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DIAGNÓSTICO

Sedentarismo: un riesgo para la salud

Muchas personas intentan encontrar un hueco para practicar ejercicio después de haber pasado buena parte del día sentadas en la oficina. El sedentarismo, además de la obesidad y del tabaquismo, es uno de los principales enemigos de la salud en Occidente. La escasa actividad física y las horas que se permanece sentado aumentan el riesgo de mortalidad. Un reciente estudio concluye, además, que mantenerse en esta posición durante más de seis horas diarias aumenta el riesgo de mortalidad, con independencia del tiempo que se dedique después al deporte.

Además de ligarse a una escasa actividad física, la vida sedentaria se relaciona con el tiempo que una persona permanece en posición sentada. La oficina y el ordenador son el escenario diario de muchos trabajadores. Un estudio reciente, realizado por investigadores de la Sociedad Estadounidense del Cáncer, demuestra que estar sentado más de seis horas seguidas aumenta de manera considerable el riesgo de mortalidad en adultos, sobre todo, en mujeres.

Sentados durante varias horas

En el estudio han participado más de 123.000 personas sanas, a quienes se ha realizado un seguimiento durante 14 años. En este tiempo, se han tenido en cuenta, además del grado de sedentarismo, otras variables como la obesidad, el tabaquismo, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Los investigadores han confirmado que las mujeres que permanecen sentadas más de seis horas aumentan en un 37% la probabilidad de morir, en comparación con quienes están sentadas un tiempo inferior a dos horas. En los hombres, este riesgo es del 18%.

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio destaca que las horas de sedentarismo son una variable diferente al grado de actividad física, de modo que el riesgo de muerte aumenta cuando lo hace también el tiempo que se permanece sentado, sea cual sea el ejercicio que se realice durante el resto de la jornada. Este hecho debe tenerse en cuenta, ya que personas con un nivel de actividad física saludable pueden registrar un alto riesgo de muerte debido al tiempo que permanecen sin levantarse.

Tal y como refleja el estudio, el riesgo se multiplica en los individuos que están así durante más de seis horas y, a su vez, realizan un grado de actividad física bajo. Los resultados indican que esto afecta a un 48% de hombres y a un 94% de mujeres. Los investigadores apuntan que estar sentado influye en el metabolismo de los triglicéridos, en el colesterol y en las lipoproteínas de alta densidad, entre otras, todos ellos biomarcadores de riesgo cardiovascular cuyo desorden incide en la salud de las arterias.

Dado que en la actualidad muchas actividades se realizan delante de una mesa y en posición sentada, los especialistas recomiendan pequeñas pausas entre horas para levantarse y andar un rato. Otro trabajo, realizado por científicos australianos y publicado en la revista 'Circulation', demuestra que cada hora diaria dedicada a ver la televisión conlleva un aumento extra del 11% en el riesgo de mortalidad asociado, sobre todo, a enfermedad cardiovascular.

David Dunstan, coordinador de este estudio, señala que "los cambios tecnológicos, económicos y sociales propician que la gente no se mueva como lo hacía antes. Mucha gente 'salta' del asiento del coche al de la oficina y, después, al sillón de su casa para mirar la televisión".

Poco esfuerzo para grandes beneficios

Algunos de los beneficios que proporciona un nivel adecuado de actividad física son evidentes, pero otros no. Para aclarar posibles dudas, facilitar la información y, de este modo, garantizar una mejor salud, el Consejo Europeo de Información sobre Alimentación ha publicado un documento donde se especifican las ventajas de llevar una vida activa y cómo hacerlo. Uno de los principales autores del estudio, el profesor Ken Fox de la Universidad de Bristol (Reino Unido), destaca que un nivel de actividad física adecuado en adultos puede reducir la probabilidad de muerte por enfermedad a la mitad.

Equipara el beneficio que proporciona llevar una vida activa con el hecho de dejar de fumar. Algunas de las ventajas más relevantes de realizar cualquier tipo de deporte de forma diaria son, en primer lugar, la reducción de la obesidad y su prevención. Muy ligada a esta consecuencia figura la disminución de la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en los países más desarrollados.

También debe considerarse la diabetes tipo 2, ya que la disminución de la obesidad y una adecuada actividad física reducen el riesgo de desarrollarla. Por otro lado, la práctica correcta de ejercicio está asociada a una menor probabilidad de padecer tumores, sobre todo de colon, pulmón y mama. Otras ventajas más obvias son el fortalecimiento muscular y óseo, ya que el ejercicio favorece la densidad ósea y retarda la osteoporosis.

Realizar ejercicio no sólo es bueno para el organismo, sino que también es sano para la mente. Diversos estudios señalan que controla la evolución del estrés, estimula la memoria e, incluso, puede ser muy beneficioso para el tratamiento de la depresión y el Alzheimer.

INTENSIDAD Y FRECUENCIA DEL EJERCICIO

 

Dos aspectos básicos que se deben prever al practicar deporte son la intensidad y la frecuencia. Antes se consideraba que lo más adecuado era realizar ejercicio intenso durante un mínimo de veinte minutos diarios. Más tarde, se ha comprobado que el ejercicio de intensidad moderada aporta los mismos beneficios: caminar con paso enérgico durante treinta minutos casi todos los días puede ser una alternativa, fácil de realizar. Los últimos estudios indican que dos o tres sesiones de diez minutos de ejercicio de intensidad elevada aportan a las personas con un horario ajustado beneficios similares que la misma actividad efectuada sin pausas. Para quienes no tengan ganas o tiempo, siempre es una buena idea cambiar pequeños hábitos sedentarios y utilizar las escaleras o, incluso, permanecer más tiempo de pie, en lugar de estar sentados.

Relación entre depresión y obesidad

Ambas son más frecuentes en ambientes desfavorecidos, donde se come peor y se siguen hábitos poco saludables

La obesidad se ha convertido en una auténtica epidemia en la sociedad actual. Alrededor de seis millones de españoles mayores de 18 años tienen problemas relacionados con el peso, casi un 2% más que en 2008. Pero además, su relación con la depresión es demasiado peligrosa: la obesidad estaría asociada con un mayor riesgo de sufrir depresión y, a su vez, ésta se relacionaría con una mayor probabilidad de desarrollar obesidad. La psicoterapia es el tratamiento indicado, con el objetivo de enseñar a resolver conflictos, sin recurrir a la evasión y la gratificación inmediata que proporciona la comida.

El riesgo de padecer depresión es un 55% mayor en las personas obesas, mientras que el riesgo de obesidad aumenta en un 58% entre quienes tienen depresión. Son los datos de un metanálisis de 15 estudios, publicado en la revista "Archives of General Psychiatry". La obesidad no es un trastorno psiquiátrico, así que muchos de los episodios depresivos que sufren las personas con obesidad son reactivos, es decir, no se deben a una depresión endógena, sino que el hecho de estar obesos les deprime. La depresión es una consecuencia de la obesidad.

Alfonso Chinchilla, jefe de la sección de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, considera que "son, por lo general, depresiones menos severas causadas, sobre todo, por la presión social". Las personas obesas no se gustan y se deprimen. En el caso de las mujeres, según este experto, la depresión es más profunda, porque tienen más vergüenza de su obesidad.

Miguel Ángel Rubio, médico endocrinólogo del Hospital Clínico de Madrid, señala que "no hay una relación directa entre alteraciones hormonales y alteraciones emocionales o del trastorno del ánimo. La asociación entre obesidad y depresión tiene relación con verse mal y con problemas socioeconómicos". Los estudios indican que la incidencia de la obesidad es mayor en las clases más desfavorecidas porque "comen menos carne y pescado, comen más grasas poco saludables y hacen menos deporte", cita este experto. "Estos son ambientes que favorecen la depresión", agrega.

Ansiedad y atracones

A pesar de la relación entre depresión y obesidad, Chinchilla señala que en las personas obesas se desarrolla también mucha ansiedad, inseguridad y fragilidad. La ansiedad se puede canalizar en impulsividad y, a menudo, causa un trastorno por atracón, que se traduce en una necesidad imperiosa de comer hasta que el cuerpo no puede más. Entonces, o se para o se provoca el vómito. Algunas personas pueden ingerir más de 5.000 calorías en un atracón.

Cuando esto ocurre, se comen muchos hidratos de carbono porque las personas buscan sentirse saciadas. Chinchilla afirma que en algunos casos "se da una auténtica adicción a la comida porque se busca llenar un vacío, calmar la ansiedad".

Psicoterapia en obesidad y con depresión

La psicoterapia cognitivo-conductual está indicada para las personas obesas que sufren depresión. El objetivo se centra en aprender pautas alimenticias, mejorar la autoestima, desarrollar habilidades sociales, favorecer la motivación para bajar de peso y adquirir pautas para hacer ejercicio. Aparte de reducir el peso de una forma continuada, también se aprende a resolver conflictos sin recurrir a la evasión y la gratificación inmediata que proporciona la comida.

Montse Bascuas, psicóloga del Instituto de Trastornos Alimentarios de Barcelona, explica que "las personas obesas no son felices", pero a pesar de que muchas se deprimen, otras cuentan con un entorno social adecuado y consiguen evitarlo. Estos trastornos se superan con tratamiento médico y psicoterapia, además de un tratamiento farmacológico, "puesto que los antidepresivos combaten esta enfermedad y tienen un efecto saciante". Las personas obesas y deprimidas sufren angustia, son frágiles, se sienten inseguras y tampoco disfrutan de buenas y variadas relaciones sociales.

Por este motivo, es necesario que la psicoterapia trabaje múltiples aspectos de la vida de la persona, como ideas irracionales que terminan por desvalorizar a muchos afectados. Un ejemplo es la técnica de reestructuración cognitiva, que modifica los pensamientos negativos por otros más adaptativos. De igual modo, es habitual un componente de ansiedad que puede convertirse en un impulso para comer en exceso, por lo que también se insiste en las técnicas de relajación.

La psicoterapia se estructura en tres etapas para lograr que el paciente no fracase. En una primera etapa, se intenta que pierda peso pero también se trabaja la motivación. En una segunda etapa, se elabora la imagen corporal, se aprende a ocupar el tiempo libre de una forma saludable y se anima a practicar más ejercicio. Por último, se continúa con el trabajo psicoeducativo y se pone el acento en mejorar las habilidades sociales, así como en la relación con la comida. "Muchas personas obesas y deprimidas se sienten solas, tienen pocas relaciones sociales y escasas motivaciones. La comida se convierte en una gratificación inmediata", explica Bascuas.

Comer en exceso es una forma de compensar carencias emocionales, aunque tras un atracón o una ingesta excesiva se desarrolla a menudo un sentimiento de culpa. De este modo, los síntomas depresivos empeoran y de ahí que en un tratamiento psicoterapéutico se enseñen pautas para gestionar todos los aspectos relacionados con la comida. "Lo llamamos taller de cocina. En él se aprende a cocinar de una forma sana, sin exceso de hidratos ni fritos, y a comprar de una forma lógica, sin llenar el carro con alimentos poco saludables", precisa Bascuas. Numerosas personas confunden el hambre con otras sensaciones y, por ello, "se les enseña a que distingan la sensación de hambre del nerviosismo".

OBESIDAD, DEPRESIÓN Y NIÑOS

Según las últimas estadísticas, uno de cada cuatro niños españoles sufre sobrepeso u obesidad. Además, padecer depresión aguda durante la infancia podría aumentar el riesgo de obesidad durante la edad adulta. Por este motivo, hay que estar atentos a los posibles síntomas de depresión infantil, como tristeza, llanto frecuente, aislamiento, bajo rendimiento escolar, aislamiento social, subida o bajada de peso o peso inadecuado a la edad, entre otros factores.

Alfonso Chinchilla señala la importancia de frenar cuanto antes el aumento de peso patológico en los niños: "Cuanto más inmadura y frágil es la personalidad, y antes empiece el aumento problemático de peso, el cuerpo sufrirá más y los posibles trastornos psicológicos serán más graves". Además, la tasa de mortalidad entre la población infantil con obesidad es un 12% más elevada que en el resto de la población. "La obesidad es una epidemia que aumenta. Falta mejorar la educación en los hábitos alimentarios o potenciar el deporte en casa y en la escuela. Prevenir a tiempo es el mejor tratamiento", insiste Chinchilla.

José Andrés Rodriguez

Alimentación y ejercicios

Diversas iniciativas pretenden potenciar la actividad física entre los escolares, al tiempo que se modifican malos hábitos dietéticos y se consolidan los buenos.

La alimentación adecuada

 

El sobrepeso y la obesidad, así como las enfermedades asociadas, están ligados al tipo de alimentación y a la falta de práctica deportiva. En el II Sondeo de Opinión sobre Hábitos de Estilos de Vida Saludables, elaborado por la Fundación Alimentum, el 96% de los encuestados reconoce que comer de todo y de manera equilibrada es cumplir con una alimentación saludable. No obstante, quienes lo cumplen no llegan a una cuarta parte, a pesar de que ellos mismos manifiestan saber, según descubre el estudio, que a la vinculación entre obesidad y sedentarismo hay que añadir la alimentación.

Sin embargo, esta apreciación disminuye y, si bien en el anterior estudio más del 30% achacaba la gordura a la dieta, en esta ocasión, ni siquiera un 23% lo mantiene. Respecto a esto, la directora de la Fundación, Carmen Cobián, manifiesta su satisfacción porque se aprecie la necesidad del ejercicio como arma de salud, pero advierte de que se debe insistir en que "no hay alimentos buenos y malos, sino dietas equilibradas o desequilibradas". Por ello, concluye que la asignatura que se debe aprobar es la introducción de hábitos sanos adaptados a una alimentación saludable.

Menús infantiles

No es fácil decidir cada día el menú de los más pequeños. Los adultos diseñan la dieta y les educan el gusto, pero no siempre se tiene tiempo o ganas para adelantarse al momento de preparar la comida. El menú infantil diseñado por el equipo de dietistas-nutricionistas de EROSKI CONSUMER, que se actualiza cada semana durante todo el año, está pensado para niños sanos en la etapa escolar, desde 4 a 12 años, aproximadamente.

En este menú se han considerado las raciones de alimentos recomendadas, es decir, la cantidad estimada saludable de cada producto en función de la edad del niño, así como la frecuencia aconsejada de consumo de los distintos alimentos. Una herramienta que facilita el objetivo de la gran mayoría de los padres es alimentar bien a sus hijos.

La práctica de ejercicio

La Fundación Alimentum, centrada en la promoción de iniciativas en relación con la alimentación, es clara: "Los padres consideran importante la práctica diaria de ejercicio físico". Focalizan su apreciación en que la actividad aleja a los niños de la obesidad infantil y, por el contrario, la vida sedentaria les acerca a esta enfermedad del siglo XXI. Sólo una cuarta parte de los progenitores culpa a la alimentación del aumento de cuadros de obesidad y la mitad reconoce que el incremento de las enfermedades sobrevenidas está ligado a la disminución del ejercicio físico. Hacer deporte se ha convertido en un objetivo relacionado con la salud.

Sin embargo, a pesar de esta conciencia generalizada, ni siquiera el 50% de los niños entre seis y doce años realiza una hora de ejercicio al día. Esos sesenta minutos engloban los paseos rutinarios. La siguiente franja de edad estudiada, que llega hasta los 17 años, supera la mitad de deportistas diarios y es de los 18 a los 23 años cuando más horas se dedican a la semana al ejercicio. ¿Qué sucede para que las cifras sean tan bajas si la importancia es tan alta?

El estudio concluye que el ocio pasivo, la televisión y los videojuegos tienen más acogida entre los menores y que las actividades escolares y extraescolares ligadas al deporte son escasas. Es más, los padres tienen el convencimiento de que si sus hijos tuvieran más horas de Educación Física, disfrutarían más con el deporte. Una amplia mayoría reclama también mayor implicación de las administraciones en el fomento del deporte.

EL BINOMIO PERFECTO

 

Los últimos estudios señalan en los niños españoles una prevalencia de exceso de peso superior al 25%. Para combatir esta tendencia, se han propuesto diferentes intervenciones dirigidas a aumentar la actividad física de los escolares, al tiempo que se modifican malos hábitos dietéticos y se consolidan los buenos. El fin último es lograr convertir la combinación de ambas estrategias, ejercicio y alimentación, en lo habitual.

Movi es un proyecto de investigación cuyo objetivo es valorar la eficacia de un programa de actividad física de tiempo libre para prevenir el sobrepeso y la obesidad y otros factores de riesgo cardiovascular en escolares. El proyecto refrendó que la fórmula pasaba por hacer propio el "Decálogo de la nutrición saludable" desarrollado por el Consejo Europeo de Información sobre Alimentación (Eufic), en colaboración con la Federación Europea de Asociaciones de Dietistas (EFAD).

Maite Zudaire / Eroski

Sexo y obesidad

La obesidad origina numerosos inconvenientes en la vida sexual de hombres y mujeres, además de problemas de infertilidad.

Hipertensión arterial, dislipemias, mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes y ciertos tipos de cáncer son algunos de los resultados de sufrir sobrepeso y obesidad. Pero su efecto va más allá. Ahora, y según las conclusiones de un estudio francés, ya se puede añadir otro: ser obeso provoca alteraciones en la vida sexual. La misma investigación relaciona también esta enfermedad con problemas de infertilidad, tanto femenina como masculina.

El corazón de una persona obesa se ve obligado a oxigenar una gran masa corporal. Este trabajo extra se traduce en el desarrollo de hipertensión arterial, enfermedad ligada a la obesidad que aumenta el compromiso cardiovascular. A consecuencia de todo ello, la vitalidad de estas personas disminuye y, con ella, la resistencia y el vigor que mantiene al hombre activo durante sus relaciones sexuales. Por este motivo, disminuye la libido y la motivación sexual que, en ocasiones, se sustituye por comer de forma compulsiva.

Pero el sobrepeso también afecta a las mujeres de diferentes maneras, como en la dificultad que encuentran para quedarse embarazadas. Ambos sexos también deben hacer frente a la tendencia del culto al cuerpo y a determinados cánones de belleza en los que imperan la excesiva delgadez, inconvenientes que encuentran por su aspecto físico para relacionarse.

Relación demostrada

A pesar de que el impacto de la obesidad sobre la salud del organismo se conoce desde hace tiempo, no ha sido hasta ahora cuando se ha asociado el exceso de kilos con la calidad de las relaciones sexuales. Especialistas del Instituto de la Salud y la Investigación Médica francés, en un trabajo publicado en "British Medical Journal", han encuestado a más de 10.000 personas (2.725 varones y 3.651 mujeres con peso normal, 1.488 hombres y 1.010 mujeres con sobrepeso, y 350 hombres y 411 mujeres con obesidad), con edades de entre los 18 y los 69 años, sobre sus hábitos, entre los que se preguntaba por su vida sexual.

Según los resultados de la investigación, el número de mujeres obesas ha tenido encuentros sexuales en un número significativamente menor que las participantes con normopeso, y también han sido las participantes que menos importancia han dado a la sexualidad en su vida personal. En el caso de los hombres, también los que sufren sobrepeso han tenido menos posibilidades de tener pareja durante el último año. Un hallazgo sorprendente ha sido que los hombres con exceso de peso han tenido más probabilidad de padecer disfunción sexual, y que tanto ellos como ellas -con sobrepeso- mantienen relaciones sexuales sin tomar medidas de protección.

Menos medidas anticonceptivas

El estudio del Instituto Francés de Salud ofrece, también, resultados inesperados: la tasa de embarazos no deseados es cuatro veces mayor en las mujeres obesas, son menos propensas a acudir a centros de planificación familiar para pedir información sobre contracepción y a utilizar métodos anticonceptivos. Sin embargo, los expertos señalan que sólo se han centrado en el uso de píldoras y preservativos, y no en métodos de larga duración. Ahora habrá que conocer la razón. Los especialistas creen que las respuestas están condicionadas a factores psicológicos, biológicos y sociales.

Obesidad y fertilidad

La obesidad también conlleva trastornos de ovulación y alteraciones importantes en el sistema endocrino asociado a la reproducción. Muchas pacientes con problemas serios de sobrepeso sufren alteraciones en su ciclo menstrual: no ovulan, no tienen menstruación o ésta es irregular. Todo ello genera, a su vez, problemas de infertilidad. También se relaciona el síndrome del ovario poliquístico con el binomio obesidad e infertilidad.

Este trastorno implica anovulación (falta de ovulación) o disminución de la ovulación, ovarios con multitud de quistes, niveles desequilibrados de andrógenos (hormonas sexuales masculinas) y, en un 50% de las afectadas, obesidad. Por este motivo, los especialistas, ante situaciones de infertilidad asociada a obesidad, insisten en adoptar medidas para los kilos de más antes de intentar quedar embarazadas, sobre todo ante casos mórbidos o premórbidos, cuando la relación del índice masa corporal supera la cifra de 35.

También en las mujeres obesas el exceso de grasa corporal impide la exploración correcta de las mamas y, según los especialistas, podría ser que una pequeña tumoración pudiera pasar inadvertida hasta que fuera un poco mayor.

GESTANTES OBESAS

 

Se estima que en algunos países el 30% de las mujeres sufren obesidad y la gran mayoría se encuentran en edad fértil. Esta nueva epidemia aumenta la tasa de diabetes, hipertensión arterial, apneas de sueño, enfermedades cardiovasculares, hipercolesterolemia, algunos tipos de cáncer y mortalidad y, tal y como señalan estudios recientes, también afectan al ciclo reproductivo. Si la embarazada es obesa corre el riesgo de padecer numerosas complicaciones, como preeclamsia (enfermedad que provoca hipertensión, retención de líquidos e inflamación que puede llegar a restringir el flujo de sangre hacia la placenta, con el riesgo que ello supone para el feto) o diabetes gestacional, así como una mayor tasa de sufrir problemas durante el parto que precise cesárea e infecciones postparto.

También el embrión puede desarrollar trastornos fetales múltiples, nacimiento prematuro e, incluso, muerte ante la obesidad de la madre. Asimismo, un estudio reciente concluye que el 29% de los bebés de madres obesas serán también obesos cuando cumplan cuatro años de edad, en comparación con los nacidos de madres con normopeso.

 Montse Arboix/ Eroski Consumer

Frenar la desnutrición infantil

Salvar la vida de millones de niños cada año depende de que llegue a las comunidades afectadas la ayuda necesaria.

El temor de numerosas personas a cumplir años se convierte en anhelo para millones de niños. Sólo en Níger, Save the Children calcula que este verano pueden perder la vida hasta 400.000 menores por inanición. Uno de cada ocho niños que aún no ha cumplido 5 años podría perecer si no se ponen los medios necesarios para evitarlo.

Millones de niños en todo el mundo mueren cada año a causa de una desnutrición severa. En el caso de Níger, esto se debe a la escasez de cultivos. No se come porque no hay qué comer. Unos 7,8 millones de personas no tiene acceso a alimentos. Save the Children (STC) asegura que muchos pequeños de tan sólo cinco años "viajan cientos de kilómetros por todo el país hasta la capital, Niamey, con sus familias para mendigar en las calles". La falta de comida deriva en una cantidad deficiente de vitaminas y otros nutrientes que expone al organismo a numerosas enfermedades. Un simple catarro puede convertirse en un problema respiratorio grave.

La XV Cumbre de la Unión Africana, organizada a finales de julio, se ha centrado este año en la salud materna e infantil. Acudieron los líderes de 50 estados africanos, que firmaron una declaración con compromisos "para reducir drásticamente la terrible cifra de 4,5 millones de muertes de niños y niñas y 265.000 muertes de madres en el continente", señala STC. Entre estos compromisos, destacan destinar el 15% del presupuesto nacional a la salud, reforzar sus sistemas sanitarios, formar a trabajadores sanitarios de las comunidades, en especial a mujeres para llegar mejor a las madres y a los niños, y proporcionar atención sanitaria gratuita a las mujeres embarazadas y a los menores de cinco años.

La desnutrición también se relaciona con un peor pronóstico del VIH/sida. Una alimentación adecuada mejora la eficacia del tratamiento antirretroviral y contribuye a contener la propagación de la enfermedad. Así lo destacó Acción contra el Hambre (ACH) en la Conferencia Internacional sobre sida, celebrada a finales de julio en Viena. En su opinión, con una alimentación deficiente se reduce la capacidad de resistencia y aumentan las vulnerabilidades. "A pesar de que una buena nutrición no tiene repercusión en la prevención del VIH ni en la curación del sida, sí puede ayudar a retrasar el proceso de desarrollo de la enfermedad, una nutrición equilibrada refuerza el sistema inmunitario y potencia los niveles de energía, por lo que ayuda al organismo a resistir los efectos de la enfermedad", destaca ACH.

Alimentos terapéuticos y lactancia materna

La relación entre el peso, la talla y la edad determina el estado nutricional de los pequeños. Cuando se confirma un caso de desnutrición, el principal tratamiento consiste en la administración de alimentos terapéuticos preparados (ready-to-use therapeutic food, RUTF). Estos son ricos en nutrientes y por lo tanto, señala Médicos sin Fronteras, cubren las necesidades de los niños pequeños, que pueden tomarlos en el propio hogar, sin necesidad de acudir al hospital o a los centros de nutrición, que no siempre están cerca de las viviendas.

Además de estos, STC promociona la lactancia materna como "el alimento más completo para un bebé", que aporta el agua y los nutrientes necesarios y, en los países en desarrollo, logra que un niño tenga 14 veces más posibilidades de sobrevivir. Del 1 al 7 de agosto organizó la Semana mundial de la lactancia materna para incidir en sus beneficios en el sistema inmunitario de los menores y protegerles de numerosas enfermedades. Lamenta que, a pesar de todo, "en una emergencia, el desconocimiento y algunos mitos disuaden a las madres de alimentar a sus hijos con lactancia materna" porque piensan que el estrés y la falta de una buena alimentación propician leche de mala calidad o "bien que la madre deje de producir leche".

La responsable de Advocacy y Campañas de STC, Yolanda Román, describe cómo tras una emergencia, a menudo, faltan medios de transporte y las condiciones de almacenamiento de alimentos sustitutivos de la leche materna son deficientes. La escasez de agua potable y de combustible para hervirla, así como de materiales de esterilización, favorece el uso de agua contaminada, biberones o tazas no esterilizadas, "que pueden causar que el bebé enferme de diarrea, una de las principales causas de mortalidad infantil en el mundo".

Colaborar en la lucha contra la desnutrición

Para ayudar en la mejora de la salud de los pequeños, es posible colaborar con las ONG que trabajan en las zonas afectadas. Save the Children actúa en clínicas rurales para facilitar el acceso a los servicios, apoya a las autoridades del país en la distribución de comida y pequeñas cantidades de dinero para que los ciudadanos puedan comprar comida. El equipo de emergencias promociona además la lactancia materna para que las madres aumenten el número de tomas.

Médicos sin Fronteras ha puesto en marcha "Hambrientos de atención", un proyecto multimedia para luchar contra la desnutrición infantil. Junto con la agencia fotográfica estadounidense VII ha elaborado una serie documental multimedia para "denunciar los estragos de la desnutrición infantil en los países en desarrollo". La organización está convencida de que esta emergencia médica se puede prevenir y tratar, aunque debe responderse con más contundencia, sobre todo, en el sur de Asia y en África subsahariana. Casi 4,5 millones de niños del África Subsahariana pierden la vida antes de los 5 años.

Para sensibilizar a la población, esta entidad informa de las consecuencias de la desnutrición, que causan, en un principio, la pérdida de grasa y luego de músculo. Cuando esto ocurre en los niños de 6 meses a 2 años, las consecuencias son peores porque la necesidad de nutrientes es mayor y la carencia de estos impide que puedan resistir las infecciones. "Sus defensas se debilitan y aumenta el riesgo de morir de malaria, neumonía, diarrea, sarampión o sida, las cinco enfermedades responsables de la mitad de los casi 10 millones de muertes anuales en niños menores de 5 años", advierte.

Acción contra el Hambre diversifica su acción en varias campañas. "Campeones contra el Hambre" intenta paliar en Sahel la situación de 1,8 millones de niños en peligro de morir por desnutrición aguda severa. Mientras, "Cada Noche" recuerda que uno de cada ocho niños "se va a dormir con hambre" en mucho países y "5.000 manos" pretende salvar a 5.000 niños con problemas de desnutrición en Malí, más del 43% de la población infantil.

Por Azucena García / Consumer Eroski

Adolescencia precoz

 

 

Un estudio español ha tratado de indagar por primera vez en los efectos en el tramo de edad de 6 a 14 años de los cambios acelerados que ha vivido la sociedad en los últimos años. La preadolescencia, entre la niñez y la pubertad, se avanza hasta los 11 años, momento en el que los menores empiezan a sentir y comportarse como auténticos adolescentes. Quienes más lo acusan son las niñas, aunque la diferencia con el sexo masculino no es demasiado significativa. A pesar de que el trabajo muestra un porcentaje bajo de problemas importantes, denota cierta rendición de algunos educadores, el impacto excesivo del consumismo o la persistencia de diferenciaciones por género en una sociedad que, en teoría, ha dejado atrás los estereotipos familiares.

La adolescencia llega antes. Se avanza hasta los 11 años, momento en el que los menores comienzan a tener sensaciones, por tradición, ligadas al periodo adolescente y a los adultos. Esto se traduce en las actividades que demandan a los padres y en su modo de vestir. Ésta es una de las principales conclusiones del estudio "Infancia y familias. Valores y estilo de educación", llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Valencia, que explica una gran parte del comportamiento de los niños entre 6 y 14 años.

Según Petra María Pérez, coordinadora del trabajo, el motivo que conduce a menudo a este cambio es no haber jugado ni leído lo suficiente, que provoca que los menores no sepan esperar y deseen las cosas de forma precipitada. Estas demandas se convierten en la causa de conflictos más destacada por los progenitores, en un 22,3%. Esta pérdida de la infancia se da más en niñas, aunque la diferencia no sea muy significativa. Son ellas quienes, bastante antes que los chicos, empiezan a usar ropa de adolescentes.

Diferentes modelos familiares

Para hacer hincapié en la realidad social, el estudio ha tenido en cuenta los modelos familiares más habituales en la actualidad: familias nucleares o convencionales, que representan el mayor porcentaje (81,6%); monoparentales, es decir, con un sólo progenitor (13,5%); reconstituidas, en las que al menos uno de los dos miembros tiene un hijo de una pareja anterior (5,26%); y familias con hijos adoptados, que representan un 3,45% del total.

La descendencia de las familias reconstituidas tiene una mayor dependencia de consumo, ya que dispone de más bienes materiales, recibe más pagas y dedica más tiempo a comprar durante los fines de semana. Este grupo también se percibe como el más rebelde. Para estos padres y madres lo más importante es atorgarles apoyo efectivo y delegan en la escuela, con mayor proporción que los otros tipos familiares, la educación de los hijos. Además, son estos chicos quienes muestran menor interés por los estudios y reciben, según el estudio, una educación más permisiva y menos autoritaria.

Los hijos de familias monoparentales se muestran como los más maduros pero, a la vez, también más tristes. Son estos progenitores quienes se revelan más inseguros para saber cómo llevar la educación de los hijos. Respecto al consumo, los hijos de familias monoparentales tienen, entre otras cosas, un número inferior de teléfonos móviles del que cabría esperar.

Cuándo surgen los problemas

El grupo más problemático es el comprendido entre 12 y 14 años, frente a los menores de 9 a 11 años. Estos últimos carecen de los problemas típicos de la preadolescencia. Es en esta edad cuando se generan menos conflictos entre hermanos y se consideran más responsables. A partir de los 11-12 años, sin embargo, diversas actitudes hacen peligrar esa antigua responsabilidad preadolescente: la falta de esfuerzo en los estudios, la poca colaboración en casa, el aspecto (ropa, pendientes, escotes, etc.) y las salidas.

El origen de los problemas en esta etapa se debe, sobre todo, a los cambios psicológicos, físicos y sociales. Respecto al aspecto físico, el proceso de aceptación será clave para la futura autoestima del preadolescente, así como para su integración y relación con los demás. Se dan durante los dos primeros años, con un cambio radical y un tiempo relativo para aceptar la nueva situación.

Los cambios psicológicos están relacionados con la aceptación de la nueva imagen física. También empiezan a formularse los primeros interrogantes sobre qué se quiere ser. De algún modo, se da cabida a un nuevo pensamiento más analítico y reflexivo, útil para resolver los problemas. Por último, hay un giro en la esfera social que está muy unida a los cambios psicológicos. La necesidad de aceptación llevará a establecer un nuevo tipo de relaciones y de situaciones sociales.

Tipos de padres y madres

En última instancia, el trabajo de los progenitores acaba por conformar los hábitos y conductas de los hijos, de modo que estos cambios se sobrelleven de la mejor manera posible. Aunque puede ser la labor más ardua del mundo, disciplina y cariño son la clave para conseguir equilibrar una balanza muy frágil, como lo es hallar la proporción adecuada entre castigo y recompensa. Respecto a la relación familiar, el estudio concluye que se dan cuatro grupos: progenitores permisivos/cohibidos, autoritarios/disciplinados, democráticos/equilibrados y sobreprotectores/controladores.

En el primer caso, se evita a los hijos cualquier esfuerzo y hay miedo a imponerles normas. Se acostumbran a dar premios excesivos a actividades cotidianas que deberían resultar normales. Los autoritarios, por otro lado, no usan el diálogo para negociar con los hijos. Todo se basa en normas, órdenes y castigos excesivos. Los padres y madres democráticos establecen normas y premios razonados, apoyan la autonomía del hijo, proporcionan responsabilidades y, por último, tratan sin violencia pero con firmeza. Los sobreprotectores tienden a limitarles la exploración del mundo, bien sea por miedo a que sufran daño, bien por un exceso de cuidado.

La hormona de la niñez

Un equipo de investigadores de la Johns Hopkins University (EE.UU.) ha publicado recientemente en la revista "Journal of Clinical Investigation" un estudio que confirma que la hormona IGF-1 tiene un papel clave en la coordinación de las fechas de inicio de la pubertad, la primera fase de la adolescencia. Según los científicos, el inicio de la pubertad se desencadena por la liberación de la hormona que libera a su vez gonadotropinas (GnRH) de las células nerviosas en el hipotálamo.

El estudio, llevado a cabo en ratones, mostró que a los roedores que se suprimió el receptor de IGF-1 se les retrasó el desarrollo de la pubertad, pero su fertilidad era normal. Por otra parte, la administración de IGF-1 a ratones hembras normales desencadenó la pubertad.

Núria Llavina Rubio / Consumer

Imágen: www.matton.es

Exceso del uso de flúor en higiene infantil ocasiona manchas y debilidad en la dentadura de los niños

Esta sustancia química está presente en productos de cuidado dental que favorece la protección contra las caries.

La caries tiene un único culpable: el azúcar. Los alimentos dulces se pegan a los dientes y si no se limpian rápidamente se acunan en los recovecos de las piezas dentales. Allí, felices, empiezan a ‘taladrar y taladrar’ hasta hacer huecos. A eso se le llama caries. Y si el dueño de esa boca no mantiene una adecuada limpieza oral, las bacterias se apropian de tal manera, que los dientes se caen. Por esa razón, la fabricación industrializada y, por lo tanto, masiva de azúcar coincide con las alzas en los niveles de caries dental.
Es decir, si no existiera el dulce, tampoco lo haría la caries. Pero como esta ecuación es imposible, la mejor fórmula es el cepillado constante. Además de un cepillo y agua, se han creado métodos que permiten blindar la boca contra las bacterias, como la adición de flúor a productos de higiene oral. Aún así, más de la mitad de la población mundial no se libra de estas.  A continuación, 4 aspectos importantes que los padres deben saber sobre el flúor:

 

1. Flúor: el salvador
A comienzos del siglo XX, un grupo de investigadores decidió, asombrado, determinar por qué ninguno de los habitantes de una población en Estados Unidos tenía caries. Después de varias pesquisas, descubrieron que se debía al agua que consumían, pues el flúor estaba presente en la tierra y el líquido que llegaba a sus casas contaba con este protector natural.
El flúor es un elemento químico que disminuye la posibilidad de que los dientes pierdan minerales; además, afecta el metabolismo de las bacterias que se prenden de los dientes y que se reproducen con especial rapidez.
Después de este descubrimiento se tomaron medidas, como la inclusión de este elemento en las aguas tratadas en los acueductos, así como en la sal. Actualmente, las pastas de dientes y los enjuagues bucales también lo traen.

 

2. Flúor: el crucificado
Pero como lo que no está en su justa medida es perjudicial, este exceso de flúor en los diferentes productos de consumo humano ha traído críticas y llamados de alerta, pues su presencia en el organismo está asociada a diferentes enfermedades como osteoporosis; por ende, aumento en las fracturas, algunos tipos de cáncer óseo y otras patologías dentales.
En Colombia, por ejemplo, un grupo de expertos de la Universidad Nacional realizó una investigación hace 10 años en Agua de Dios, municipio de Cundinamarca, pues la estudiante de odontología Carolina Gómez observó un elevado número de manchas en los dientes en la población infantil.
Martha Lucía Calle, odontóloga asociada de la facultad de odontología de la Universidad Nacional,  y Edgar Delgado, químico y docente de la facultad de ciencias del departamento de química de la misma universidad, determinaron que todos los niños de esta población presentaban las manchas que observó la estudiante. Eso significaba la presencia de caries y, además, intoxicación por flúor o fluorósis.  Dice Delgado que en exceso esta sustancia genera el efecto contrario, pues ya no protege a los dientes de la caries, sino que debilita los dientes, porque los desmineraliza y se forman huecos en donde se albergan las bacterias, hasta que se pierden las piezas.

 

3. Manchas imborrables
Las primeras señales que se presentan para determinar que existe intoxicación por flúor son manchas en los dientes que no tienen manera de desvanecerse. Pero si no aparecen, un odontólogo no puede determinar que existe exceso en el organismo del paciente. Por esa razón, muchos especialistas lo aplican en los consultorios como manera de prevención, cuando probablemente no es necesario, porque no tiene un método de diagnóstico que le permita determinarlo.
Dice la odontóloga e investigadora Martha Calle, que esta complicación no distingue estratos sociales, pues todos los niños son atraídos por el sabor de las cremas dentales y cuando están aprendiendo a cepillarse solos, disfrutan el sabor de chicle, fresa o cualquier dulce y se tragan la crema; entonces, el flúor va adicionándose a los huesos.  
Por eso les recomienda a los padres estar siempre vigilantes durante el momento del aseo dental, mientras el niño entiende la idea de que la pasta de dientes no es para comer.

 

4. ¿Cómo frenar el exceso?
Al observar las cremas dentales del supermercado se puede ver que la mayoría, por no decir todas, vienen adicionadas con flúor, así como los enjuagues bucales. Existen zonas del país en donde ya no ‘enriquece’ el agua con este elemento químico, como en Bogotá. Ya lo recomendaban los médicos: evitar uso de enjuague, vigilar el cepillado de los niños y disminuir la aplicación de sal en las comidas, que además traerá otros beneficios a la salud.
En esta investigación de Calle y Delgado, también encontraron que el aseo dental de los niños en Agua de Dios es bastante deficiente, pues no tenían una rutina establecida en casa para asearse la boca tres veces al día.
Los hábitos deben ser establecidos por los adultos desde los primeros meses de vida, cuando las encías del bebé deben limpiarse con una gaza húmeda, se envuelve en el dedo y se pasa por toda la boca. También existen cepillos para este fin, con cabeza pequeña y redonda que facilita la tarea.
Todos los días, a la misma hora, el ritual debe ser el mismo, para que el niño aprenda la rutina. Usar cepillos de dientes atractivos y hacer el momento de la limpieza una circunstancia agradable facilitará la tarea. Los padres no pueden ser flexibles y permitir que un día lo hagan, al día siguiente no, porque esto no generará la costumbre y la necesidad en los niños.
De igual manera, los dientes temporales deben limpiarse con el mismo cuidado con el que se hará para la dentadura definitiva, pues de su buena limpieza dependerá el desarrollo de los maxilares y la aparición de las nuevas piezas que saldrán con el espacio suficiente. Los expertos también recomiendan una sana alimentación, que es útil en la formación de los tejidos en los niños. Por ejemplo, el consumo constante de lácteos calcifica huesos y dientes, lo que ayuda en la resistencia a las bacterias.  Cuando aprenden a cepillarse no es necesario usar crema dental, pues lo más importante es que el cepillo de dientes pase por todas las piezas, incluida la lengua, para evitar la acumulación de bacterias. Esto debe hacerse después de que el niño come. No se le puede permitir dormirse con el tetero, pues el metabolismo de las bacterias es muy rápido.

 

Evidencias científicas

Estudios publicados en revistas científicas de orden mundial han determinado que el exceso de flúor en el organismo podría ser el responsable del aumento en las fracturas de cadera, pues los huesos se desmineralizan.
Otras investigaciones realizadas especialmente en Estados Unidos, donde le añaden flúor al agua, han relacionado la aparición de tumores cancerígenos con el flúor. Una compañía farmacéutica en ese mismo país realizó una observación con pacientes que usan con frecuencia crema de dientes con este elemento. Se determinó que contribuye a la pérdida del hueso periodontal, es decir, la caída de los dientes. Además, aumenta la posibilidad de sufrir gingivitis y periodontitis, enfermedades inflamatorias de las encías.

 Por: Juliana Rojas Hernández/Redactora ABC del bebé

La genética, la estatura y el problema de la herencia perdida

 

La estatura de una persona es un gran problema para los genetistas. La altura se hereda. La altura de nuestros padres predice el 80–90% de nuestra estatura. La búsqueda en el genoma de las marcas genéticas asociadas a la estatura no ha tenido éxito. Se han encontrado unas 50 variantes asociadas a la altura, pero solo dan cuenta del 5% de la herencia de la estatura. Este problema no se reduce solo a la altura. Muchos caracteres (fenotipos) humanos que sabemos que se heredan tienen el mismo problema: no sabemos qué es exactamente lo que se hereda, las marcas genéticas de esta herencia (polimorfismos de un solo nucleótido o SNP). Los genetistas le llaman el problema de la “herencia perdida” (de forma coloquial “el cuento chino de la herencia”). Un nuevo estudio, publicado en Nature Genetics y dirigido por el australiano Peter Visscher, sugiere que este problema no tiene solución (han encontrado 294831 SNP asociados a la altura en 3925 individuos). El fenotipo depende de un enorme número de pequeñas variantes genéticas que tienen pequeños efectos que se acumulan de forma constructiva. El genetistas aplican un corte estadístico a la significación de un SNP en un fenotipo determinado. El nuevo estudio indica que dicho corte descarta muchos SNP que son importantes. El nuevo estudio en lugar de considerar los SNP uno a uno, utiliza un análisis estadístico de conjunto de SNP. En relación a la altura han encontrado conjuntos que explican hasta el 45% de la variación genética en la altura. El gran problema de este tipo de estudios de conjunto de SNP en lugar de SNP individuales es que requieren muestras de genomas enormes, cientos de miles de genomas, para lograr un buen resultado, lo que encarecde mucho estos estudios. El problema de la “herencia perdida” se nos antoja mucho más complicado de lo esperado. Mención hecha por Alla Katsnelson, “Genetics tells tall tales. The genetic basis of common traits may be buried deeper than researchers had thought,” News, Nature 465: 998, 21 June 2010, haciéndose eco del artículo técnico de Jian Yang et al, “Common SNPs explain a large proportion of the heritability for human height,” Nature Genetics 42: 565–569, 20 June 2010.

Los estudios de asociación entre rasgos humanos complejos o enfermedades (fenotipos) y genomas completos (estudios GWAS o genome-wide association studies) están limitados por el tamaño de las muestras utilizadas. Un estudio de Park et al. sobre el tamaño de estas muestras afirma que se requiere como mínimo el análisis de 50000 genomas para obtener resultados significativos. La estimación se basa en los estudios GWAS asociados a la altura, la enfermedad de Crohn y el cáncer de mama, próstata y colon. Un estudio genético de cientos de miles de casos tiene un coste tan alto que no parece probable que vayan a ser emprendidos en un futuro cercano. Dada la complejidad del genoma, secuenciar nuestro propio genoma, un servicio que ofrecen muchas empresas, tiene poca utilidad en estos momentos ya que seguirá siendo difícil detectar en dicho genoma rasgos que caractericen nuestro fenotipo de forma clara y unívoca. Proposición de Greg Gibson, “Hints of hidden heritability in GWAS,” Nature Genetics 42: 558–560, 20 June 2010, haciéndose eco del artículo ya mencionado de Jian Yang et al. y del de Ju-Hyun Park et al., “Estimation of effect size distribution from genome-wide association studies and implications for future discoveries,” Nature Genetics 42: 570–575

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