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DIAGNÓSTICO

Desarrollan un test sanguíneo que permite detectar anomalías cromosómicas en el feto durante el embarazo

Un test sanguíneo "barato, sencillo y no invasivo" permite detectar "con precisión" anomalías cromosómicas en el feto durante el embarazo, de acuerdo con el hallazgo anunciado por un equipo de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Maastricht (Holanda). Esta técnica podría sustituir a la amniocentesis y a la muestra de vellosidades coriónicas, dos pruebas invasivas que comportan el riesgo de provocar un aborto, señalaron los científicos.

Los investigadores holandeses utilizaron sondas genéticas moleculares para detectar el ADN perteneciente al feto en muestras de sangre tomadas de las mujeres gestantes. De momento, la técnica ha demostrado una fiabilidad de en torno al 80% debido a los resultados falsos negativos, aunque los investigadores trabajan para mejorar la precisión de la sonda.

Esta investigación ha conseguido identificar el ADN del cromosoma Y, que indica que el feto es un varón, y por consiguiente, podría correr el riesgo de heredar un trastorno vinculado al X, como la distrofia muscular de Duchenne o la hemofilia. Sin embargo, los científicos creen que se puede utilizar el mismo método para detectar la trisomía 21 (en la que un cromosoma 21 adicional causa el síndrome de Down), seguido de las trisomías 13 y 18 (responsables de causar los síndromes de Patau y Edwards respectivamente), lo que a la larga haría innecesarias las pruebas invasivas prenatales en las embarazadas.

El equipo, dirigido por la doctora Suzana Frints, utiliza la técnica "Multiplex Ligation-dependent Probe Amplification (MLPA)", una técnica de detección del ADN fetal presente en la sangre de las mujeres que llevan como mínimo entre seis y ocho semanas de gestación. La prueba MLPA forma parte de un kit que en la actualidad ya se utiliza en todo el mundo para detectar anomalías cromosómicas en muestras de líquido amniótico o de vellosidades coriónicas obtenidas de forma invasiva de las mujeres gestantes. Este kit proporciona resultados en entre 24 y 62 horas, pero hasta ahora sólo se había utilizado en muestras extraídas mediante procedimientos invasivos, por lo que no se sabía si funcionaría en el ADN fetal, libre de células, que circula en las muestras de sangre de las mujeres gestantes.

Un test sanguíneo "barato, sencillo y no invasivo" permite detectar "con precisión" anomalías cromosómicas en el feto durante el embarazo, de acuerdo con el hallazgo anunciado por un equipo de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Maastricht (Holanda). Esta técnica podría sustituir a la amniocentesis y a la muestra de vellosidades coriónicas, dos pruebas invasivas que comportan el riesgo de provocar un aborto, señalaron los científicos.

Los investigadores holandeses utilizaron sondas genéticas moleculares para detectar el ADN perteneciente al feto en muestras de sangre tomadas de las mujeres gestantes. De momento, la técnica ha demostrado una fiabilidad de en torno al 80% debido a los resultados falsos negativos, aunque los investigadores trabajan para mejorar la precisión de la sonda.

Esta investigación ha conseguido identificar el ADN del cromosoma Y, que indica que el feto es un varón, y por consiguiente, podría correr el riesgo de heredar un trastorno vinculado al X, como la distrofia muscular de Duchenne o la hemofilia. Sin embargo, los científicos creen que se puede utilizar el mismo método para detectar la trisomía 21 (en la que un cromosoma 21 adicional causa el síndrome de Down), seguido de las trisomías 13 y 18 (responsables de causar los síndromes de Patau y Edwards respectivamente), lo que a la larga haría innecesarias las pruebas invasivas prenatales en las embarazadas.

El equipo, dirigido por la doctora Suzana Frints, utiliza la técnica "Multiplex Ligation-dependent Probe Amplification (MLPA)", una técnica de detección del ADN fetal presente en la sangre de las mujeres que llevan como mínimo entre seis y ocho semanas de gestación. La prueba MLPA forma parte de un kit que en la actualidad ya se utiliza en todo el mundo para detectar anomalías cromosómicas en muestras de líquido amniótico o de vellosidades coriónicas obtenidas de forma invasiva de las mujeres gestantes. Este kit proporciona resultados en entre 24 y 62 horas, pero hasta ahora sólo se había utilizado en muestras extraídas mediante procedimientos invasivos, por lo que no se sabía si funcionaría en el ADN fetal, libre de células, que circula en las muestras de sangre de las mujeres gestantes.

http://www.consumer.es

Teléfonos celulares y salud

¿Son nocivas para la salud las ondas que emiten aparatos como las antenas de telefonía y los teléfonos móviles? Ésta es una pregunta que, de forma recurrente, se formula buena parte de la población acerca de unos dispositivos que se han extendido tanto y de manera tan rápida en los últimos años, que ocupan un importante lugar en la vida cotidiana. A falta de evidencias científicas que sostengan sus efectos sobre la salud humana y ante la posibilidad de nuevos descubrimientos, se debe aplicar el principio de precaución. No obstante, si hay un riesgo demostrado de manera indiscutible: utilizar el móvil mientras se conduce aumenta las posibilidades de sufrir un accidente de tráfico.

En la memoria colectiva española permanece la detección de varios casos de cáncer infantil en la escuela García Quintana, de Valladolid, donde varias antenas de telefonía móvil se localizaban muy próximas al centro escolar. El temor a los efectos sobre la salud de esta tecnología, que todavía hace pocos años que se utiliza, asalta cada cierto tiempo. Pero, ¿qué ha averiguado la ciencia al respecto?

Las ondas electromagnéticas que emiten las antenas de telefonía y los móviles no son ionizantes. Esto significa que, aunque tienen efectos térmicos, no se han demostrado sus efectos genotóxicos (no rompen las cadenas de ADN, es decir, del material genético), ni sobre la reproducción y el desarrollo fetal, el sistema inmune ni el endocrino, o una relación entre las emisiones de ondas electromagnéticas y el cáncer. Al menos, a los niveles de dosis de radiación permitidos por los organismos internacionales, según la potencia a la que se emiten. Así lo afirmó Ferran Tarrasa, jefe de Ingeniería de la Planta de la Central Nuclear de Ascó (Tarragona), durante una conferencia sobre ondas electromagnéticas y salud pronunciada en fechas recientes en Barcelona.

Limites máximos

En España, el Real Decreto 1066/2001 estableció las medidas de protección sanitaria contra las radiaciones de la telefonía móvil y fijó los límites máximos de estas radiaciones en 2 watios por kilo, de acuerdo con los límites recomendados por la Comisión Internacional para la Protección contra las Radiaciones no Ionizantes (ICNIRPP). Además de instaurar estos niveles, esta normativa reconoció que la telefonía móvil no hace tantos años que es una realidad y, por lo tanto, prevé que los límites fijados de radiaciones varíen si aparecen nuevos estudios científicos que así lo aconsejen, lo que no ha sucedido hasta ahora con numerosos trabajos que se han realizado desde 1998.

La situación varía en otros países donde, asegura Tarrasa, se han fijado límites inferiores a los 2 watios por kilo recomendados por la ICNIRPP; no por razones científicas, sino por decisión política, con el fin de tranquilizar todavía más a la población.

Los estudios que se han realizado hasta ahora son de dos tipos: "in vitro", es decir, en cultivos celulares, sobre los que se comprueban los efectos de las microondas a distintas potencias; e "in vivo", en animales de laboratorio o en humanos voluntarios, a quienes se somete a dosis de radiofrecuencia, según los límites fijados por la normativa, bajo condiciones controladas de forma estricta.

Evidencia científica

Se entiende que los estudios en una pequeña muestra de ratones no bastan para demostrar una relación de causa-efecto entre las radiaciones recibidas por estos animales y la generación de una enfermedad, ya que sería necesario un número mucho más amplio. Además, el hecho de que una antena de telefonía esté muy cerca de una escuela no es suficiente para concluir que ésta es la causa de ciertos casos de cáncer, ya que puede haber otros factores en las inmediaciones que influyan en ello, explica Tarrasa.

Sin embargo, en 2006 el comité europeo que se dedica a analizar los nuevos riesgos para la salud, no debidos a enfermedades definidas sino a otras causas asociadas, emitió un informe donde señalaba que no se había podido demostrar que estas ondas electromagnéticas tengan efectos negativos sobre la salud a niveles de exposición por encima de los límites establecidos por la ICNIRPP, si bien no hay datos a largo plazo.

En 2009, un estudio epidemiológico de la Sociedad Danesa del Cáncer analizó unos 60.000 casos en 16 millones de personas de Dinamarca, Noruega, Finlandia y Suecia durante 30 años, entre 1973 y 2003. Se pretendía comprobar si la aparición de los teléfonos móviles había inducido algún cambio en la tasa de incidencia de esta patología y su conclusión fue que las tasas posteriores a la introducción y uso de los celulares en la sociedad no habían variado. "Los teléfonos móviles no son un factor de riesgo para los tumores cerebrales", afirma el especialista.

Otra revisión de la Universidad Complutense de Madrid y del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencia y Salud, sobre estudios de la exposición a las microondas de la telefonía móvil, demostró que su uso en adultos durante un periodo de diez años no se ha asociado a una mayor tasa de tumores cerebrales. Mientras, una de las investigaciones más recientes, realizada por la Academia de Ciencias, Tecnología y Medicina de Francia, ha analizado los últimos 97 estudios sobre la red de telefonía móvil y ha descartado efectos genotóxicos, influencia en el sistema inmune o efectos carcinogénicos por exposición en zonas donde hay antenas.

El único riesgo directo del teléfono móvil que se ha demostrado es la posibilidad de sufrir un accidente mientras se conduce. Mantener una conversación sin el uso de manos libres aumenta el riesgo de accidente de circulación entre tres y cuatro veces. "Y éste es un riesgo real, confirmado, por culpa de la distracción del teléfono móvil", destaca Tarrasa.

Creencias erróneas de antenas y móviles

 

El miedo a las antenas de telefonía móvil, a menudo, ha llevado a la población a pedir que las alejen de un determinado punto. Pero esta medida es un error ya que, cuanto más cercana esté una antena de telefonía, menor será la potencia a la que emita. En cambio, cuanto más lejos se localice, mayor será la potencia que tendrá que usar para recibir y enviar las señales de los teléfonos móviles. Por esta razón, lo más favorable para proteger la salud no es siempre instalar pocas antenas y en puntos alejados, y "cada vez tenemos más antenas, pero que emiten a menos potencia", declara Ferran Tarrasa.

Llevar los teléfonos móviles en el bolsillo cuando hay cobertura no entraña riesgos. Al conectar con una antena de telefonía para establecer una llamada, recibirla o enviar un sms, el móvil transmite a la máxima potencia para garantizar la sincronización y señalización con la red; la potencia se acerca a los límites fijados por la normativa aunque siempre se encuentran por debajo. Después, una vez que se establece la llamada, la potencia baja.

"El riesgo de las antenas de telefonía y de los móviles no es cero, pero es mínimo y no se han podido demostrar efectos perjudiciales graves para la salud", según el experto. No obstante, se debe aplicar el principio de precaución, que consiste en ser prudente cuando no hay una evidencia científica suficiente respecto a una determinada cuestión y, en especial, en el caso de los niños.

Clara Bassi

Técnica de regeneración de tejidos dañados

Todas las personas cuentan con células madre adultas que tienen la particularidad de convertirse en células de las mismas líneas en las que se encuentran.

Se sabe que son capaces de regenerar algunos tejidos si se manejan en un medio favorable. Y es eso, justamente, lo que logró la bióloga molecular colombiana Elda Restrepo, tras 15 años de investigaciones.

Restrepo creó un material biológico, con el nombre de Cytogel, que tiene la particularidad de permitir la activación de células madre adultas y, por lo tanto, de ayudar a reparar algunos tejidos dañados por traumas o enfermedades.
 
El Cytogel se obtiene a partir de la sangre del paciente lesionado. Ésta es sometida a un proceso durante el cual le son conservadas las plaquetas (células que contribuyen con la coagulación).
 
Dichas plaquetas contienen algunos factores de crecimiento que, unidos a otros factores de crecimiento presentes en el plasma (y a proteínas como la fibronectina), arman una especie de trama o red que, al ser puesta sobre tejidos lesionados en los que hay células madre adultas, actúa como una señal que orienta su curso. En ese medio, éstas forman tejido nuevo, del mismo tipo.
 
"En todos los tejidos hay células madre adultas, con capacidad para regenerar tejidos, pero normalmente éstas no actúan. Para que eso ocurra se necesita un ambiente que estimule el proceso, y eso lo logramos con el Cytogel", explica Restrepo.
 
Esta red se prepara en el laboratorio y se inyecta en el sitio a tratar (ver gráfico En qué consiste la técnica). Restrepo asegura que esta técnica se probó primero en odontología, y a medida que se han ido obteniendo buenos resultados, sus usos se han ido extendiendo a campos como la cirugía general, la plástica, la vascular y la dermatología (sobre todo en pacientes que tienen cicatrices por quemaduras).
 
Restrepo ha tratado a víctimas de accidentes de tránsito e incluso a personas que han sufrido un balazo en el cráneo. Al ver las imágenes de evolución de la cabeza del paciente se observa cómo el hueso se reconstruye en apenas unas semanas tras la aplicación del biomaterial, de tal manera que además recupera su forma original.
 
"No crece el hueso un milímetro más allá de lo que existía porque Cytogel recurre a la genética. El organismo recuerda lo que ya había y lo regenera. Es biología inteligente", sostiene Restrepo.
 
La investigadora afirma tener documentados más de 5 mil casos de pacientes con problemas de todo tipo, que han podido mejorar sus condiciones y calidad de vida, gracias a esta técnica.
"El biomaterial regenera, cicatriza, pega, controla pequeños sangrados y se comporta como antiinflamatorio, de manera que podría disminuir el dolor", dice.
 
Por tratarse de un procedimiento personalizado, se reduce la posibilidad de que el organismo rechace el material, "permite, incluso, evitar la práctica de algunas cirugías, por lo que se disminuyen los riesgos y los costos para los pacientes", afirma Restrepo.
 
La investigadora desarrolla su trabajo desde su recién conformado Instituto de Regeneración Tisular (IRT).

Agencia EFE

Relación entre cáncer de mama y productos químicos

La exposición a determinados contaminantes, como fibras acrílicas, de nylon o altos niveles de hidrocarburos policíclicos, podría ser la causa de este tumor

La evidencia científica disponible apunta que el estilo de vida y los factores ambientales juegan un papel importante en la proliferación anormal de células en un tejido u órgano (neoplasias). Además, al ser factores externos, muchos de estos tumores se podrían evitar con una rutina saludable y con medidas de seguridad apropiadas. Alrededor de un 5% de los casos de cáncer son atribuibles a la exposición a factores cancerígenos laborales. Los de mayor frecuencia son: pulmón, vejiga, pleura, laringe, leucemia y piel. Además, un nuevo estudio relaciona la exposición a determinadas sustancias químicas en el trabajo con un aumento del riesgo de padecer cáncer de mama.

Cáncer de mama y exposición laboral

 

La exposición a determinadas sustancias químicas podría asociarse con una mayor probabilidad de sufrir cáncer de mama. Un grupo de científicos de la Universidad de Montreal (Canadá) ha investigado la posible relación entre varios compuestos químicos y este tumor en más de 1.000 mujeres. Los autores del trabajo, publicado en la revista "Occupational and Environmental Medicine", han hallado varios contaminantes que aumentan el riesgo de padecer la enfermedad después de la menopausia. Todas las mujeres habían estado expuestas a estas sustancias antes de los 30 años.

En el estudio participaron más de 550 mujeres a quienes se había diagnosticado neoplasia mamaria cuando tenían entre 50 y 75 años, junto con otras 613 de control, de la misma edad pero sanas. Los resultados del trabajo desvelaron que el riesgo de padecer una nueva formación en las glándulas mamarias era siete veces mayor en las mujeres expuestas a fibras acrílicas en el trabajo, mientras que el contacto continuo con fibras de nylon duplicaba el riesgo de cáncer. Por otro lado, la exposición a altos niveles de hidrocarburos aromáticos policíclicos, que se hallan en algunos derivados del petróleo, triplicaban el riesgo de padecer esta neoplasia.

Los resultados del estudio coinciden con la teoría de que las glándulas mamarias son más sensibles durante el periodo de crecimiento y proliferación de las células del tejido mamario, entre la pubertad y la menopausia. Los autores del trabajo señalan, sin embargo, que se necesitan nuevos estudios donde se focalicen con mayor precisión los compuestos que pueden aumentar el riesgo de desarrollar un tumor.

Agentes cancerígenos

Varios estudios seleccionados por un equipo del Instituto Spring Silent de Massachusetts (EE.UU.) han identificado un total de 216 productos capaces de provocar cáncer de mama en animales. La mayoría son pesticidas, cosméticos, compuestos farmacéuticos y productos de la combustión de derivados del petróleo. Alrededor de 75 de estas sustancias tóxcas se localizan en productos de consumo diario.

Algunos de los cancerígenos más importantes descubiertos hasta la fecha son los organoclorados, sustancias utilizadas en la elaboración de insecticidas (DDT). A pesar de que en la actualidad están prohibidos en la mayoría de países, pueden hallarse en un organismo hasta 40 años después de su exposición. Otro grupo importante de sustancias cancerígenas son los ftalatos, compuestos utilizados en la producción de plásticos. Todavía no se ha demostrado que aumenten el riesgo de padecer cáncer de mama, pero se conoce que pueden actuar como hormonas y alterar el ciclo hormonal. Por último, el grupo de compuestos conocido como parabenes, sustancias químicas con propiedades conservantes, se han mostrado en una veintena de tumores mamarios, aunque es pronto para afirmar de manera categórica que sean cancerígenos.

CANCERÍGENOS Y MUTÁGENOS

 

Se califica como cancerígeno a cualquier agente físico, químico o biológico capaz de causar un tumor en un ser humano. Por otro lado, debido a que el cáncer guarda una estrecha relación con la genética, un mutágeno es todo agente capaz de causar alteraciones en el material genético (ADN) de las células de un organismo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en relación al cáncer, los agentes físicos, químicos y biológicos pueden clasificarse en tres grupos principales: los "cancerígenos para el ser humano" (Grupo 1), los "probablemente cancerígenos para humanos" (Grupo 2) y los factores que no pueden considerarse cancerígenos (Grupo 3).

El cáncer es la consecuencia de un amplio número de desórdenes funcionales de un grupo de células que pertenecen a un determinado tejido. Por lo general, estas células tienen una serie de alteraciones que conducen a un grado de división celular descontrolado, lo que conlleva un crecimiento desmedido del tejido que, además, puede invadir otros tejidos u órganos y dañarlos.

Se sabe que el grado de alteraciones en el material genético de una célula guarda relación con la probabilidad de que ésta se convierta en cancerosa, de modo que es lógico pensar que la mayoría de cancerígenos alteran el ADN. Sin embargo, otros cancerígenos denominados no genotóxicos pueden inducir cáncer sin modificar el material hereditario. Son agentes capaces de generar radicales libres -sustancias altamente reactivas- que reaccionan con otras y causan a la célula un estrés oxidativo que puede inducir el cáncer. Otros agentes no genotóxicos son sustancias ambientales capaces de actuar como estrógenos, por lo que se denominan xenoestrógenos. Debido a que las mamas siguen una regulación hormonal, las modificaciones en este patrón de regulación pueden aumentar el riesgo de padecer un tumor.

Fuente: Teresa Romanillos

Las bases cerebrales del apetito

Una predisposición cerebral regulada por hormonas, que aparece en las primeras semanas de vida, podría explicar las claves del apetito.

 

La sensación de apetito o de saciedad tienen mucho que ver con señales moleculares que emergen del cerebro y que impactan en vías metabólicas concretas. Algunas de ellas podrían explicar trastornos como la obesidad mórbida y ayudar a regular desórdenes en los que el sobrepeso se presenta como síntoma más evidente. La leptina, según demuestran experimentos recientemente publicados en Science, parece consolidarse como molécula clave de estos mecanismos.

Aun cuando sean un ruido líquido en la barriga o una salivación súbita los indicadores fisiológicos de que tenemos hambre, la base de semejante sensación reside más arriba. De hecho, no son más que alarmas cuyo centro de control reside en el cerebro. Ahí es, donde según todos los indicios acumulados hasta la fecha, emerge la señal para que una hormona específica, la leptina, participe de los mecanismos que regulan el apetito. La última aportación en este sentido parece demostrar que la tendencia a la obesidad de un individuo adulto puede determinarse a las pocas semanas de vida, analizando la intensidad con la que esta hormona regula precisamente la sensación de apetito.

De acuerdo con los resultados obtenidos por un equipo de investigadores dirigido por Richard Simerly, de la Oregon Health Sciences University (OHSU), el papel de la leptina en los mecanismos que influyen en la predisposición a la obesidad es mucho más que especulativo. Simerly empleó ratones modificados genéticamente para determinar la influencia del cerebro en el desarrollo de la obesidad y el papel de la leptina. Con anterioridad, se sabía que el nivel de leptina en los tejidos grasos de nuestro organismo resulta clave para entender el impulso de comer: a mayor nivel de leptina, menor sensación de hambre. Lo que Simerly hizo fue comparar la evolución de ratones sin leptina en su organismo con la de ratones tratados con dosis suplementarias de la hormona. Mientras que los primeros alcanzaron la madurez con una obesidad mórbida y una perenne sensación de apetito, los segundos lo hicieron con una flaqueza excepcional y sin un interés especial por la comida.

El investigador de Portland, que ha publicado sus conclusiones en la revista Science, analizó después los cerebros de los ratones y descubrió que la población de neuronas en la zona cerebral que controla el apetito de los ratones tratados con leptina era mucho mayor y que los cambios fisiológicos duraban permanentemente.

A modo de explicación, el equipo de la OHSU postula que la administración de leptina en ratones recién nacidos provoca una configuración neuronal en la zona cerebral que controla el apetito que durará toda la vida y que reprimirá de forma eficaz toda ingestión no indispensable.

Hallazgo fundamental

Investigaciones recientes abren la vía de regular los impulsos del apetito con un tratamiento hormonal administrado en las primeras semanas de vida Sadaf Farooqi, investigador de la Universidad de Cambridge, está considerado una autoridad mundial en materia de obesidad. Con respecto al artículo de Simerly asegura que se trata de un «hallazgo fundamental». El descubrimiento, desvela, abre una vía a la especulación de regular los impulsos del apetito de por vida con un tratamiento hormonal administrado en las primeras semanas de vida y que permitirán al individuo modular su apetito a las necesidades reales del organismo, consumiendo sólo las calorías indispensables.

Fisiológicamente, la cantidad de leptina que un recién nacido posee no depende de su alimentación perinatal sino de su configuración genética, lo que apoya la tesis de que la obesidad puede estar condicionada por genes. En la medida en que la leptina estimule el desarrollo neuronal en la zona del cerebro que regula el apetito, el ser humano crecerá con un mayor discernimiento sobre su sensación de saciedad (se saciará más con menos).

Farooqui se muestra partidario de profundizar en el modo en que la leptina configura las neuronas que habrán de regular el hambre para sentar las bases de una intervención farmacológica, pudiendo corregir el déficit hormonal en individuos que nacen con esta predisposición genética. «En la actualidad, existen fármacos que imitan la modulación cerebral que lleva a cabo la leptina, pero habría que pensar en una actuación directa», especula el investigador británico.

Los Centros para el Control de las Enfermedades de EEUU han reconocido recientemente que la obesidad supera ya al tabaco como principal causa prevenible de enfermedad. Una obesidad mórbida dispara el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2 y algunas formas de cáncer. La OMS, de hecho, advierte en un informe reciente que la obesidad acapara el 7% de todos los costes de salud en los países desarrollados. «Aun cuando la moderación en las comidas y la práctica de 30 minutos de ejercicio físico diario suponen un remedio eficaz a este problema», advierte Farooqui, «no podemos olvidar que muchos pacientes necesitarán, además, una intervención farmacológica».

Las señales del hambre

La investigación publicada ahora sobre leptina se inscribe en un marco mucho más amplio que persigue, desde hace años, encontrar claves fisiológicas que ayuden a comprender no tanto los mecanismos que rigen la obesidad como los que determinan lo que se denomina «las señales del hambre». En buena parte, éstas emergen en el cerebro y desde ahí activan respuestas, en su mayor parte mediadas por hormonas, que se traducen en algo tan visible como la sensación de hambre o de saciedad.

La influencia de estas respuestas obre el organismo son igualmente visibles, aunque la que mejor representa su valor es la tendencia a ganar o a perder peso de forma aparentemente injustificada. El desorden metabólico responsable de la obesidad mórbida se sitúa en este contexto. Y algunos autores sostienen que enfermedades alimentarias de claro componente nervioso como la anorexia y la bulimia podrían guardar algún tipo de relación.

Sea cual sea la causa, cada vez está ganando mayor peso la predisposición genética y su traducción, en forma de proteínas (o señales hormonales), como fórmula para explicar estos desórdenes. Del mismo modo, la industria farmacéutica ha entrado desde hace un decenio largo en la carrera por hallar moléculas específicas que interfieran en estas señales. Tras años de fracasos, algunos de ellos extraordinariamente sonoros en el sector, la investigación se centra cada vez más en moléculas que, como la leptina, apuntan en esta dirección. Otras fórmulas para controlar las señales del hambre, como algunos psicoestimulantes, han entrado en declive por la gravedad de sus efectos secundarios.

 La hormona del apetito

 

En nuestro medio, un equipo coordinado por Edurne Simón (Departamento de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia en la Universidad del País Vasco) han estudiado la influencia de la leptina en el desarrollo de la obesidad. «Existen numerosos factores neuroendocrinos encargados de regular la ingestión y el balance energéticos, como son los agentes beta-adrenérgicos, la colecistoquinina o el neuropéptido; sin embargo, fue el descubrimiento de la leptina el desencadenante de múltiples investigaciones destinadas a establecer los mecanismos implicados en esta homeostasis», indica la investigadora.

La homeostasis energética del organismo permite establecer una estabilización del peso corporal y de la masa grasa a través de una red compleja de sistemas fisiológicos que regulan el aporte, el gasto y el almacenamiento de las reservas energéticas.

Para llevar a cabo este proceso, debe existir un mecanismo que señalice el nivel de reservas energéticas y mande una señal que se pueda transmitir a los centros reguladores del organismo. De este modo, los lugares de control del sistema nervioso central (SNC) y, en particular, del hipotálamo, deben poder recibir e integrar el mensaje sobre el estado del depósito energético. Por tanto, «debe existir un mecanismo que module las señales periféricas y los centros nerviosos, para intervenir en la regulación de los dos componentes del balance energético, el aporte y el gasto de energía».

Estos estudios no encontraron una confirmación evidente hasta el descubrimiento de una hormona adipostática con poder saciante, a finales de 1948, a la que que se denominó leptina. Un gen presente en el cromosoma 7 humano es el encargado de codificar la síntesis de leptina, llamada así en virtud de la palabra griega leptos, que significa delgado. La leptina es un péptido de 167 aminoácidos, con un ritmo circadiano relacionado, entre otras cosas, con la pauta de ingestión, aumentando a lo largo del día en humanos (de hábitos diurnos) y reduciéndose en el caso de roedores (de hábitos nocturnos). No se conoce exactamente el mecanismo responsable del valor máximo de leptina a lo largo del día en los humanos, aunque parece estar modulado por el régimen de horas de luz/oscuridad, la ingestión y las horas de sueño del individuo. 

 Jordi Montaner / Consumer

Sexo: 5 formas que siempre debes practicar

¿Acaso hay más de una? Por supuesto. Lee este artículo y descubre si ya las has experimentado todas. Serás mejor amante, compañero/a y tendrás mejores resultados en tus relaciones.

Sexo. Mucha gente cree que el tener sexo con su pareja refleja que son felices. Pero, ¿has probado todas las formas de sexo que existen? No me refiero al sexo en diferentes posiciones, lugares o con diferentes personas. Me refiero a cómo ciertas experiencias sexuales te ayudan a crecer como persona, o a mejorar una relación. Tampoco me refiero a la rivalidad que se generará entre parejas. Puedes tener experiencias interesantes durante diferentes relaciones en tu vida. Verifica y confirma que ya hayas experimentado todas. Y si no es así, considera darles una oportunidad cuando se presenten. ¡Disfruta de sus beneficios!

Forma 1: El sexo que has estado esperando

Algunas veces, en el reinado del sexo, las cosas buenas sólo les llegan a las personas que esperan. No sólo esperar un rato te da tiempo de conocer y de confiar más en tu pareja. También permite que la tensión sexual se acumule en altos niveles. De esta forma, cuando lo llevas acabo, el sexo es increíble. Derek, un chico de 24 años de Cork, PA, descubrió esto después de haber salido con mujeres que querían esperar un tiempo antes de saltar a la cama. “No me malinterpreten, yo quería tener acción mucho antes”, dice Derek. “Esperé para algo mejor, y cuando finalmente lo hicimos, ella pudo entregarse por completo.

Yo había demostrado paciencia, y ahora ella pensaba que me lo merecía.” Algo muy importante: Asegúrate de que tus intereses de amor reflejen que la falta de sexo no está relacionada con falta de interés hacia la persona. Lleva esto a cabo diciendo algo como: “Realmente me gustas y me atraes mucho, pero no me sentiría cómodo teniendo sexo sino hasta que nos conozcamos mejor.” Cualquier persona con un poco de cerebro frenará su impulso y estará de acuerdo.

Forma 2: Sexo con alguien que aun no conoces muy bien

Estos encuentros son conocidos como las citas de una sola noche. El sexo con alguien que no conoces puede compararse con un buen periodo vacacional; emocionante, breve y libre de preocupaciones. Tal vez lo has tenido con alguien con quien has salido un par de veces, y sabes que no hay futuro en la relación, o con alguien que no es tu tipo, sólo para variarle un poco y salir de la monotonía. Es solamente sexo, sin importar si es de 5 estrellas o si resulta una terrible experiencia. Puede llegarse a convertir en un gran recuerdo y comentarlo con tus amigos/as por años.

Para cualquier ocasión, sólo recuerda mantenerlo seguro. Utiliza condón, limita la cantidad de alcohol que ingerirás antes de hacerlo y no abandones tu sentido común. No trato de decir que tengas sexo con cualquier desconocido. ¡Por supuesto, si tienes dudas no lo hagas!

Mientras que el sexo casual no es para todos, para muchos es liberador. Con sólo saber que puedes disfrutar de una noche de pasión, sin involucrar las responsabilidades de una relación formal, resulta excitante. De hecho, un momento perfecto para intentar esto es justo después de haber salido de una relación larga, cuando aún no estás listo para comenzar de nuevo con algo serio.

Pregúntenle a Shira, instructora de yoga de 30 años de Somerset, PA: “Este tipo de encuentros fueron importantes para mí durante el periodo de mi divorcio”, comenta ella. “Cuando hago esto, es generalmente porque no estoy buscando una relación formal. Simplemente necesito divertirme y por eso lo hago”.


Forma 3: Sexo de reconciliación

Tarde o temprano todas las parejas pelean y al final sólo tienen dos opciones: a) ignorar a su pareja y esperar a que las cosas se calmen, o b) convertir las uvas agrias en un buen vino y disfrutar de un buen sexo de reconciliación. Primero que nada, es muy excitante. Segundo, es la manera más fácil de canalizar tu enojo. Es una herramienta muy poderosa que las parejas deberían utilizar constantemente. “Mi novio y yo peleamos regularmente. Honestamente creo que el sexo de reconciliación es sanador y necesario”, dice Shira. “El sexo refuerza nuestro amor y la necesidad del uno hacia el otro. Es por esto que seguimos juntos. Tratamos de hacer que las cosas funcionen sin importar el esfuerzo. Cuando estoy devuelta en sus brazos, después de una fuerte discusión, me siento segura y con una sensación inmensa de alivio.”

Forma 4: Sexo hacia una sola dirección

La frase: “Es mejor dar que recibir” es todo un cliché. Tarde o temprano todos deben decirle a su pareja: “Recuéstate y no muevas un solo dedo. Esta noche yo te voy a complacer”. Te explicamos por qué. Para empezar, simple y sencillamente es algo muy grato y hará que tu pareja se sienta realmente deseado/a y consentido/a. Éste fue precisamente el caso de Carol, estudiante graduada de 32 años, de Ocean City, MD. “El amor de mi vida es increíble en muchas formas. Es lindo, generoso y consciente”, dice ella. “Una noche decidí sorprenderlo con un nuevo atuendo muy sexy. Prendí algunas velas y frote mis manos con una loción que a él le fascina. No lo dejaba hacer absolutamente nada para complacerme. Todo era para él.

Fue una experiencia muy erótica para ambos, y una forma de demostrarle que disfruto complacerlo, al igual que yo disfruto ser complacida.” Existen grandes beneficios en esta forma de sexo: a) te permite enfocarte en excitar a tu pareja, y b) te da oportunidad para tomar notas que mejorarán tu vida sexual a largo plazo.

Forma 5: Sexo intentando algo nuevo (No necesariamente debe ser exitoso)

Intenta alguna posición sexual que desafíe las leyes de la gravedad. Tal vez sexo rápido, no muy ingenioso y en lugares pequeños. ¿Qué es lo que impulsa a los amantes a intentar hazañas sexuales que están destinadas al fracaso? Simple, aunque sea desastroso, ¡es divertido! Además, es una experiencia que une a cualquier pareja. Preguntémosle a Steve, un joven escritor de 35 años de Nueva Cork. “Intentamos usar jarabe de chocolate sobre nuestros cuerpos en la cama. ¡Qué lío!”, comenta él. “Hacía un poco de calor en esas fechas, y al día siguiente parecía como si uno de nosotros hubiera tenido un accidente automovilístico. No importa, tuvo sus beneficios.

Aprendimos que la fantasía es a veces mejor que la realidad, y nos reímos de esto por un buen rato. Honestamente, yo pienso que la experiencia nos acercó aún más, pues nos mostró que podíamos reírnos de nosotros mismos.“ Si hay algo que te de curiosidad intentar, ¡inténtalo! Aun si fue un éxito, o alguno de esos momentos en los que dices: “No, no lo volveremos a intentar”, siempre terminará siendo una situación de ganar-ganar, sin importar lo que pase. ¡Esto los acercará más!

Yvonne K. Fullbright, Ph.D

La Dra. Yvonne K. Fullbright es sexóloga, personalidad de TV y autora de “Sexo con tu ex y otras 69 cosas que nunca debes hacer”. También es la anfitriona del programa: “Archivos de sexo” de Sirius Maxim y experta sexual para el programa “Comcast: Citas en demanda”.

Cómo afectan las emociones al corazón

Tener un carácter optimista disminuye el riesgo de sufrir enfermedad cardiaca, mientras que el pesimismo provoca una salud física más frágil.

 La salud es el resultado del equilibrio entre cuerpo y mente. Por este motivo, cada vez se da mayor énfasis a los aspectos psicológicos, tanto en la salud como, sobre todo, en la enfermedad. Por primera vez se ha evidenciado que las personas que se sienten felices y contentas son menos vulnerables al desarrollo de enfermedad cardiaca coronaria, comparadas con quienes tienden al pesimismo, la tristeza o a sentirse desgraciadas. Además, tener una actitud positiva ante la vida la alarga y, en caso de enfermedad, ayuda a reforzar el sistema inmunitario. Incluso es un factor importante en el proceso de recuperación de determinadas patologías, como el cáncer.

 

Es evidente que las emociones influyen en la salud. Por un lado, las positivas ayudan a resistir dificultades y facilitan la recuperación tras una enfermedad. Por otro, las negativas, como la hostilidad, la ira, el estrés, la depresión o la tristeza hacen a las personas más vulnerables frente al desarrollo de determinadas dolencias. Ahora, por primera vez, se ha demostrado la relación inversamente proporcional entre enfermedad cardiaca coronaria y emociones positivas.

Para llegar a este argumento, el equipo de Karina Davidson, del Centro de Salud Cardiovascular Conductual de la Universidad de Columbia, en Nueva York (EE.UU.), evaluó el riesgo de enfermedad cardiaca en 862 hombres y 877 mujeres, que siguieron durante 10 años, y analizaron los síntomas de depresión, ira, preocupación y grado de expresión positiva. Las conclusiones, publicadas en la revista "European Heart Journal", son claras: sentirse feliz y ser entusiasta es un punto a favor contra el riesgo de desarrollar enfermedad cardiaca. Sin embargo, los expertos insisten en que para realizar recomendaciones faltan todavía más ensayos clínicos que lo corroboren.

 Ser optimista, la clave para una vida larga

Tener una actitud optimista no sólo permite disfrutar mejor de la vida, sino que también la alarga en el tiempo. Ésta es una de las conclusiones que ya se extrajo en la Reunión Anual de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, en el curso "Emociones y Bienestar". La felicidad mejora la calidad de vida de las personas, protege su sistema inmune (que identifica y elimina las células patógenas y tumorales del organismo) contra enfermedades y ayuda a recuperarse de determinadas patologías. Además, ante manifestaciones de impaciencia, irritabilidad u hostilidad se eleva la tensión arterial, uno de los factores de riesgo cardiovascular. Incluso, para algunos autores, la relevancia de los aspectos psicológicos constituye un riesgo tan significativo como el hábito tabáquico, la hipercolesterolemia o la misma hipertensión.

La evidencia científica disponible sostiene estos argumentos sobre las emociones. En el ámbito oncológico, hay investigaciones que demuestran la relación entre las expectativas positivas de los pacientes con cáncer y los resultados clínicos que se obtienen. En situaciones de riesgo de cáncer hereditario, como el de colón, tanto el paciente como la familia manifiestan altas dosis de estrés. Por este motivo, en unidades de consejo genético, la tarea de los psicooncólogos es promover la actitud positiva ante la patología.

Controlar la ira

A pesar de que algunos estudios ya apuntaban que momentos álgidos de estrés podían provocar muerte súbita en personas en riesgo, un estudio reciente publicado en la revista "Journal of the American College of Cardiology" asegura que enfadarse provoca tales cambios en la actividad eléctrica del corazón, que se podrían predecir futuras arritmias ventriculares letales y, en consecuencia, paradas cardíacas repentinas, sobre todo en pacientes con alteraciones cardíacas previas, como son quienes portan un desfibrilador automático implantado.

Especialistas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale (EE.UU.) sometieron a 62 pacientes con desfibrilador automático y antecedentes de enfermedad coronaria o cardiomiopatía dilatada a un test de estrés, donde se preguntaba por alguna situación reciente en la que hubieran manifestado mucho enfado o irritabilidad. Se analizaron los registros de electrocardiograma y se siguió durante 37 meses a los pacientes para establecer cuál de ellos tenía arritmias que era necesario interrumpir con desfibrilación.

El estudio concluyó que las emociones fuertes incrementan la excitación del sistema nervioso simpático (relacionado con situaciones de emergencia y con la respuesta de lucha o huida; inhibe el tracto digestivo, dilata las pupilas, y acelera la frecuencia cardiaca y respiratoria) y que los pacientes a quienes se inducía el enfado tenían más probabilidades de experimentar arritmias. Los especialistas sugieren que los ensayos de electrografía, junto con nuevos test de estrés mental, podrían ayudar a seleccionar mejor a los pacientes con arritmias que se pueden beneficiar de la implantación de un desfibrilador y de la ayuda de un profesional que ofrezca herramientas para un mejor manejo del mal humor.

MONTSE ARBOIX / Eroski

Adolescentes con riesgo cardiovascular

El 40% de los jóvenes podría sufrir problemas cardiovasculares en la etapa adulta motivado por el sedentarismo

 

 

El número de jóvenes con problemas de obesidad crece de manera continua. Como consecuencia aumentan los problemas que derivan de ella: el 40% de los adolescentes tienen riesgo de enfermedad cardiovascular. Es previsible que cada vez sean más quienes estén en esta situación y sufran en la etapa adulta este tipo de problemas, a pesar de que varios programas dedicados a la promoción del

 

 

 

deporte en la etapa infantil y en la adolescencia intentan reducir las cifras. El sedentarismo juega un papel mucho más importante del que se pensaba hasta ahora: las horas de ocio sedentario son las que más influyen en el incremento del riesgo cardiovascular, con independencia de la actividad física que se realice.

Una gran parte de la población vive en un ambiente "obesogénico". Éste se caracteriza por posibilitar un acceso fácil a alimentos de gran palatabilidad (conjunto de calidades sensoriales) y energía, así como por restringir y desincentivar la realización de actividad física. La Sociedad Española de Cardiología lanza esta advertencia. La falta de actividad física se ha reforzado a consecuencia de la cantidad de horas que los niños pasan sentados en la escuela, el uso del transporte motorizado para desplazarse y la proliferación de actividades de ocio tecnológico, que incitan al sedentarismo, entre otros.

El problema ha llegado a tal punto, que datos del Instituto Nacional de Estadística de finales de 2009 consideraban que la obesidad en los jóvenes es uno de los tres principales problemas de salud de los ciudadanos, junto con el tabaquismo y el dolor de espalda. Un informe realizado por el Centro Cochrane Iberoamericano, del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, asevera que el 40% de los adolescentes tienen ya, a estas edades tempranas, riesgo de enfermedad cardiovascular.

Sedentarismo, la clave

Aunque los jóvenes decidan practicar un deporte, el abuso del ocio sedentario aumenta el incremento del riesgo cardiovascular, con independencia del ejercicio que se realice. Según el estudio AFINOS, elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en colaboración con el Departamento de Educación Física, Deporte y Motricidad Humana de la Universidad Autónoma de Madrid y el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Complutense de la misma ciudad, no sólo es importante realizar actividad física de forma consciente. Lo fundamental es reducir el tiempo sedentario, es decir, el número de horas con bajo consumo energético. El trabajo, publicado en la "Revista Española de Cardiología", sugiere que sólo así podrá evitarse el mayor riesgo cardiovascular global.

Los resultados de AFINOS muestran que los jóvenes que dedican más tiempo a conductas sedentarias tienen cifras más altas de presión arterial, triglicéridos y glucosa, así como mayor riesgo cardiovascular global, del mismo modo que también tienen mayor nivel de acumulación de tejido adiposo, general y abdominal. Además, se ha demostrado que los adolescentes con sobrepeso que son sedentarios, incrementan todavía más el riesgo cardiovascular. 

Más deporte, menos sedentarismo

El Programa Thao, además, destaca que durante los fines de semana, el tiempo dedicado a la actividad física se reduce de manera considerable a menos de una hora al día (hasta un 43% de los jóvenes no realizan ninguna actividad o deporte los domingos). Por el contrario, se incrementa de forma notable el tiempo dedicado a actividades sedentarias relacionadas con las nuevas tecnologías, sobre todo, el uso de consolas y ordenadores. Los datos constatan que la utilización de estos aparatos se incrementa hasta un 82,5% los sábados y domingos. Los expertos remarcan la importancia de los progenitores para potenciar la actividad física de sus hijos.

La promoción del deporte es otra de las claves para reducir los hábitos sedentarios. En España ya se han llevado a cabo varios programas, como PATH ("Physical Activity and Teenage Health"), que informa sobre temas relacionados con la salud, educar para conseguir un cambio de hábitos y fomentar el ejercicio o entrenamiento físico. Por otro lado, según Thao, hay que ayudar a los niños a descubrir los deportes que más les motiven y fomentar el desarrollo de los espacios públicos donde jugar de manera activa al salir de la escuela. Su programa se titula "3,2,1... ¡Adelante! La actividad física es diversión y salud!" y reúne múltiples propuestas para incrementar el tiempo dedicado a la actividad física y hacer frente al sedentarismo.

Imaginación para promover el deporte

 

Es complicado luchar contra los videojuegos e Internet, una de las mayores distracciones actuales de los jóvenes. Son muchas las estrategias que se llevan a cabo en todo el mundo para promocionar el deporte y reducir las tasas de obesidad y sedentarismo. Varios estudios intentan encontrar alternativas a las campañas convencionales para conseguir que más adolescentes se adhieran a hábitos saludables.

Un estudio reciente de la Universidad de Leeds (Reino Unido), publicado en la revista "Journal of Health Psychology", ha constatado que cuando la actividad física se estimula con el fomento de máximas como "serás más feliz", los resultados son mejores que con motivos racionales como "estarás más sano". Las estrategias actuales sólo se dirigen a explicitar las mejoras para la salud que representa la práctica de ejercicio físico. No obstante, los expertos aún estudian los motivos de tales resultados, aunque una de las hipótesis apunta que los beneficios emocionales son más inmediatos que los racionales.

Núria Llavina Rubio / Consumer Eroski /Imagenes  de Casey Fleser y de Little Baby G.