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DIAGNÓSTICO

DIU contra el cáncer de endometrio

El cáncer de endometrio es el sexto más común del mundo entre las mujeres, ya que supone el 4,8% de todos los tumores que padece la población femenina y el 2,2% de las muertes por esta causa. Es una enfermedad más propia de las mujeres postmenopáusicas y rara vez afecta a quienes están en edad fértil. Se estima que lo padecen entre un 3% y un 5% de las mujeres menores de 40 años y que el 70% de ellas son nulíparas (no han tenido ningún hijo). El impacto que tiene la noticia para quienes sufren un cáncer de endometrio es enorme, ya que su tratamiento puede suponer la pérdida irreversible de la fertilidad.

Pacientes jóvenes

La causa de los tumores endometriales en pacientes tan jóvenes no se conoce bien, pero la comunidad científica sospecha que puede tener un origen hereditario y algunos factores podrían favorecer su desarrollo, como las alteraciones del ciclo menstrual, la poliquistosis ovárica, la obesidad o la diabetes, aunque todavía no se ha confirmado que alguna de ellas sea la causa concreta de esta neoplasia maligna en mujeres jóvenes.

Este cáncer se desarrolla en la capa interna del útero, que consta de otras tres: la capa más externa, denominada capa serosa o perimetrio; la capa media, que es un músculo interno denominado miometrio; y la interna o endometrio, que se descama todos los meses con la menstruación. Uno de los factores que a menudo dificultan su diagnóstico es, precisamente, que uno de sus síntomas más importantes, el sangrado genital, se confunde con la menstruación. Con frecuencia, cuando una mujer en edad fértil sangra en un periodo diferente al de la regla, lo más probable es que padezca distintos tipos de patología benigna, como una alteración fisiológica del ciclo menstrual, pólipos y otras enfermedades. Todo ello conduce a demorar el diagnóstico de los tumores de endometrio.

Tipos de DIU

En la actualidad, hay dos tipos de dispositivos intrauterinos en el mercado que se utilizan, sobre todo, con fines anticonceptivos. Por un lado, los DIU tradicionales o de cobre y, por otro, los más nuevos, que están revestidos de una hormona progesterona, el levonorgestrel. Aparte de este último, por ahora, no hay más DIU recubiertos de otras sustancias.

El levonorgestrel es una hormona conocida por parte de la población porque, en dosis altas, figura en la composición de la píldora del día después. Sin embargo, en los DIU recubiertos con ella, se libera de manera muy progresiva y lenta, a lo largo de hasta cinco años.

Los especialistas creyeron que el DIU liberador de levonorgestrel podía ser útil para tratar el cáncer de endometrio porque su principal mecanismo de acción -cuando se administra por vía local- es que causa atrofia, es decir, genera la inactividad de las células endometriales. "Esto significa que, si se coloca directamente en el lugar del tumor a través del DIU, se puede lograr la desaparición de las células tumorales", precisa Lucas Minig, coordinador del Programa de Ginecología Oncológica del Hospital Universitario Madrid Sanchinarro (HMS)-Centro Integral Oncológico Clara Campal (CIOCC), que ha liderado un estudio sobre el uso de estos dispositivos para tratarlo.

Ventajas del nuevo tratamiento

El cáncer de endometrio se ha abordado, de manera tradicional, con la extirpación del útero y los ovarios, técnicas quirúrgicas que, en lenguaje médico, se denominan histerectomía con doble anexectomía. "En una paciente joven sin hijos, este tratamiento supone, de manera radical, no poder concebir. Por eso en los últimos años se han buscado otros mecanismos para conservar la fertilidad, como la administración de progesterona por vía oral", expone Minig.

Una de las ventajas de utilizar el DIU recubierto de levonorgestrel para el tratamiento es, respecto a la cirugía de extracción del útero y de los ovarios, que "se preservaría la posibilidad de quedar embarazada", destaca el especialista. Otra mejoría tras la aplicación local de levonorgestrel con el DIU es que se evitarían los efectos adversos que causa la administración de progesterona por vía oral en dosis altas, como la distensión abdominal, las reacciones alérgicas y las complicaciones tromboembólicas. Sin embargo, a pesar de sus ventajas, el uso de los DIU liberadores de levonorgestrel está bajo examen y todavía no se aplica en la práctica clínica habitual.

EN ESTUDIO

Uno de los estudios pioneros en este campo es el efectuado entre 1996 y 2009 en el Instituto Europeo de Oncología, en Milán (Italia), por un grupo europeo de investigadores que ha liderado Lucas Minig y cuyos resultados se han publicado en "Annals of Oncology". Su importancia estriba en que es el primero en analizar qué sucede si se trata a las mujeres de 40 años o menos, afectadas por cáncer de endometrio, con un DIU liberador de la hormona levonorgestrel progestina durante un año, en combinación con seis administraciones mensuales de otra, la hormona liberadora de la gonadotropina (GnRH). Para ello, se han seleccionado 39 pacientes de entre 20 y 40 años y, de momento, se han obtenido óptimos resultados en 34, ya que las cinco restantes siguen bajo tratamiento.

Tras un año de terapia, todas las pacientes siguen con vida y sin la enfermedad. El 95% de las afectadas (20 de las 34) por hiperplasia de endometrio atípica (un tipo de cáncer de endometrio) se curaron, el 57,1% de quienes tenían neoplasia en fase temprana también respondieron bien al tratamiento, el 28% sufrieron una progresión de la enfermedad y sólo dos de ellas, a pesar de haber tenido una buena respuesta inicial, recayeron más tarde. En los casos de recaída se volvió a tratar a las pacientes y, cuando no hubo otra solución, se les practicó una histerectomía. En los casos de respuesta satisfactoria, se animó a las mujeres a concebir, gracias a lo cual se han logrado 11 embarazos espontáneos y han nacido 9 bebés.

Según Minig, la mayoría de las mujeres tratadas respondieron durante los primeros seis meses, por lo que en próximos estudios se les administrará el mismo tratamiento durante un semestre, en vez de durante un año. El hecho de que algunas respondieran y otras no se puede atribuir a que es una enfermedad genética, que determina el tipo de respuesta a los tratamientos. Esto explica que dos pacientes con la misma enfermedad, pero con alteraciones genéticas distintas, respondan de forma diferente a un mismo tratamiento.

"A raíz de los resultados preliminares, está previsto realizar un estudio internacional y multicéntrico para determinar cuál es el mecanismo conservador de la fertilidad más efectivo en las mujeres con cáncer de endometrio, el menos tóxico y que mejora más su calidad de vida", informa Minig.

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