, la sal ayuda al equilibrio de estas funciones y también del agua en el cuerpo.

Pero, en exceso, puede ayudar a la acumulación de agua y promover el aumento de la presión arterial.

Según información que brinda la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) los adultos americanos saludables pueden consumir hasta 2.300 miligramos de sodio al día. “Esto es una cucharada de té de cloruro de sodio”, indican.

Sobre las recomendaciones para reducir la ingesta de sal, la AHA complementa los tres básicos del NIH. Los cardiólogos enumeran ocho puntos que consideran esenciales para comer con menos sal, sin resignar sabor. Éstos son:

Elegir alimentos frescos o congelados sin aditivos de sal.

Seleccionar nueces o semillas sin sal, frijoles, arvejas y lentejas secas.

Limitar el consumo de snacks salados, como papas fritas o pretzels.

Evitar agregar sal y vegetales enlatados en las comidas caseras.

Elegir sopas sin sal.

Elegir leche sin grasa y quesos descremados.

Solicitar que la comida sea preparada con poca sal cuando se va a comer afuera.

Usar pimienta e hierbas para darle sabor a la comida.

La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) explica que los alimentos clasificados como “libres de sodio” deben contener menos de 5 miligramos de sodio por porción; los que indican “bajo en sodio” no más de 140 miligramos en la misma cantidad y los que dicen “reducido en sodio” deben tener una reducción de sodio de hasta el 25 por ciento sobre el producto original.

Fuentes: “¡Coma menos sal y sodio!” National Institutes of Health(NIH), American Heart Association, Food and Drug Administration.

Hallan un gen capaz de proteger de los tumores y de favorecer su crecimiento

Científicos españoles han descubierto un gen que puede proteger contra el cáncer, pero que también es capaz de promover su crecimiento, un efecto de doble filo que podría darse en otros tipos de genes.

"Se trata de un gen que actúa como Doctor Jekyll o como Mister Hyde, ya que puede protegernos de la aparición de tumores o favorecer su crecimiento", explica el jefe del grupo autor del trabajo, Óscar Fernández Capetillo, perteneciente, como sus compañeros, al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

El trabajo, realizado por Andrés J. López-Contreras y Paula Gutiérrez Martínez y publicado en Journal of Experimental Medicine, estudia la función de Chk1, un gen conocido hasta ahora por su efecto supresor tumoral, es decir, por su capacidad para evitar que una célula de un organismo se convierta en cancerígena.

Chk1 es lo que Fernández-Capetillo llama "un guardián del genoma, un gen que mantiene nuestro genoma libre de mutaciones y que, por lo tanto, nos protege del desarrollo de tumores".

Los investigadores querían estudiar si este efecto podía potenciarse, por lo que crearon un ratón con tres copias del gen Chk1 en lugar de dos; después extrajeron y cultivaron sus células y las convirtieron en tumorales con ayuda de varios genes.

Lo que encontraron fue inesperado: las células se volvían malignas más fácilmente cuando portaban una copia adicional de Chk1.

La explicación a la paradoja es que Chk1 tiene un efecto beneficioso sobre las células sanas, pero también beneficia a las tumorales, una vez que han aparecido éstas en el organismo.

"Al principio, Chk1 previene la aparición del tumor, ya que limita las mutaciones espontáneas que se dan en nuestras células", sin embargo, los tumores avanzados sufren altas cantidades de daño en su ADN, y es aquí dónde Chk1 "favorece al tumor disminuyendo el daño que este sufre en su genoma", explica Fernández Capetillo.

Chk1 actúa protegiendo del llamado estrés replicativo, que es un tipo de daño que se produce en el material genético de las células cuando éstas se dividen.

Así, hay tumores que sufren de manera continua un alto número de lesiones en su genoma debido a sus altas tasas de división.

"El crecimiento de este tipo de tumores puede verse favorecido por la presencia de ’guardianes del genoma’ como Chk1, ya que alivian en parte la carga de lesiones que padecen", puntualiza.

"Este trabajo ayuda a entender por qué Chk1 se encuentra sobre-expresada en muchos tumores, cuando lo intuitivo es que sea la pérdida de este tipo de genes protectores lo que favorece el desarrollo del cáncer", concluye el investigador.
 
EFE
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Tras la pista de un medicamento para prevenir el cancer

 

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Actualmente millones de personas en todo el mundo toman estatinas, un medicamento diseñado para reducir los niveles de colesterol, pero que ahora se receta para prevenir infartos y enfermedad vascular cerebral.

Algo similar podría ocurrir con la prevención de cáncer, afirman científicos.

Los ensayos clínicos de fármacos para prevenir el cáncer de mama han demostrado ‘resultados muy alentadores’ en mujeres con alto riesgo de desarrollar la enfermedad.

Ahora científicos británicos están reclutando a miles de mujeres para probar otro de estos medicamentos en lo que parece ser un prometedor campo en la prevención de cáncer: la quimioprevención.

Actualmente la investigación ha estado enfocada en formas de combatir los tumores una vez que aparecen.

Pero la quimioprevención intenta evitar, en primer lugar, su aparición.

‘Los cardiólogos se dieron cuenta de esto hace mucho tiempo’ afirma el profesor Jack Cuzick, uno de los pioneros de la quimioprevención y experto del Centro de Epidemiología y Estadística de la organización Cancer Research UK.

‘Ahora es práctica estándar revisar la presión arterial y dar medicamentos contra la hipertensión a individuos con alta presión arterial, y también medir el colesterol y dar estatinas para reducirles el colesterol’.

‘Pero esa idea no se ha filtrado muy bien en el cáncer’, agrega.

Resultados alentadores

Un estudio presentado en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica en junio, publicado en New England Journal of Medicine, reveló que un medicamento creado para tratar el cáncer, llamado exemestane (nombre comercial Aromasin), logró prevenir la aparición de la enfermedad.

La investigación involucró a más de 4,500 mujeres en Canadá, Estados Unidos, Francia y España.

Todas las participantes eran postmenopáusicas y todas eran consideradas en alto riesgo de desarrollar la enfermedad, por ejemplo por un historial familiar de cáncer o una primera menstruación en edad prematura.

Los resultados mostraron que después de tres años las mujeres que tomaron el fármaco tuvieron 65% menos probabilidad de desarrollar un tumor de mama que quienes tomaron un placebo.

Ahora, el profesor Cuzick está lanzando un ensayo en el Reino Unido para probar los efectos preventivos de otro medicamento, llamado anastrozole (Armidex).

La idea de la quimioprevención surgió cuando los estudios sobre fármacos para tratar la enfermedad -particularmente con uno llamado tamoxifen- mostraron que las mujeres que recibieron el medicamento para tumores en un seno mostraron menos probabilidad de desarrollar tumores en el otro seno.

Este fármaco se aprobó como quimioprevención en Estados Unidos en 1998 para mujeres con alto riesgo de la enfermedad. Pero nunca fue utilizado ampliamente con fines preventivos por sus efectos secundarios serios, principalemte el riesgo de coágulos y cáncer de endometrio.

Tanto anastrozole como exemestane parecen tener efectos menos perjudiciales.

El estudio de exemestane mostró efectos leves y moderados como fatiga, bochornos, insomnio y dolor de articulaciones.

Y se espera tener los primeros resultados sobre anastrozole en unos cinco años.

Pero mientras la quimioprevención se vuelve una práctica estándar hay alternativas para prevenir la enfermedad, en particular para aquéllas mujeres en riesgo, dice el profesor Cuzick.

‘En lo que se refiere a cáncer de mama hay tres opciones claras: minimizar o evitar el uso de terapias de reemplazo hormonal, que sí incrementa el riesgo de la enfermedad’, señala el experto.

‘Las otras dos son evitar la obesidad y mantener la actividad física constante, lo cual sabemos es importante, particularmente en las mujeres de alto riesgo’.

‘En esto también los cardiólogos se dieron cuenta antes, al recomendar una dieta sana y ejercicio físico para todos, incluso para aquellos que toman medicamentos para hipertensión y alto colesterol porque también pueden beneficiarse’.

‘Creo que el mismo modelo e idea funcionan para el cáncer de mama’, expresa el investigador.

Éstos no son los únicos estudios sobre fármacos para prevenir el cáncer.

Según la Asociación Estadounidense de Investigación de Cáncer (AACR) la quimioprevención es ahora un campo muy ‘robusto’.

Actualmente, dice la organización, se están llevando a cabo unos 150 ensayos clínicos de quimioprevención en el mundo en poblaciones de alto riesgo.

BBC Mundo.com

A mayor peso más acoso escolar

La prevalencia del sobrepeso y la obesidad está en aumento, sobre todo, en la población infantil, que registra los índices más altos hasta ahora conocidos. Según un estudio reciente, llevado a cabo por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), un 45,2% de los niños españoles tiene problemas con el exceso de peso: un 26% tiene sobrepeso y el 19% son obesos. Los resultados señalan, además, que los niños de las clases sociales más desfavorecidas y quienes pertenecen a familias con un bajo nivel educativo tienen una mayor probabilidad de alcanzar exceso de peso.

Estos porcentajes son más elevados que los publicados en los últimos años por los medios de comunicación porque, tal y como señaló la ministra de Sanidad, Leire Pajín, en la presentación del citado estudio, es la primera vez que la medición del sobrepeso y la obesidad infantil se ha realizado según los parámetros establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Consecuencias del exceso de peso

La mayor preocupación del sobrepeso y obesidad reside en sus múltiples consecuencias sobre la salud a corto y largo plazo: diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, niveles elevados de colesterol perjudicial, enfermedades cardiovasculares, enfermedades metabólicas, trastornos musculoesqueléticos o riesgo de muerte prematura. Todo este escenario hace mella en el organismo en desarrollo de los más pequeños, que pueden alcanzar la etapa adulta con patologías graves, como apoplejías o cardiopatías.

Los menores con sobrepeso u obesos tienen más probabilidades de sufrir estos dos problemas en la vida adulta. Según un estudio realizado entre 8.668 niños irlandeses de 9 años y presentado por la Universidad de Bristol (Reino Unido) el pasado mes de julio, las niñas con sobrepeso u obesidad tienen un índice significativamente mayor de enfermedades crónicas.

Sobrepeso y acoso escolar

Aunque el dato más novedoso de este estudio es el que relaciona el peso con acoso escolar o "bullying". Los niños con problemas de exceso de peso tienen más probabilidades de sufrir acoso escolar. Este tipo de asedio afecta a niños o adolescentes en su contexto escolar y se define como una serie de actos intimidatorios y agresivos o de manipulación por parte de un alumno o varios contra una o varias víctimas durante un periodo de tiempo más o menos prolongado. En general, ocurre en los pasillos del centro escolar, los patios y a la salida de clase. Los datos estiman que, en España, uno de cada cuatro niños sufre acoso escolar en distintos grados.

Un trabajo del Instituto de la Juventud (INJUVE) afirma que el 16% de los niños y jóvenes encuestados reconoce que ha participado en exclusiones de compañeros o en agresiones psicológicas. De la misma manera, los niños son más proclives a realizar agresiones físicas, mientras que las niñas optan más por ataques psicológicos. Por otro lado, numerosos estudios han señalado que desde los tres años de edad los niños muestran una percepción negativa con respecto a la obesidad y que esta opinión se mantiene a lo largo de la infancia. Los niños que sufren "bullying" tienen alguna característica, sea física o psicológica, que los convierte en víctimas fáciles: defectos físicos, debilidad física, tartamudez o, como señala el estudio británico, exceso de peso.

Consecuencias del acoso escolar

Las consecuencias de este tipo de acoso pueden ser muy graves. El niño o el adolescente está en proceso de maduración, tanto en su vertiente física como psicológica, y las heridas que pueden dejar las continuas humillaciones, patadas, exclusiones o burlas pueden marcarle de por vida. Algunas de las consecuencias más habituales del acoso escolar son: una autoestima cada vez más baja, trastornos emocionales, problemas psicosomáticos, ansiedad, depresión o ideación suicida... Problemas psicológicos que se sumarían al hecho de que causa el exceso de peso en el organismo.

Por tanto, los especialistas recomiendan que los menores obesos o con sobrepeso sigan una dieta sana y practiquen un estilo de vida saludable, en el que cobra especial importancia la práctica deportiva. De este modo, se evitan las temibles consecuencias del exceso de peso y se reduce la probabilidad de sufrir acoso escolar.

TRAS LA PISTA DEL BULLYING

A pesar de que los especialistas insisten en que el mejor consejo es tener una buena comunicación entre progenitores e hijos, hay algunos comportamientos que pueden poner tras la pista de que sucede algo:

  • Muchos afectados no quieren confesar que sufren acoso escolar porque sienten vergüenza o se sienten culpables. Por tanto, no es aconsejable interrogarles de forma directa sobre este problema.
  • Hay que estar atentos y comprobar si el niño tiene frecuentes heridas o lesiones.
  • Algunos cambios bruscos en la personalidad del menor pueden dar pistas: miedo, problemas para dormir, tristeza, se despierta temprano, cambios de humor o problemas en su rendimiento académico, entre otros.
  • Temor a ir al colegio.

       José A. Rodríguez / Eroski Consumer

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Prevencion de las alergias alimentarias

Las alergias alimentarias han experimentando un notable incremento en los últimos años, debido a factores genéticos, ambientales y nutricionales. La introducción en la dieta de nuevos productos y cada vez, a más temprana edad, influye de forma notable. La supresión temprana de la lactancia materna, para pasar al biberón y a la ingesta de cereales, alimentos de gran capacidad alergénica, es otro factor que explica el incremento de las alergias.

 

Otro de los factores que explican el aumento de las alergias alimentarias es el crecimiento del consumo de frutas exóticas, de reciente introducción en el mercado, a las que nuestro organismo no está habituado. Según la OMS, el bajo peso al nacer es también determinante. Los bebés con peso inferior a 2.500 gramos (el 9% de los recién nacidos en España), muestran una respuesta inmune alterada, deficiente, y son más propensos a las enfermedades alérgicas e infecciosas.

La alergia alimentaria infantil es, en la mayoría de los casos, el preludio de ulteriores enfermedades alérgicas respiratorias, como rinitis y asma por sensibilización a pólenes, ácaros, animales u hongos. En el caso de los niños, se dan principalmente durante los dos primeros años de vida. La leche, el huevo y el pescado son responsables del 90% de los casos en los menores de un año, y el huevo se revela como el alimento más alergénico en niños de uno a dos años.

Alergias en niños

El pronóstico de las alergias alimentarias en niños suele ser benigno. En general, los niños alérgicos a la leche o al huevo acaban tolerando estos productos cuando superan los dos o tres años de edad. Pero a partir de los dos años, la lista de alimentos alergénicos se amplía: pescado, legumbres, frutos secos, frutas y mariscos son los que más frecuentemente causan problemas.

La prevención de la alergia alimentaria debe iniciarse precisamente en la infancia, al poco de nacer La prevención de la alergia alimentaria debe iniciarse precisamente en la infancia, al poco de nacer. Según la OMS, la lactancia materna exclusiva, la introducción retardada de huevos, pescado y frutos secos, y un suplemento de cinc de 1 miligramo por kilogramo de peso durante seis meses, potencia la inmunidad, especialmente en los nacidos con bajo peso.

Los niños que presentan síntomas tempranos de alergia necesitarán más tiempo para tolerar ciertos alimentos, pero transcurridos unos años podrán (generalmente) volver a consumirlos, introduciéndolos de nuevo de manera paulatina y en pequeñas cantidades. La alergia a los alimentos es un trastorno que no conoce límites temporales ni estacionalidad (pueden darse en primavera, verano, otroño o invierno). Por lo general, las personas se diagnostican a sí mismas, y creen que sufren reacciones alérgicas frente a ciertos alimentos o a sus ingredientes. Desafortunadamente, el autodiagnóstico de las alergias alimenticias conduce a restricciones innecesarias que pueden acabar causando deficiencias en el consumo de nutrientes.

En algunos casos se puede, inclusive, poner en peligro la propia vida porque se producen algunos síntomas después de comer, que pueden estar siendo causados por otros trastornos médicos que no son alergias. Es por este motivo que los especialistas insisten en que se debe consultar a un médico alergólogo para obtener un diagnóstico apropiado.

La respuesta del sistema inmunológico

La alergia alimentaria es una respuesta del sistema inmunológico que erróneamente considera a un alimento como nocivo. Una vez que el sistema inmunológico decide que un alimento en particular es nocivo, genera anticuerpos específicos contra él. La siguiente vez que el individuo come ese alimento, el sistema inmunológico libera cantidades masivas de sustancias químicas, incluyendo histamina, para proteger al cuerpo. Estas sustancias químicas dan origen a una serie de síntomas alérgicos que pueden afectar al sistema respiratorio, al tracto gastrointestinal, a la piel o al sistema cardiovascular.

Una verdadera reacción alérgica a los alimentos incluye tres componentes principales:

  • Contacto con los alérgenos de los alimentos (sustancia que provoca la reacción; casi siempre se trata de una proteína).
  • Inmunoglobulina E (IgE, un anticuerpo del sistema inmunológico que reacciona frente a los alérgenos).
  • Mastocitos (células del tejido) y basófilos (células sanguíneas), que cuando se conectan con los anticuerpos IgE liberan histamina u otras sustancias que causan los síntomas alérgicos.

Muchas reacciones alérgicas a los alimentos son leves. Sin embargo, un pequeño porcentaje de personas experimentan una reacción grave. Es la llamada anafilaxis, una situación poco frecuente aunque potencialmente fatal en la que diferentes partes del cuerpo experimentan reacciones alérgicas de manera simultánea. Pueden causar urticaria, obstrucción de la garganta y dificultad para respirar. Se trata de la reacción alérgica, a un alérgeno, más grave que se conoce.

Por lo general los síntomas se producen rápidamente, en ocasiones a los pocos minutos de la exposición al alérgeno. Debido a que estas reacciones pueden poner en peligro la vida, es necesario que cuando se produce una reacción anafiláctica la persona sea atendida de inmediato por un médico.

En ocasiones se presenta la atopia, que es una forma de alergia «familiar», es decir que está determinada genéticamente y que se puede transmitir de padres a hijos. La atopia se puede dar en cualquier situación, con los alimentos, con los ácaros, con medicamentos o con cualquier otra circunstancia que provoque una reacción alérgica.

Los científicos estiman que aproximadamente 11 millones de norteamericanos sufren problemas derivados de su alergia a los alimentos. En Europa se estima que se ven afectados por este problema el 8% de los niños y el 3% de los adultos. En España se calcula que hay cerca de 600.000 afectados. Hasta el momento, no existe una cura para la alergia a los alimentos. Evitarlos, es el único modo de prevenir una reacción alérgica.

Alimentos implicados

Alrededor de 170 alimentos han sido documentados en la literatura científica como causantes de reacciones alérgicas. Claramente, es imposible tratar a todas, y por razones prácticas, los elaboradores de alimentos deben concentrar su atención para atacar efectivamente los alérgenos más serios. Son los llamados «grandes ocho»: leche, huevo, cacahuete, frutos secos, pescado, mariscos, soja y trigo.

El grupo de los «grandes ocho» es el responsable del 90% de las alergias alimenticias. A él deben sumarse los denominados «segundos ocho»: sésamo, semillas de girasol, semillas de algodón, semillas de amapola, fríjoles, guisantes, lentejas, tartrazina, sulfitos y látex.

Existen alérgenos ocultos, cuya detección resulta a veces casi imposible, y que están presentes en los alimentos procesados industrialmente a los que para mejorar su aspecto, color y sabor se les añade sustancias como caseína, proteína de soja, gluten de trigo, derivados de maíz o avena y extractos de levaduras. También el huevo se encuentra oculto en numerosos alimentos, sin que figure en su composición, como en ciertos productos de panadería y pastelería, pincelados con huevo para conferirles aspecto lustroso y brillante. Por ello, se hace especialmente interesante que la industria sea consciente de este problema y declare la totalidad de los ingredientes empleados, aunque se encuentren en muy baja concentración.

EL CONTROL DE ALÉRGENOS EN LA INDUSTRIA

 

Debido a que hay pocos alimentos a los cuales alguien no es alérgico, surge la necesidad de que los fabricantes consideren el uso de los principales alérgenos como ingredientes. Es decir, que alerten sobre la presencia de ellos en sus productos y prevengan la contaminación cruzada potencial de productos con alérgenos presentes en otra línea contigua de elaboración. Esto no sólo es una tarea de cuidados y requerimientos debidamente gestionados: es esencial minimizar los riesgos de ser sujeto de una reclamación judicial de un producto o de tenerlas por productos con contaminación cruzada.

La ejecución de la gestión en relación a los peligros que pueden resultar en riesgos serios o letales a los consumidores significa comenzar con buenas prácticas de manipulación y luego con un análisis de riesgos y control de puntos críticos, el mismo que cada compañía posee, identificando los peligros y evitando los riesgos de una contaminación del alimento.

Esto significa ir nuevamente a las fuentes y a la manipulación de ingredientes, a través de todas las etapas, incluida la distribución y comercialización. Por lo tanto, incluye examinar ingredientes de proveedores por posibilidad de contacto cruzado en sus operaciones, y requerir que ellos también tomen medidas preventivas apropiadas.

Igualmente, se deben examinar cuidadosamente las formulaciones de los productos nuevos y propuestos, para evaluar si hay posibilidad de excluir un alérgeno. Por supuesto, muchas veces un alérgeno es esencial para caracterizar al alimento: si se hace leche condensada, no se puede evitar la leche, pero con otro alimento lácteo, se pueden reemplazar las proteínas de la leche por otras que cumplan la misma característica funcional.

La presencia de uno de los alérgenos más problemáticos («grupo de los ocho») en un producto puede aparecer de las siguientes formas:

  • Contaminación (contacto) cruzado de un ingrediente antes o después de su recepción.
  • El contacto cruzado de un ingrediente o un producto con un alérgeno de «los ocho» de otro ingrediente o producto puede originarse en el almacenamiento y manipulación de materias primas, o durante la producción debido a residuos en equipos compartidos, basuras de ventilación, o la incorporación inapropiada de material reprocesado.
  • Cuando es inevitable compartir equipos entre uno o más productos debe establecerse un orden adecuado de producción y atender escrupulosamente los procesos de limpieza e higienización.
  • Se debe poner especial atención a que la limpieza posterior no garantiza necesariamente que pequeñas cantidades de alérgenos contaminen el producto. Si ello ocurre, la segregación de todo el lote afectado es la única solución aceptable (es suficiente >1ppm para disparar la respuesta alérgica).
  • La formulación errónea que resulta en la inclusión de un alérgeno de «los ocho» (o cualquier otro ingrediente) al producto debe prevenirse con la atención adecuada controlando la provisión para asegurar que los productos contienen sólo los ingredientes especificados en la formulación

MARTHA CATALINA RODRIGUEZ MONTOYA

Bibliografía

  • Metcalfe DD. Allergic gastrointestinal diseases. In: Rich RR, Fleisher TA, et al. . Clinical Inmunology: Principles and Practice. St. Louis: Mosby- Year book. 1995, pp 966-975.
  • Moneret-Vautrin DA, Kanny G.: Allergies allimentaires. Rev. Prat. (Páris, 1996, 46, 961-967).
  • Sampson H.A Mendelson L.,Rosen J.P.: Fatal and near fatal anaphylactic reactions to food in children and adolescents. N EngI J Med 1992;327:380-384.
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